Es Noticia

Crítica de Qué fue de Brad: Padre, hijo y espíritu frustrado

La infantilización adulta y la madurez adolescente forman un cuerpo a veces gracioso, a veces conmovedor y a veces muy lúcido y desmoralizador del uso de las teclas que producen la música de nuestros días…

Ben Stiller
Ben Stiller
Actualizado
Enviar noticia por correo electrónico

Película eminentemente exploradora, que transcurre gran parte de ella en los pensamientos del personaje central, Brad, y que profundiza en los resortes de su feliz vida burguesa y en la profunda y constante sensación de fracaso que se traduce en un distorsionado e infeliz retrato de sí mismo y en una autocompasión tan patética como entrañable. Explora, pues, en el caos personal de ese cincuentón, pero también en las posibilidades dramáticas de un actor como Ben Stiller, aplastado como un tatuaje a la carne de comedia.

Los argumentos narrativos del director, Mike White, no son exclusivos ni sorprendentes, pero consigue entablar una relación sugerente y especial en ese viaje que hacen juntos Brad y su hijo en busca de una Universidad que labre su futuro, que el adulto Brad atisba tan distorsionado como su propio pasado. La infantilización adulta y la madurez adolescente forman un cuerpo a veces gracioso, a veces conmovedor y a veces muy lúcido y desmoralizador del uso de las teclas que producen la música de nuestros días… Hay momentos de enorme profundidad y emotividad entre padre e hijo, y un gran texto para reflejar esa imagen en el espejo cóncavo del tiempo y las ilusiones que los separan. Ben Stiller, gracioso y patético (como siempre) pero solo a ratos, y Austin Abrams aciertan en esa distancia imposible (cerca y lejos) en la que un padre y un hijo quizás se encuentren.