El ataque de Mussolini contra la democracia estadounidense en «Blanco y Negro»
Mussolini, con su familia y la página publicada en «Blanco y Negro» - abc

El ataque de Mussolini contra la democracia estadounidense en «Blanco y Negro»

Con motivo del fin de la derogación de la Ley Seca hace ahora 80 años, encontramos en la hemeroteca un curioso artículo del «Duce» que la revista publicó en exclusiva

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Buceando en la hemeroteca de ABC, encontramos un texto escrito por el propio Mussolini que la revista « Blanco y Negro» publicó en exclusiva el 3 de diciembre de 1933. Un curioso documento histórico en el que el dictador que aterrorizó a los italianos y rigió con mano de hierro su país entre 1922 y 1945 arremete contra Estados Unidos, por la derogación de la Ley Seca, y contra lo que él consideraba, en el momento de mayor auge del fascismo en Europa, la «lentitud» de las democracias.

«Muchas veces se dice que la Constitución de los Estados Unidos es casi imposible de enmendar, pero aquí tenemos una reforma que fue primeramente escrita en la Constitución y ahora, después de doce años de prueba, se borra de un modo ignominioso», critica el «Duce» en los primeros párrafos de este artículo titulado «Un ejemplo de la lentitud con que tienen que trabajar las democracias», en una época en la que la relación entre ambos países era aún óptima, a pesar de todo. [Lee el artículo de Mussolini: página 1 y página 2].

Pero no se trata de un texto casual, es Mussolini en estado puro, ya que al contextualizar el artículo en esta época de «óptimas» relaciones podemos adivinar entre líneas su malestar ante las sucesivas migraciones de italianos –en particular de Sicilia– hacia el continente americano, justo en la época de ascensión del fascismo que él encabezaba.

La migración italiana hacia Estados Unidos

Hasta la publicación de su texto en «Blanco y Negro» habían pasado 11 años desde la terrorífica marcha de Mussolini sobre Roma al frente de 40.000 camisas negras para, en un gran golpe de efecto, arrebatar el poder al Parlamento italiano e inaugurar el primer régimen fascista de Europa. Hasta entonces, más de siete millones de italianos habían emigrado a América, la mayoría granjeros y artesanos que buscaban una vida mejor. Y aunque una nueva ley de 1924 restringió la salida a 4.000 al año, lo cierto es que el goteo de italianos hacia Estados Unidos nunca se frenó a causa de la crisis y el paro que aún predominaban en aquella Italia.

A aquel fenómeno se le llamó, sacásticamente, «Mussolini Shuttle» (La lanzadera Mussolini), en referencia a la gran cantidad de italianos que se marchaban a América. Barcos cargados de gente, entre ellos algunos delincuentes y sus familias, que huían del país en busca de una vida mejor que la que les esperaba con el dictador en el poder. Muchos llegaban a Estados Unidos y se metían de lleno en el negocio de la producción y el contrabando de alcohol, tras la aprobación de la Ley Seca, cuya derogación criticaba Mussolini en este artículo de 1933.

Gracias a esta Ley habían nacido en los años 20 las famosas mafias italianas de Estados Unidos y al dictador, que insistía aquí en la «moderación de las costumbres del pueblo italiano», aquello no debió sentarle muy bien. Mussolini ya había reaccionado, con rapidez y contundencia, contra los mafiosos sicilianos en su país, quienes habían llegado a formar una suerte de poder paralelo que no tenía cabida en la concepción centralista de su Estado fascista. Fue el primer jefe de Estado italiano que atacó abiertamente a la mafia, y la razón principal no era la lucha contra la corrupción, sino la ambición del poder absoluto lo que llevó al dictador a declararle la guerra al crimen organizado, algo que Estados Unidos no habían podido atajar en los años en los que estuvo vigente la Ley Seca.

Mussolini contra Roosevelt

Es por ello por lo que Mussolini no deja pasar la ocasión de esta marcha atrás en la legislación estadounidense para criticar al país que presidía entonces Roosevelt. Aseguraba en el artículo que él sólo quería «observar, como simple espectador, lo que ha pasado exactamente y cómo, después de doce años, hay una opinión completamente opuesta» en lo que al consumo de alcohol se refiere. «La única lección que advierto en la derogación de la Ley Seca es la calma con que toda democracia tiene que trabajar. La gente tiene que sufrir mucho antes de unirse para cambiar su curso», añade, criticando la «lentitud» que para él representaban estos regímenes que regían tanto en Estados Unidos como en otros países de Europa.

Durante estos años en los que la ley estuvo vigente, en Estados Unidos proliferaron los bares ilegales en los que se bebía y bailaba jazz hasta altas horas de la madrugada, mientras las mafias se enriquecían a raudales y el problema moral, religioso y de salud que se había planteado cuando se hizo efectiva la prohibición en 24 estados, el 1 de julio de 1916, no se atajaba.

«Yo siempre insistí en la moderación de las costumbres del pueblo italiano, y por esa razón reduje los establecimientos de vinos, regulando también la venta de licores a ciertos días y hasta a ciertas horas. La diferencia entre nuestros dos pueblos en este aspecto es un caso digno de estudio. ¿Por qué los italianos son moderados mientras los habitantes de Estados Unidos crean un extenso problema acerca de la intemperancia de sus hábitos alcohólicos?», concluye.

A principios de los años 30, el fascismo instaurado por Mussolini se expendía inexorablemente a la Alemania de Hitler, para sumir a Europa y el Mundo, seis años después, en la peor guerra que haya conocido la humanidad.