Londres «made in China»
Parejas de novios posando felices delante del enorme decorado británico en China

Londres «made in China»

En los alrededores de la ciudad de Shanghái, una copia exacta de un pueblo británico es el mayor decorado natural para fotos de boda

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Por aquí, casas de estilo Tudor con sus fachadas blancas atravesadas por pilares negros de madera. Más allá, mansiones victorianas entre calles adoquinadas. En medio de un parque de césped verdísimo, una iglesia gótica que se asemeja a la de Santa María de Redcliffe en Bristol, con su torre gótica de casi 70 metros de altura incluida. Al fondo, las típicas cabinas rojas de teléfonos. Y, como no podía faltar, un «pub» con pintas de cerveza y «fish & chips» que parece sacado de algún barrio de Dorset.

A primera vista, cualquiera podría pensar que estamos en Inglaterra, pero nada más lejos de la realidad. Concretamente, 10.000 kilómetros, porque se trata de la ciudad china de Thames Town y se ubica en los alrededores de Shanghái.

Construida en Songjiang a imagen y semejanza de un pueblo británico, forma parte de un cinturón de barrios que pretendía imitar diversos estilos de arquitectura europea, como la francesa, la italiana, la alemana y hasta la española con una réplica de Barcelona. Pero el fracaso inmobiliario de Thames Town paralizó el proyecto porque esta pequeña Londres «made in China» es hoy una ciudad fantasma donde pocos quieren vivir.

Con la mayoría de sus tiendas y bares cerrados, por sus calles sólo se ven parejas de novios que han escogido tan pintoresco escenario para retratarse con sus mejores galas en sus fotos de boda. «Es un lugar muy bonito y parece como si estuviéramos en Europa, adonde nunca hemos ido», explica a ABC la joven Pu Tao, quien ha venido desde la sureña megalópolis de Chongqing para casarse con Lei Chuan, un comercial de Shanghái.

Enfundadas en aparatosos trajes blancos, violetas y amarillos con volantes y larguísimas colas, bajo los que ocultan sus vaqueros y zapatillas de deporte, legiones de novias toman cada día Thames Town buscando los rincones más idílicos y románticos: el puente sobre el río al atardecer o los jardines bajo el campanario, donde tres parejas posan como autómatas una junto a la otra y dibujando un corazón con sus brazos entrelazados.

Convertido en el mayor decorado natural para películas, anuncios de televisión y fotos de boda, este pueblo incluso ha acogido una feria de solteros que llegó a reunir a medio millón de personas, que se suman así a los 20.000 turistas y curiosos que acuden al lugar cada sábado y domingo.

Pero, entre semana, los únicos locales que permanecen abiertos son tiendas de trajes de novios donde no se venden chaqués, sino uniformes con chorreras como los que lucían los Beatles en la portada de su disco Sargent Peeper. También hacen su agosto los estudios fotográficos, que pagan un alquiler mensual de 4.000 yuanes (473 euros) y cobran por los álbumes de boda entre 1.000 y 20.000 yuanes (entre 118 y 2.366 euros). «El negocio es muy rentable porque a los novios les gusta el estilo europeo y piensan que están en Londres», asegura Pei Pei, una maquilladora del estudio 2-999, que tiene una media de seis clientes diarios.

Menos contenta se muestra, en cambio, Zhu Nuo, una reportera de 40 años del periódico «Shanghai Daily» que reside en una casa victoriana cuyo metro cuadrado costaba 7.000 euros en 2006, pero que ya se cotiza a 2.366 euros. Paseando a su perro Baobao por las desiertas calles de Thames Town, se queja de que «no hay muchos restaurantes ni tiendas», pero se conforma porque «la vida aquí es muy tranquila».

Con capacidad para alojar a 10.000 vecinos, la propia inmobiliaria Xinhong reconoce que el nivel de ocupación está al 45 por ciento. Milagrosamente, este plagio de Londres es uno de los pocos sitios de China que no está superpoblado.