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Churchill versus De Gaulle

Las relaciones entre el premier británico y el general francés siempre fueron tensas a lo largo de la guerra, dando ocasión a veces a irónicas replicas verbales

El premier británico junto al líder de la Francia Libre en un acto celebrado en 1943
El premier británico junto al líder de la Francia Libre en un acto celebrado en 1943 - ARCHIVO
Alberto Ignacio Arilla - Actualizado: Guardado en: Actualidad

Las relaciones entre Wiston Churchill y Charles de Gaulle nunca fueron buenas ni fluidas. Cuando el general se exilio en el Reino Unido tras la derrota francesa ante la Wehrmacht, fue acogido como un exiliado más, a pesar de que había sido subsecretario de Estado en el Ministerio Defensa del gobierno de Paul Reynaud. Su llamamiento por radio a los franceses, animándoles a continuar la lucha contra el ocupante germano, no mejoró mucho su situación ante las autoridades británicas.

En realidad, en aquello momentos, la Francia Libre proclamada por De Gaulle era poco más que una entelequia. Tanto la metrópoli como la casi totalidad de la colonias francesas permanecieron fieles al gobierno del mariscal Petain y la resistencia aún tardaría años en llegar a ser una realidad. Pero De Gaulle, no sólo se consideraba el único representante legítimo de Francia, sino que pretendía ser tratado como un aliado en activo y ser tenido en cuenta por el resto de las potencias coaligadas contra el Eje como uno más. Exigía estar al tanto de las operaciones militares y que se le tuviera en cuenta a la hora de tomar decisiones.

Churchill no soportaba tal actitud, sobre todo teniendo en cuenta que, de hecho, era el gobierno británico quien estaba financiando toda la estructura francesa que De Gaulle montaba para hacer ver que la Francia Libre era algo más que un nombre sin contenido.

En una de las reuniones mantenidas entre ambos estadistas, el general francés se empeñaba en que se llevara a cabo una operación de resultado claramente incierto, pero de un elevado coste financiero. El premier británico se negó una y otra vez, entre otras cosas porque tenía en mente otros planes que su contertulio desconocía y que no quería revelarle. Así que toda su negativa obstinada se tuvo que centrar en el alto coste de los planes que De Gaulle proponía. Este, exasperado, le espetó: “Los británicos parece que solamente están dispuestos a luchar por dinero, mientas nosotros los franceses lo hacemos por la dignidad y el honor».

Churchill, con flema, le miró unos segundos en silencio y finalmente le contestó: «Claro, cada uno pelea por lo que le falta…».

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