Prototipo del traje espacial diseñado por Emilio Herrera para caminar sobre la Luna
Prototipo del traje espacial diseñado por Emilio Herrera para caminar sobre la Luna - Wikipedia

La bandera española que pudo ondear en la Luna

Fue la única prerrogativa que demandó el ingeniero andaluz Emilio Herrera para vender su traje espacial a la NASA

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Viajar al espacio ha dejado de ser algo extraordinario en este momento, pero no lo era hace cincuenta años. Fue precisamente en julio de 1969 cuando la tripulación del Apolo 11 llegó por vez primera a la Luna.

Las primeras palabras que se pronunciaron desde nuestro satélite se posaron en el madrileño pueblo de Fresnedillas de la Oliva, en donde estaba una de las estaciones de que la NASA habría preparado para la ocasión.

Allí se escucharon: «Houston, aquí Base de la Tranquilidad. El Águila ha alunizado».

Más adelante Neil Armstrong pronunciaría las ya míticas palabras: «un pequeño paso para el hombre y un gran salto para la humanidad».

En el Museo del Aire y del Espacio, en los alrededores de Washington, se pueden contemplar los guantes y los trajes de los tres tripulantes de la legendaria misión. El paso del tiempo ha hecho mella, obviamente, en ellos a pesar de que un equipo de restauradores se afanan día a día en mantenerlos en el mejor estado posible.

La bandera del Apolo 11 fue confeccionada por la compañía Annin Flagmakers en rayón y costó a la NASA poco más de treinta y dos dólares al cambio actual. Lo que quizás muchos no sepan es que pudo haber ondeado junto a una bandera española.

El primer traje espacial fue español

Emilio Herrera
Emilio Herrera - Wikipedia

Corría el año 1935 cuando Emilio Herrera (1879-1967), un inquieto ingeniero militar granadino, diseñó un traje espacial, preparado especialmente para poder caminar en la superficie lunar.

Herrera lo confeccionó con forma de acordeón y lo reforzó con cables y tirantes de acero. Constaba de tres capas, una de la lana, otra de caucho y la tercera de lona muy resistente.

Para evitar el recalentamiento y reflejar los rayos solares el granadino optó por cubrir, tanto el casco como el traje, con una capa de aluminio pulimentada con una tela de plata.

El prototipo español vio la luz tres décadas antes del que diseñaron los ingenieros de la NASA. Desgraciadamente el estallido de la Guerra Civil en 1936, cuando el traje estaba terminado, frustró el proyecto y el diseño acabó convertido en ceniza.

Al parecer la NASA fue conocedora de la innovación española y se interesó por ella. Realizó una sustanciosa oferta para hacerse con diseño del traje espacial. La única prerrogativa que exigió Herrera fue que en el supuesto de que los astronautas norteamericanos llegasen a la Luna ondease al lado de la bandera de Estados Unidos la del gobierno de la República Española (Emilio Herrera fue presidente del Gobierno de la República española en el exilio).

Esta demanda no estaba entre los planes de la NASA por lo que desestimaron cortésmente la oferta hispana. ¿Se imagina la imagen televisiva de Neil Armstrong encajando en el suelo selenita la bandera tricolor junto a la de las barras y las estrellas?

Amigo de Einstein

Herrera fue un sabio en el sentido estricto de la palabra y durante su dilatada carrera profesional disfrutó de una enorme proyección internacional. Durante años se carteó con Albert Einstein, al cual sirvió de cicerone durante la visita que éste realizó a Madrid.

Los estudios de Herrera no sólo se limitaron a aspectos relacionados con la cosmología, sino que abarcaron otras disciplinas, entre ellas las partículas elementales y la bomba atómica.

En su tarjeta de visita además de ingeniero debería haber añadido aviador, inventor y aventurero. No en balde Herrera fue portada de los periódicos españoles en 1914 cuando se convirtió en el primer aviador en cruzar el estrecho de Gibraltar en aeroplano.

M. Jara
M. Jara

Pedro Gargantilla es médico internista del Hospital de El Escorial (Madrid) y autor de varios libros de divulgación.