Que te toque la Lotería no te va a dar la felicidad: es más, puede quitártela

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MADRIDActualizado:

Son muchos los que sueñan durante todo el año con la mañana de la Lotería del 22 de diciembre. Piensan que a partir de ese momento su vida cambiará, y que de forma automática desaparecerán todos sus problemas. Pues bien, según la psicóloga Susana Álvarez, de Álava Reyes Centro de Psicología, nada más lejos de la realidad. «Es verdad que diversas investigaciones vinculan la relación entre dinero y felicidad, pero esto tampoco tiene que suceder necesariamente. Es un factor importante, pero puede incluso restar “felicidad” y “calidad de vida” siempre que no se lleguen a cubrir los gastos considerados principales o comunes. Me refiero con esto a la alimentación, ropa, colegio, algo de margen para alguna actividad de ocio…».

De la misma opinión es Ciara Molina, psicóloga emocional. «¿Que si el dinero da la felicidad? Pues en si mismo no —responde tajante—, aunque es verdad que ayuda a tener sensaciones placenteras si lo vinculamos con cubrir necesidades».

Cuando el dinero resta felicidad

Desde esta perspectiva es verdad que el dinero, reconoce Álvarez, puede incluso disminuir nuestro bienestar. «El dinero resta si tenemos tan poco que no podemos pensar en otra cosa que en cómo llegar a fin de mes o cómo hacer la compra. Y resta también si aunque tengamos mucho estamos obsesionados viviéndolo como algo imprescindible para estar bien, porque siempre querremos más y más en vez de disfrutar. Deberíamos convertir el “necesito” en un “me gustaría” disfrutarlo cuando tenga mucho pero tolerar con naturalidad tener menos. Y poner el foco en lo importante que poco tiene que ver con esto».

Crisis por dinero inesperado

Así pues, una vez nuestras necesidades básicas están cubiertas, el contar con más o menos ingresos no es tan relevante. De hecho, relata Álvarez, «cuando a alguien consigue dinero de manera inesperada suele suponer una euforia inicial que con el tiempo remite, sin incrementar la sensación de bienestar global posterior». Es más, puede incluso ser perjudicial.«Hay personas que haciéndose ricas de la noche a la mañana, pasan por un periodo de crisis, supone una situación de cambio, generando estrés. Los motores anteriores dejan de ser válidos y han de recolocarlo todo, a veces son inicios de grandes crisis, perdiendo el foco en lo importante, poniéndolo más en lo externo, siendo el inicio de una profunda infelicidad».

Para Ciara Molina, el motivo de la ansiedad o infelicidad de estas personas habría que buscarlo en que «parten de una situación no habitual donde se ven con mucho dinero que no sabe gestionar y de pronto quieren cubrir todas sus necesidades de forma precipitada sin valorar tranquilamente los pasos a dar». «Otros se dan cuenta de que por muchas cosas materiales que puedan adquirir, la parte emocional no la pueden comprar con dinero, por lo que los sentimientos de tristeza y soledad se disparan», añade.

Sufrimiento independiente del dinero

De hecho en consulta Álvarez trata contantemente a pacientes que sufren y lo pasan mal, independientemente del dinero que tengan. Dicho sufrimiento, explica esta experta, «es algo que tiene que ver muy poco con lo externo. Más bien tiene que ver con cómo manejamos nosotros las distintas situaciones. Las circunstancias no son tan relevantes como la actitud que tenemos ante ellas. Aunque no podemos negar que hay circunstancias más facilitadoras que otras. La respuesta/ solución está dentro de nosotros mismos y no fuera. Se encuentra en la capacidad que tenemos de vivir y de conectarnos con el momento presente, saliendo del ruido mental de las comparaciones, del control… de aceptar las situaciones y de tener una actitud serena frente a los acontecimientos, sean esto cuáles sean. Porque siempre la vida nos va a poner en situaciones que escapan nuestro control y que tenemos que afrontarlas y el dinero no nos protege de eso (aunque repetimos que en algunos casos ayuda)».

Para Álvarez la felicidad, que es a la postre lo que busca el ser humano, tiene mucho que ver con eso, con la capacidad con la que nos conectamos con el momento presente: «a veces vivimos con el “piloto automático” perdiéndonos la vida, porque estamos dando vueltas a situaciones pasadas o preocupaciones futuras. Y también tiene que ver con la sensación de alineamiento con nuestros objetivos vitales, es decir, de ir remando en la dirección que es importante para mí, que me aporta sentido. Pero es fundamental el camino, el estar presente».

La felicidad, para Molina, también viene «de la mano de la autorealización y la aceptación de uno mismo y de lo que te rodea. Cuanto más centrado esté uno en sí mismo menos necesidades tendrá que solventar. Se trata de un sentimiento de paz interior y ésta puede venir determinada por multitud de factores: nuestro bienestar emocional está más en un sentimiento de realización laboral, en la amistad, la familia, la satisfacción de aprender, la gratitud o el poner el amor por encima de todo».

A la postre, concluyen ambas psicólogas, lo importante es tener una relación adecuada con el dinero, tengamos el que tengamos, y de utilizarlo como un medio y no como un fin en sí mismo, teniendo claro qué es lo importante. «Tener una relación sana con el dinero, hace que efectivamente pueda aportarnos cierta tranquilidad para que nuestro foco esté en lo que realmente queremos. El problema es que se vuelva un fin en sí mismo y que sea el proveedor principal de “falsa” seguridad, convirtiéndose en una necesidad, porque ahí entraríamos en una búsqueda insaciable, sin límites, nunca nos parecería suficiente, siempre querríamos más», concluye Álvarez.