El hacha «pelekys» fue el símbolo del fascismo griego
El hacha «pelekys» fue el símbolo del fascismo griego - metaxas project

Cuando los fascistas griegos tomaron el poder

El partido neonazi Amanecer Dorado ha heredado su ideología del régimen que lideró Ioannis Metaxas entre 1936 y 1941

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Este mes de mayo los neonazis griegos de Amanecer Dorado han repartido en la ateniense plaza Sintagma comida sólo para ciudadanos helenos y han gritado repetidamente «Heil Hitler» desde su bancada en el parlamento nacional. Desde que tras las elecciones generales de mayo de 2012 entraron por primera vez en el Consejo de los Helenos con 21 diputados, han intentado incendiar las calles del país y contagiar de racismo a sus compatriotas sin pudor ninguno. Aunque su estética sea nueva y la mayoría de sus militantes sean jóvenes cabezas rapadas, el pensamiento de este partido xenófobo es viejo. Amanecer Dorado ha heredado la ideología del régimen fascista que gobernó Grecia entre 1936 y 1941 con Ioannis Metaxas como líder.

Metaxas dio al «Duce» un «Oji!» (¡No!) que celebran hoy en día todos los griegosEl general Metaxas, germanófilo -estudió en la Academia Militar de Prusia- y monárquico convencido, instauró en Grecia una versión helena del Tercer Reich alemán. En el contexto de un periodo caracterizado por una gran inestabilidad política y continuas huelgas patrocinadas por las fuerzas comunistas, el Rey Jorge II, que había accedido al trono tras la caída de la Segunda República Helénica (1924-1935) y veía en una dictadura la única manera de mantener la corona, nombró primer ministro a Metaxas en abril de 1936. El general había llevado hasta entonces la cartera de Guerra en el gobierno presidido por Konstantinos Demertzis.

El 9 de mayo, doce personas perdieron la vida durante la huelga obrera en las fábricas de tabaco de Salónica. Metaxas entendió que la situación requería adoptar medidas radicales, de manera que, dos meses después de asumir el cargo de primer ministro, se proclamó dictador el 4 de agosto de 1936, fecha que dio nombre al régimen totalitario que, con el visto bueno de Jorge II, dirigió el viejo general hasta 1941. Según contaba entonces ABC, el autócrata justificó «la proclamación de la ley marcial en todo el país y la disolución del Parlamento para dar al país Gobiernos estables y por la necesidad de combatir la propaganda comunista» y los «disturbios sangrientos».

Nacía así la «Tercera Civilización Helénica», imitación de la «Tercera Roma» fascista y el «Tercer Reich» nazi que se consideraba heredera de la Antigua Grecia y del Imperio bizantino y que defendía al mismo tiempo el paganismo heleno y el cristianismo ortodoxo. El general Alexander Kondylis describió entonces la ideología de aquel «Nuevo Estado» de la siguiente manera: «Todo conflicto y todo desacuerdo deben desaparecer en el futuro. Nuestro programa de política interna no se diferenciará mucho del programa del gran creador de la nueva Alemania, Adolf Hitler».

Si en Italia gobernaba el «Duce», en Alemania el «Führer» y en España el «Caudillo», el futuro de los griegos quedaría en adelante en manos del «Arhigos» o «conductor» Metaxas. El símbolo de aquella autocracia, el «pelekys» o hacha de doble filo de la antigua civilización cretense, recordaba mucho al del Partido Nacional Fascista de Benito Mussolini, y su cruel policía secreta, la «Asfalia», a la Gestapo alemana. A falta de una gran formación política de masas, la Organización de la Juventud Nacional (EON, por sus siglas en griego), ejerció para Metaxas de partido único. Se trataba de un cuerpo formado por jóvenes parecido a las Hitlerjugend (Juventudes Hitlerianas) o a los Balilla italianos.

El «helenismo» que defendía el régimen debía asegurar «la continuidad de la sangre griega» y liberar al país de la decadencia. Debía proteger «una raza inmortal elegida por los dioses». Claro que la dictadura interpretaba estos términos desde un punto de vista más cultural que biológico. En lo que se refiere a la cuestión racial, el pensamiento de Metaxas era distinto al de Hitler. De hecho, el «Arhigos» mantuvo muchas diferencias en la práctica con sus mentores italiano y alemán debido al ansia expansionista de estos. El autócrata griego estaba decidido a defender la independencia de su patria por encima de todo. Incluso llegó a levantar un conjunto de fortificaciones en la frontera con el amenazante Reino de Bulgaria que se conoce como la «Línea Metaxas».

La invasión italiana

Italia aseguraba desear mantener «relaciones cordiales». «La Italia fascista ha confirmado su intención de respetar de la manera más absoluta la integridad territorial e insular de Grecia», decía el comunicado de Mussolini a Metaxas que publicó ABC el 13 de abril de 1939. Pero como el «Arhigos» vio en las aspiraciones imperiales italianas una amenaza seria a la libertad helena, prefirió aliarse con Gran Bretaña, que en aquel entonces dominaba el Mediterraneo oriental. Esta postura enfureció al Italia, que el 28 de octubre de 1940 dio un ultimatum a Metaxas en el que le pedía, en definitiva, dejarse invadir. El general consideró el comunicado una declaración de guerra, y respondió al «Duce» con un «Oji!» (¡No!) que celebran hoy en día todos los griegos y que entonces hizo estallar la guerra entre Italia y Grecia.

La griega era «una raza elegida por los dioses» que había que preservarEl 29 de enero de 1941, durante la guerra helena por su independencia, murió Metaxas, el héroe que había hecho frente a Mussolini, en extrañas circunstancias. «A consecuencia de un ataque de apoplejía, según unos, y según otros, de una infección en las amígdalas», contaba el día después ABC. Incluso hay quien asegura que fue asesinado por los servicios secretos británicos. Héroe que había derrotado a Mussolini. Su sucesor al frente de la dictadura y la resistencia griega fue el gobernador del banco de Atenas, Alexandros Korizis, que acabó suicidándose. Poco después, el régimen helenista se rindió a las tropas nazis, que tras la derrota italiana habían invadido el país. El parte de guerra nazi que recogía ABC el 20 de abril decía así: «Los cazadores alpinos han izado la bandera de guerra alemana en la cúspide del monte Olimpo».