Un fotograma de la serie - abc

Enfermos terminales matan a políticos corruptos... en la ficción

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Enfermos terminales que no tienen nada que perder asesinan a políticos corruptos. Este es el demoledor argumento de "La revolución de los ángeles", una serie cuyo primer episodio se estrenó el pasado jueves en los cines Girona de Barcelona. Crímenes, corrupción, venganza, justicia social... Con estos ingredientes, el periodista Oriol Clavell ha compuesto una historia cuyo objetivo, no lo oculta el propio autor, es impactar y, sobre todo, remover conciencias. "La violencia debe quedarse en la ficción", precisa el periodista, quien concibió la idea tras quedarse en paro. Pero como en toda película con buenos y malos, al espectador le queda una sensación de complacencia cuando, al menos de forma simulada, las malas prácticas políticas tienen su merecido.

Esta inclasificable producción suscita muchas preguntas, entre ellas, cómo es posible que con una tasa de desempleo disparada, unos recortes en el gasto público que han afectado a la sanidad y la educación y un goteo constante de casos de corrupción, no se produzcan más casos de violencia social. Y sobre todo: ¿la violencia es la respuesta?. Cada cual puede sacar sus conclusiones. Ambientada en una España decadente de 2020, el cortometraje ha visto la luz gracias al micromecenazgo, es decir, mediante las pequeñas aportaciones realizadas a través de la plataforma Verkami -recaudaron 10.485 euros- así como a la participación activa del locutor y periodista Luis del Olmo, los abogados Sonia Reina, José María Fuster Fabra y Álex Zaragüeta, las víctimas del terrorismo Pilar Manjón y Roberto Manrique, o el Sindicat de Policies de Catalunya, entre otros.

El estreno de esta producción inclasificable -¿denuncia social? ¿ficción? ¿futurismo? ¿cine negro?- ha ido acompañado de la publicación de una novela con el mismo título escrita por el también periodista Javier Silvestre.