El presidente español ha centrado su discurso en la defensa de los trabajadores y la libertad religiosa
Zapatero, junto a los Obama en el Desayuno de la Oración /EFE
Actualizado Jueves , 04-02-10 a las 23 : 51
«Permítame que les hable en castellano en la lengua en la que por primera vez se rezó al Dios del Evangelio en esta tierra». Así comenzaba este mediodía el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, su intervención de siete minutos en el Desayuno Nacional de la Oración en Washington, «uno de los actos más cargados de simbolismo de la sociedad americana», como él mismo ha recordado.
Estados Unidos, ha continuado Zapatero, es una nación «alumbrada en la democracia, que no ha dejado de crecer bajo la fuerza de la libertad y que se ha ensanchado «en el respeto a todas las opciones y creencias».
El presidente español se ha atrevido con un pasaje de la Biblia, en concreto del Deuteronomio, para defender la labor de los trabajadores inmigrantes tanto en España como en EE.UU: «No explotarás al jornalero pobre y necesitado, ya sea uno de tus compatriotas, o un extranjero que vive en alguna de las ciudades de tu país. Págale su jornal ese mismo día, antes que se ponga el sol, porque él está necesitado, y su vida depende de su jornal».
En esta línea, ha admitido que su tarea «más acuciante» es la creación de empleo. Además, ha exigido que se vele por «la buena integración de quien viene a trabajar» a España y EE.UU., y por aquellos que «no podemos acoger como las personas de Haití y cuyo infortunio nos lleva a hacer un gran ofrecimienhto de solidaridad». Por ello, Zapatero ha mostrado su admiración por una nación, EE.UU., «forjada en la diversidad» y ha recordado que España es uno de los países «más multiculturales de las tierras de Europa», donde conviven distintas creencias y religiones, pero sobre todo la cristiana.

Precisamente, el presidente español ha querido reivindicar en su plegaria «el derecho de cada persona a su autonomía moral, a su propia búsqueda del bien, a la libertad de todos para vivir su propia vida con la persona amada y con entorno familiar».

Referencia quijotesca
Zapatero ha ensalzado la libertad como «la verdad cívica común, la que nos hace auténticos como personas y como ciudadanos». Pero también se ha referido a la importancia de conjugar la libertad con la tolerancia, que es «mucho más que la aceptación del otro». «El desconocimiento del otro está en la raíz de los conflictos que nos amenazan», ha advertido Zapatero, que ha recordado que España fue en el pasado «ejemplo de convivencia» de las tres religiones y hoy «defiende la tolerancia religiosa, el respeto a las creencias y la alianza de civilizaciones».
Sin embargo, se ha mostrado contrario a la «superioridad moral y el fundamentalismo intransigente». «Estados Unidos sabe como también lo sabe España que la utilización espuria de la fe religiosa para justificar la violencia puede ser enormemente destructiva», ha señalado el presidente español, que ha aprovechado la referencia al terrorismo para «honrar» en este acto a «nuestras víctimas».
Zapatero ha utilizado además un pasaje de El Quijote, «la obra literaria más importante escrita en español», para concluir su alegato en defensa de la libertad. «Por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres. La libertad es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielo. . . ». Que ese don siga iluminando a América y a todos los pueblos de la tierra. Gracias».

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