La fundadora de Rose & Willard, Rosie Nelson
La fundadora de Rose & Willard, Rosie Nelson - ABC

Una firma de moda inglesa exige por contrato a sus modelos que coman

«En las sesiones de fotos algunas llegaba tan hambrientas que se mareaban», lamenta la fundadora de Rose & Willard

Corresponsal en LondresActualizado:

Rosie Nelson, australiana residente en Londres, tiene 23 años. Es una chica agraciada, de rostro alargado, ojos claros y sonrisa fácil. Viéndola, es evidente que se trata de una persona bastante delgada. Rosie es modelo y vestía desde siempre la talla 8 inglesa (36 española). Pero cuando intentó entrar en el catálogo de una agencia de primer nivel le dijeron que debía adelgazar. Comenzó a hacer dieta y ejercicio de forma compulsiva hasta que le asomaron las costillas. A los cuatro meses retornó a la agencia. «Me dijeron: "No. Simplemente te queremos en los huesos". Me senté y me dije que ya no podía perder más peso, porque realmente ya me había quedado en nada, en aquel momento estaba esquelética». Sus fotos en bikini que se han distribuido muestran realmente una delgadez radical.

Rosie inició entonces una campaña para pedir que se legisle contra los patrones corporales que imperan en la moda, porque cree que perjudica a la salud y suponen un mal ejemplo, sobre todo entre los adolescentes. Hace unas semanas se presentó en el Número 10 de Downing Street con sus gafas de miope y unas cajas con 119.000 firmas de apoyo. Junto a ella estaba una diputada conservadora, que dirige ya una investigación parlamentaria sobre el problema. Como primera medida solicitan que se prohíba que las menores de 18 años desfilen en las pasarelas. «Con el uso de menores se favorece un aspecto de chico, andrógino, el cuerpo liso. Pero las mujeres ¡tenemos caderas! Esa es nuestra naturaleza”, lamenta la modelo australiana.

Hace unos años, el Parlamento británico recomendó que las menores no desfilasen. Pero con el tiempo su consejo ha caído en saco roto.

La polémica sobre las modelos de apariencia anoréxica ha vuelto este año con vigor, a las puertas ya de la Semana de la Moda de Londres, que arranca la semana que viene. Mientras Francia exige unos mínimos de masa corporal a las modelos e Italia requiere certificados de salud, en el Reino Unido no hay traba alguna para los desfiles donde se extreman las costillas y las piernas de pollo. Caldeando el debate, la firma emergente de moda Rose & Willard se ha asomado a los telediarios y los titulares de la prensa con una decisión tajante: obligará por contrato a comer a las modelos que participen en sus sesiones de fotos.

Heidy Rehman, una mujer morena de pelo corto, nacida al Norte de Inglaterra, en un pueblo de Newcastle, e hija de padres paquistaníes, logró graduarse en Matemáticas y hacerse auditora de cuentas. Durante catorce años trabajó como bróker de materias primas para el banco Citi, los cuatro últimos desde Dubai. Pero en septiembre de 2014 dio un volantazo a su vida y creó la firma de moda Rose & Willard, dirigida a ofrecer ropa actual de calidad a las mujeres profesionales, con una imagen «atractiva y saludable, porque lo que quiero es celebrar a la mujer de verdad». Entre sus clientas están Jennifer Aniston, Pipa Middleton, o las televisivas Elisabeth Moss (Mad Men) y Michele Dockery, la protagonista de Dowton Abbey.

Tras ver el lamentable estado físico en que llegaba a posar algunas chicas a su sede del Sur de Londres, Rehman ha tomado la decisión de exigir que coman si quieren trabajar con su compañía: «Una modelo que vino a una sesión de fotos estaba tan hambrienta que a las tres de la tarde se mareaba y se tenía que sujetar para no caerse. La mandamos a casa». Otras recuerda que «casi deliraban». Quiere que situaciones así no vuelvan a repetirse en su empresa: «La modelo que trabaje con nosotros tendrá que tomar una comida y en nuestra presencia. Y no se va a ir comiendo un trocito de pepino, o diciendo que ya comerá más tarde».

¿Cómo se van a asegurar de que sus modelos realmente comen? ¿No es un poco exagerado controlarlas a ver si lo hacen o no?

Bueno, tampoco tenemos intención de forzar a comer a una modelo estando encima de ella mientras come. Simplemente lo que queremos hacer es que se una a nuestro equipo, que es pequeño y amigable, para una comida relajada e informal entre música y buen humor. La modelo podrá elegir qué quiere comer y también atenderemos las necesidades dietéticas que pueda tener, como por ejemplo si es vegetariana o tiene alguna intolerancia alimentaria.

¿Cree que el gran público demanda realmente modelos esqueléticas, que le gusta ese tipo de mujer, o es más bien una fijación de los propios diseñadores?

Por las respuestas que recibimos del público ya le digo que no, que no quieren eso. La demanda de modelos ultra delgadas viene directamente de los diseñadores, que argumentan que sus ropas lucen más en una modelo delgada. Yo no estoy de acuerdo. Hay una modelo en nuestra web con un peinado bob que es una talla 10 inglesa [38 española]. Desafío a cualquiera a que me diga que no luce increíble.

Las firmas españolas, Zara, Mango, dominan ahora también aquí en Londres. Mi sensación es que no incurren en las modelos famélicas…

No conozco el tema de primera mano, pero en sus páginas de venta en internet desde luego sus modelos no parece ultra delgadas. El problema es que las modelos trabajan para varios diseñadores y si la mayoría de ellos quieren esa delgadez se ven forzadas a perder peso para asegurarse el trabajo.

¿Por qué seguimos viendo, década tras década, chicas semi desnudas en las pasarelas, cuando eso jamás se traslada luego a la ropa de la vida real?

Creo que es algo absolutamente innecesario. No hace falta. Si se dejase de hacer eso, y espero que así sea, no creo que casi nadie lo echase de menos.

¿Por qué dejó un lucrativo trabajo en la City para montar una firma de moda?

Estaba en un cruce de caminos en mi carrera. Había llegado a un puesto alto y me preguntaba qué hacer a continuación. Eso coincidió con que me di cuenta de que había una carencia de opciones adecuadas de ropa para las mujeres profesionales. En mi caso, buscaba y buscaba cada día para encontrar algo apropiado para ponerme, ropa profesional, de alta calidad, femenina y duradera. Vi que había un hueco en el mercado y decidí dar el paso. Fue una enorme apuesta. Queremos presentar una mujer atractiva y saludable, la mujer de verdad, con la que nuestras clientas puedan conectar.