Los Erasmus de la polémica
El ministro de Educación, José Ignacio Wert, en el Pleno del Congreso - jaime garcia
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Los Erasmus de la polémica

De exitoso e indiscutido programa de intercambio de estudiantes a campo minado para el ministro Wert

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La publicación en el BOE el 29 de octubre del pasado año de un cambio en las ayudas para las becas Erasmus fue el inicio de una lista de polémicas que ha convertido un exitoso programa de intercambio de estudiantes universitarios en un quebradero de cabeza para el ministro de Educación, José Ignacio Wert, y su equipo.

Suprimir las ayudas lineales

Unos días después de la publicación oficial, cuando la mayoría de los Erasmus se encontraban ya en sus universidades de destino, la noticia corrió como la pólvora por las redes sociales y acabó por convertirse en una crisis en toda regla para Wert. Desde el Ministerio se explicaba que lo que se intentaba al vincular la concesión de esas ayudas a la adjudicación previa de una beca general era favorecer a los estudiantes con menos recursos. Con esa medida se pretendía suprimir la ayuda lineal de 50 euros que se daba a todos los Erasmus para así poder centrarse en los alumnos con menos recursos, pero a costa de que el 80% de los Erasmus la perdiesen. Esta reorientación de las ayudas no tuvo ningún apoyo, no ya en la oposición, sino en el conjunto de la comunidad educativa y en parte del PP, que empezando por Nuevas Generaciones, que se desmarcó de la medida por ser retroactiva, algo que también cuestionó Bruselas.

Las redes sociales echan humoLos estudiantes se movilizaron y recabaron en poco tiempo 200.000 firmas en defensa de las becas Erasmus que la estudiante Laura Zornoza -promotora de la iniciativa- entregó en el Ministerio de Educación. Apenas 24 horas después del incendio, Wert se veía obligado a rectificar. La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría y el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, anunciaban la introducción de una enmienda en los Presupuestos por la que se ponía a disposición del Ministerio una partida extra de 20 millones de euros para poder dejar las Erasmus como estaban el curso anterior.

La mitad de Erasmus por culpa de la UE

Sin embargo, por mucho que las ayudas quedasen como estaban, las aguas, lejos de volver a su cauce, no tardaron demasiado en volver a desbordarse. Esta vez fue durante la Conferencia General de Política Universitaria celebrada el 11 de noviembre. Teóricamente, se trataba de una reunión «muy técnica» que no necesitaba de la comparecencia del ministro, que tenía una cena con el embajador estadounidense a la que no quería llegar tarde. El ministro no habló ante los medios que esperaban fuera, pero sí lo hicieron, y con toda la vehemencia posible, la consejera de Educación de Asturias y el director general de universidades de Andalucía explicaban a la prensa que el ministro les había comunicado que con la puesta en marcha de Erasmus plus España corría el riesgo de verse obligada a reducir las ayudas a la mitad por el cambio de criterio de la UE en el sistema de adjudicación de las ayudas, que ahora pasaban a primar la población por encima del número de movilidades concedidas en cursos anteriores. Al día siguiente Wert negaba que hubiese dicho «que fuese a haber recortes», y achacaba todo a una confusión.

Rifirrafe con Bruselas y su portavoz de EducaciónEl enredo no se limitó, con todo, al ámbito nacional porque desde la Comisión Europea, su portavoz de Educación, Dennis Abbott, no tardaba en entrar al trapo de la polémica española y calificaba desde Bruselas la afirmación de la posible reducción de las becas Erasmus a la mitad de «rubbish», que en una primera acepción -la que indignó a Wert cuando se lo comunicaron en mitad del Pleno del Congreso- significa «basura», pero que después el propio portavoz comunitario suavizó explicando que también se emplea en el sentido de «absurdo». Y de paso recordó que la dotación para España crecería un 4,3% en 2014 hasta alcanzar los 54,3 millones de euros.

Estancias en el extranjero más reducidas

Tras el paréntesis de la Navidad, el ámbito Erasmus parecía calmarse. Pero no por mucho tiempo. El 21 de enero de este año recién estrenado, la secretaria de Estado de Educación, Montserrat Gomendio, adelantaba a la prensa algunos aspectos del nuevo Erasmus plus, en el que se confirmaba el cambio de criterio para el reparto de las ayudas de la UE, atendiendo a la población, pero sin olvidarse de las movilidades de cursos anteriores. El aumento en el presupuesto comunitario para España era efectivamente de un 4,3% y permitiría que con esos fondos se pudiesen financiar 30.000 movilidades de las 40.000 en las que se encontraba España. Las otras 10.000, anunció Gomendio, serían «financiadas por el Ministerio de Educación con unas ayudas de 250 euros mensuales de media». Además, explicó, «las estancias se ajustarían al formato de Bolonia, que es semestral». Y la polémica volvió a saltar.

Adaptarse al formato semestral de BoloniaLa media de las estancias españolas era superior a esa media semestral, concretamente de unos ocho meses, por lo que habría que acortarlas a casi la mitad o «que las universidades españolas financiases con el aumento de sus partidas presupuestarias de la UE el prolongamiento de las mismas». Poco tardaron las asociaciones de estudiantes y la oposición en denunciar a pleno pulmóm lo que consideraban un recorte encubierto de las ayudas a la movilidad de los estudiantes.

Más dinero pero más nivel de inglés

Y si en el adelanto a la prensa de las novedades del Erasmus plus, la polémica saltó, no iba a ser menos en la presentación oficial ante la comunidad educativa en la Biblioteca Nacional. Allí, flanqueada por el secretario de Estado de Servicios Sociales e Igualdad y por el director general adjunto de educación y Cultura de la Comisión Europea, Montserrat Gomendio detonaba la enésima mina Erasmus para el Ministerio: si los estudiantes Eramus querían acceder a una de las 10.000 becas del Ministerio, no a alguna de las 30.000 europeas, y obtener así los 100 euros extra que llevan aparejadas, estos deberían acreditar « un nivel de idiomas B2, un mínimo de 60 créditos aprobados y un mejor rendimiento académico».

El PSOE ha anunciado una «batalla judicial»Desde el PSOE, su portavoz del grupo parlamentario, Soraya Rodríguez anunciaba una «batalla judicial y parlamentaria» contra «unos requisitos de acceso imposibles de cumplir» y las asociaciones de estudiantes los calificaban de «elitistas» e «inalcanzables». La Conferencia de Rectores de Universidades Españolas, por su paret, cuestionaba cuántos estudiantes españoles podían obtener ese nivel de B2 «a estas alturas de su vida» y pedía estudiar «con mucho cuidado» los requisitos. Y no cabe duda de que, viendo la trayectoria seguida con los Erasmus, lo de «con mucho cuidado», no era una frase hecha.