La Policía interroga al ex jefe de Prensa de Cameron
Fotografía de archivo de Andy Coulson, ex director del diario «News of the World» - EFE

La Policía interroga al ex jefe de Prensa de Cameron

El escándalo de las escuchas ilegales amenaza con terminar con el actual mecanismo de autorregulación de la prensa británica

Corresponsal en Londres Actualizado:

Minutos después de que el primer ministro conservador, David Cameron, anunciara ayer la puesta en marcha de dos investigaciones paralelas sobre el escándalo de las escuchas, el ex portavoz de David Cameron y director de «News of the World» en 2003-2007 se entregaba en una comisaría del sur de Londres para su arresto. Coulson fue interrogado durante ocho horas antes de ser puesto en libertad bajo fianza hasta octubre. «Hay muchas cosas que me gustaría decir, pero no puedo», explicó al salir.

Varios agentes de paisano procedieron a registrar el domicilio de Andy Coulson, de donde sacaron varias bolsas de enseres de quien fuera jefe de prensa de Cameron desde 2007 hasta inicios de este año. Ayer, el «establishment» político-mediático londinense se vio salpicado por las aguas tóxicas de un escándalo que desnudó en realidad la intimidad de miles de ciudadanos anónimos.

Andy Coulson dirigió el tabloide cerrado por la familia Murdoch anteayer durante los años en que un grupo de detectives privados interceptó los teléfonos de hasta 4.000 personas —famosos, políticos, deportistas, familiares de víctimas de asesinatos etc.— en busca de carnaza para sus exclusivas. Su esperada detención estaría relacionada, sin embargo, con el pago de unos 110.000 euros a varios agentes de policía en 2003, a los que la trama habría sobornado para obtener información confidencial.

Coulson es el eslabón que vincula el escándalo de las escuchas con el primer ministro, quien ofreció, según algunas informaciones, un sueldo de 500.000 euros anuales al periodista nacido en 1968, cuando le fichó como responsable de comunicación del partido conservador, antes de ganar las elecciones en 2010. Coulson, que inició su carrera periodística a los 18 años y era considerado como un profesional «brillante» por sus colegas, pasó entonces a ser la imagen y la voz del primer ministro desde Downing Street, con un sueldo mucho menor. Dimitió de su puesto hace ahora seis meses, cuando el agua de las cañerías de su ex periódico comenzaba a llegarle al cuello.

Además del posible soborno a policías y de autorizar escuchas ilegales a miles de ciudadanos, Coulson podría enfrentarse a cargos por perjurio. El pasado diciembre, en su declaración jurada como testigo en un juicio en Glasgow, afirmó que «hasta donde yo sé» no hubo pagos a policías, ni una «cultura» de escuchas en el periódico mientras él lo dirigía.

«Me hice amigo de él y creo que hizo su trabajo de forma eficaz. Era mi amigo y es mi amigo», dijo Cameron, resistiéndose a reconocer «sus errores», tal y como le pedía el líder laborista, Ed Milliband. «La gente juzgará si me equivoqué», zanjó un incómodo y contrito primer ministro.

Frenético escrutinio para identificar a los miles de ciudadanos objetivo del espionaje orquestado por el diario de Rupert Murdoch

Ayer fueron arrestadas otras dos personas, una de ellas el periodista Clive Goodman, corresponsal de Casa Real de «News of the World» en 2007, cuando fue encarcelado durante varios meses por escuchas ilegales al Príncipe Guillermo. La segunda de las detenciones, según reveló Sky News a través de Twitter, es un hombre de 63 años que fue arrestrado en su casa de Surrey en relación a los pagos a la Policía.

Mientras, la Policía británica procedía a un frenético escrutinio de las identidades de las hasta 4.000 personas que habrían sido víctimas del espionaje orquestado para el tabloide por Glen Mulcaire, encarcelado bajo los mismos cargos que Goodman. La policía ha alertado en las últimas horas a los abogados de la familia de Madeleine MacCann, la niña desaparecida en Portugal, o de Dodi Fayed, y a varios familiares de soldados muertos en el frente porque sus nombres figuran entre los 11.000 documentos pertenecientes a Mulcaire en manos de Scotland Yard.

Cameron anunció en rueda de Prensa dos investigaciones en relación con el caso. Una se centrará en revisar las cuestionadas primeras actuaciones policiales sobre las escuchas. Todavía en 2009, un alto mando policial insistía en que se trataba de «cientos, y no miles» de afectados. Esta primera investigación será liderada por un juez, tal y como pedía la oposición laborista. Cameron se reunirá el miércoles que viene con Ed Milliband, el líder opositor, para discutir los detalles de unas pesquisas que tendrán que esperar a que concluya la operación policial en curso.

Nuevas regulaciones

Además, el «premier» británico anunció una segunda investigación para cambiar la regulación de los medios de comunicación. «En esto, creo que necesitamos un sistema completamente nuevo», afirmó. Una sombra de sospecha y fiscalización se extendía ayer en una industria siempre reacia —y malparada— cuando sus intimidades se convierten en noticia principal. Se espera que esta comisión se ponga en marcha de forma inmediata para analizar el alcance de las prácticas ilegales a las que habrían recurrido no solo «News of the World», sino varios de sus competidores, como ya denunció un informe en 2006. Se espera que entre las medidas que adopte figure la sustitución del actual mecanismo autorregulador del sector, la Comisión de Quejas de la Prensa, por un nuevo sistema de control de la industria.

El cerco informativo y policial seguía cerrándose en torno al grupo Murdoch en el Reino Unido. En una semana, el gigante mediático ha visto cómo bajaban sus acciones en bolsa, varios anunciantes retiraban su publicidad y el gobierno retrasaba su propuesta de adquisición de la principal cadena de televisión por cable. Al tiempo que se vio obligado a cerrar el periódico más leído en el Reino Unido para cortar la hemorragia. El diario «The Guardian», que ha empujado toda la investigación, afirmaba que la Policía sospecha que altos ejecutivos de Murdoch habrían borrado miles de emails de los últimos seis años.