El sospechoso de la desaparición de Khashoggi y el príncipe heredero de Arabia Saudí en Madrid - EFE

Khashoggi aún estaba vivo cuando lo empezaron a descuartizar, según la inteligencia turca

Uno de los sospechosos de la desaparición del periodista acompañó al príncipe heredero saudí en Madrid

WashingtonActualizado:

Cuando el príncipe heredero de la corona saudí visitó Madrid en abril, se hizo acompañar de uno de los sospechosos de haber participado recientemente en el asesinato del periodista y disidente Jamal Khashoggi en Turquía. Entonces, Mohamed bin Salman, hombre fuerte y ministro de defensa de Arabia Saudí, se reunió con el Rey y el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy durante una gira internacional cuya intención era presentarse como el líder de una nueva generación que abriría Arabia Saudí al mundo y la convertiría en un Estado moderno.

En su llegada a Madrid, y sus recepciones en la Moncloa y el palacio de La Zarzuela, a Bin Salman le escoltó Maher Abdelaziz Mutreb, un diplomático saudí destinado a Reino Unido en 2007. Según las autoridades turcas, que investigan la desaparición del periodista saudí, Khashoggi aún estaba vivo cuando lo empezaron a descuartizar. Asimismo, aseguran que Mutreb es uno de los 15 saudíes que volaron a Estambul para interrogar y posiblemente matar al periodista. Según creen los investigadores, Mutreb ha trabajado en seguridad personal del príncipe y es una persona de su máxima confianza.

Que ambos visitaran Madrid y otras ciudades europeas como París en viajes oficiales invalida las excusas que hasta ahora ha transmitido la corona saudí a sus aliados en EE.UU. y que Donald Trump ha hecho públicas: que el príncipe heredero no sabía nada de una operación de asesinato de un disidente y si ocurrió fue obra de matones, y no del gobierno. «De nuevo se intenta que alguien sea declarado culpable antes de ser inocente», dijo ayer Trump, defendiendo a la corona saudí ante las críticas de legisladores y medios de comunicación norteamericanos.

Mutreb bajó del avión oficial saudí después de Bin Salman el 11 de abril, cuando recibió a ambos la ministra de Defensa Maria Dolores de Cospedal. Según han confirmado los servicios de inteligencia norteamericanos, estuvo también con él en una gira por varias ciudades de EE.UU., en una visita en la que se incluyó la Casa Blanca en Washington y la sede de Naciones Unidas en Nueva York. El diario The New York Times fue el primero en revelar la identidad de Mutreb.

Los 17 saudíes identificados por Turquía como sospechosos de la muerte de Khashoggi llegaron en vuelos privados a Estambul y partieron el mismo día de regreso a Riad, a través de El Cairo y Dubái. Fue el 2 de octubre, la misma jornada en la que Khashoggi acudió a realizar un trámite en el consulado de su país en Estambul y nunca salió de él con vida, según creen tanto los investigadores turcos como sus empleadores en el diario «The Washington Post». De los 17 sospechosos, 11 tienen lazos con la inteligencia saudí.

La visita de Bin Salman a España sirvió para que Arabia Saudí cerrara la compra de cinco corbetas a Navantia por importe de 1.800 millones de euros. El mes pasado el Ministerio de Defensa paralizó momentáneamente la venta a ese país de 400 bombas de precisión láser del Ejército español porque podrían ser utilizadas en el conflicto en Yemen. Luego, ante el malestar provocado en Riad, el Gobierno autorizó el envío.

Aunque Kashoggi trabajaba para un medio de EE.UU. y residía en Washington, no tenía pasaporte de ese país, lo que ha llevado a Trump, que ha apostado una buena parte de su política exterior a tener unas buenas relaciones con Arabia Saudí, a renunciar a una investigación en profundidad por parte de los servicios de inteligencia norteamericanos.