Tesis sin tesis

Un autor sin sustancia, sin conclusiones, sin criterio. Dejado al albur de los acontecimientos

José María Carrascal
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«El robo está permitido, siempre que vaya seguido de asesinato» es una de las más viejas y extravagantes normas literarias. Lo que significa que se puede plagiar cualquier obra, pero haciendo otra mejor. Repetirla es saqueo, bellaquería. He dedicado buena parte del fin de semana a la tesis doctoral de Pedro Sánchez y lo único que he sacado en limpio es que no cumple ninguna de las condiciones de tales trabajos. O sea, que ni siquiera es una tesis, pese al sobresaliente que le dedicaron sus benévolos examinadores.

Una tesis doctoral es un estudio inédito y concienzudo de un tema que, partiendo de su génesis, expone su desarrollo hasta su desenlace y consecuencias. Muy poco de eso aparece en Innovaciones de la diplomacia económica española: Análisis del sector público (2000-2012), título de la tesis presentada en noviembre de 2012 por Pedro Sánchez Pérez-Castejón en la Universidad Camilo José Cela, ante un tribunal presidido por doña María Isabel Cepeda González. Se trata de una recopilación de textos diversos, oficiales muchos de ellos, en los que falta lo esencial: «La tesis» del autor, la evaluación de esos datos y el juicio sobre sus resultados. Da la impresión de que, tras ser diputado de 2009 a 2011, Pedro Sánchez reorientó su actividad a la vida académica. «Tengo que escribir una notas sobre diplomacia económica, ¿alguien puede aconsejarme literatura económica para leer?», tuiteó el 13 de septiembre de ese año. Era el tema a desarrollar. Como si, ante el desplome de la economía española –lejos quedaban los tiempos en que Zapatero y su vice Solbes presumían de que la economía española era inmune al tsunami de Lehman Brothers–, Sánchez se dispusiera a demostrar que se había hecho todo lo posible para evitarlo. Debieron llegarle bastantes ayudas, sobre todo de fuentes oficiales, que aprovechó para su tesis y para artículos en revistas especializadas, que incluiría en ésta, con claro desprecio de las normas éticas, más si se piensa que algunos de esos artículos los firmó junto a quienes iban a juzgarla. Y no contento con ello, hasta publicó un libro que es un calco de la ya famosa tesis ¡con otro miembro del tribunal como coautor!

Lo que nunca aparecerá en la tesis es su normal conclusión: cuál fue el resultado de las «innovaciones de la diplomacia económica española 2000-2012». Aunque no debe extrañar, ya que el resultado fue cero; España estaba al borde de la de bancarrota, hasta el punto de que lo primero que tuvo que hacer el gobierno del PP tras ganar las elecciones fue decidir si pedía el rescate a Bruselas, como Grecia, o afrontaba la crisis a pecho descubierto. Así se entiende por qué de la tesis doctoral de futuro líder del PSOE nunca más se supo, guardada bajo llave en la Universidad de la que llegó a ser profesor titular, entre otras cosas, gracias a ella.

Una tesis sin tesis. Un autor sin sustancia, sin conclusiones, sin criterio. Dejado al albur de los acontecimientos. Como avergonzado de ella.

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