¿Podría ser Jack el Destripador un joven barbero polaco?
¿Podría ser Jack el Destripador un joven barbero polaco? - Archivo

¿Ha descubierto un análisis genético la identidad de Jack el Destripador?

El estudio apunta a que Aaron Kominski, un joven barbero polaco y uno de los principales sospechosos de la investigación en la época, era el célebre asesino de Whitechappel

MadridActualizado:

Más de 130 años después del primer asesinato en el barrio londinense de Whitechappel, aún no se sabe a ciencia cierta la identidad de Jack el Destripador. El infame y escurridizo asesino mató, mutiló y desfiguró a, al menos, cinco mujeres que se dedicaban a la prostitución entre abril de 1888 y febrero de 1891, aunque algunas teorías le atribuyen decenas de crímenes más. Su «modus operandi» se caracterizaba por cortes en la garganta, mutilaciones en el área genital y abdominal, extirpación de órganos y desfiguración del rostro. Y, a pesar de que se investigó a unos 300 sospechosos, nunca se condenó a nadie. Las nuevas técnicas de análisis de ADN y un viejo chal manchado pueden tener la clave para saber quién es el asesino más famoso de la historia.

Se trataría de un nombre conocido y que ya fue uno de los principales sospechosos de la investigación de la época: el joven barbero polaco con desórdenes mentales Aaron Kosminski. Un reciente estudio publicado en la revista « Journal of Forensic Sciences» afirma que un chal encontrado al lado de la segunda víctima, Catherine Eddowes, contendría restos genéticos de Kominski mezclados con los de la fallecida, poniendo fin a una incógnita que dura más de un siglo.

Un chal que ha pasado de generación en generación

«Describimos por primera vez un análisis sistemático a nivel molecular de la única evidencia física existente relacionada con los asesinatos de Jack el Destripador», escriben Jari Louhelainen (Universidad de John Moores de Liverpool) y David Miller (Universida de Leeds), autores del estudio. Para ello, recuperaron la muestra del pañuelo, que desde que supuestamente se encontrara en la escena del crimen, ha pasado de generación en generación de la familia del sargento de Scotland Yard Amos Simpson. Fue en 2007 cuando el escritor británico Rusell Edwards, obsesionado con el caso, lo adquirió en una subasta, dejándolo en manos de Louhelainen.

Tras hacer múltiples pruebas al chal, el profesor determinó en 2014 junto con Louhelainen que en la prenda había restos (sangre y semana) pertenecientes a la víctima Eddowes y a Kosminski, un joven polaco de 23 años que fue ya fue acusado durante la investigación realizada en la época, pero que no fue juzgado por sus problemas mentales.

«Encontrar ambos perfiles coincidentes en la misma pieza de evidencia aumenta la probabilidad estadística de su identificación general y refuerza la afirmación de que el chal es auténtico», señala Louhelainen. Ahora se apuntala aún más esta hipótesis al haber sido publicada en una revista los resultados de esta investigación. «A nuestro entender, este es el estudio más avanzado hasta la fecha con respecto a este caso», afirman los responsables del estudio, fechado el pasado 12 de marzo y aceptado por la publicación un mes antes.

Un trágico final para Komisnki

Los resultados se compararon con los de los descendientes vivos de Kominski, de quien se sabe que estaba afectado por graves problemas mentales. Este judío emigró desde Polonia hasta Gran Bretaña en 1881, donde consiguió trabajo como barbero. No tardó mucho en ser acusado de los asesinatos por sir Melville Macnaghten (uno de los investigadores de Scotland Yard) por su gran animadversión a las mujeres. Sin embargo, no se pudo demostrar su relación con el caso debido a que fue ingresado en 1891 en un psiquiátrico donde, años después, se acabaría suicidando.

Las pruebas verificarían que Catherine Eddowes fue asesinada la noche del 30 deseptiembre de 1888 en Mitre Square, Whitechapel, por Kominski, quien le habría cortado el riñón y arrancado las mejillas. ¿Podría esta víctima haber facilitado la resolución del misterio en torno a Jack el Destripador? La polémica está servida, pues algunos científicos ya discreparon con los resultados del análisis, afirmando que se habían cometido errores en la investigación. Para el actual estudio, otros expertos critican que no se muestra la identidad de los descendientes, según explican Louhelainen y Miller, «para respetar su privacidad». «Sin esa información, no podemos comrpobar los resultados de manera positiva», afirma para «Science»Walther Parson, científico forense de la Universidad Médica de Innsbruck en Austria. ¿Sigue abierto el misterio en torno a Jack el Destripador?