La Policía británica teme ataques islamistas a tiros como en París

En los últimos dos años se han evitado diez atentados terroristas en el Reino Unido

LondresActualizado:

La policía británica, en una rara declaración, ha reconocido que teme un ataque islamista con armas de fuego en ciudades del país, al modo de los que sufrió París hace casi un año, en noviembre de 2015. Las fuerzas contraterroristas reconocen también que cada año se pierde la pista en el Reino Unido de 800 armas de fuego con licencia, que podrían acabar en manos muy peligrosas.

En los últimos dos años se han desbaratado diez intentos de atentados de radicales yihadistas, la mitad de ellos con armas de fuego. Fruto de esas redadas los jueces han condenado a 294 delincuentes. En algunos momentos, la policía antiterrorista llega a tener abiertas a la vez hasta 500 investigaciones.

«Un arma de fuego en las manos equivocadas en medio de un espacio público puede causar un daño devastador», reconoce Lynne Owens, el director general de la Agencia Nacional contra el Crimen, que expresó su preocupación por el aumento de incidentes con armas de fuego en Londres. La mayoría guardan relación con enfrentamientos entre bandas, pero la policía teme que algunas de esas pistolas y puedan acabar en manos de yihadistas o que delincuentes comunes sean captados por el islamismo radical.

«Tenemos a miembros de bandas criminales que son violentos, irascibles y muy difíciles, que causan problemas en sus comunidades y que quizá podrían convertirse a la violencia terrorista, por proselitismo en la calle o incluso en la cárcel», explica Mark Rowley, jefe de la Policía Nacional Antiterrorista.

Las fuerzas de seguridad señalan que en el Reino Unido es más difícil hacerse con un arma de fuego que en Estados Unidos y la Europa continental. También es más complicado conseguir un fusil automático. Pero la policía está notando un aumento de pistolas del Este de Europa, como las Baikal o las Skorpion checas. En algunos casos el contrabando de armas se llega a realizar incluso a través de correo postal, enviándolas desmontadas. Las instrucciones para montarlas pueden obtenerse en determinadas webs radicales.

La mayor preocupación policial es que las bandas criminales de los barrios puedan acabar traficando con armas con los terroristas yihadistas. Así ocurrió con un grupo de jóvenes musulmanes del Este de Londres, detenidos recientemente, que planeaban el que pudo haber sido el mayor atentado islamista en el Reino Unido en una década. Uno de los detenidos, de 22 años, se cree que podía moverse en los círculos de Mohammed Emwazi, el londinense de ancestros kuwaitíes que se convirtió en Yihadi John, el verdugo de Daesh, y fue abatido por un dron estadounidense en Raqqa (Siria), el 13 de noviembre del año pasado.

La policía pide abiertamente al público que les den chivatazos ante las sospechas de personas que pueden tener armas de fuego sin permiso. El Reino Unido se encuentra en alerta terrorista «severa» desde agosto de 2014. Es la segunda mayor de la escala y supone que un ataque es «altamente probable». Se cree que unos 850 jóvenes musulmanes británicos se enrolaron para combatir con el Daesh en Siria e Irak, de ellos podrían haber retornado la mitad.

La policía británica cree que los reveses del Daesh en los campos de batalla hacen más probable que intenten golpear de nuevo en las ciudades occidentales.

En Londres se ve desde hace un año mucha más policía armada por las calles y, especialmente, en estaciones de metro y ferrocarril y aeropuertos. Próximamente comenzarán por primera vez en la historia a viajar en algunos vagones parejas de policías armados, lo que ha suscitado cierta polémica entre los defensores de los derechos civiles. También se incrementará el número de agentes en las estaciones.

La semana pasada los artificieros de la policía explosionaron un rudimentario artefacto casero, hallado por un viajero del metro en North Greenwich. La alarma obligó a cerrar la estación, contigua al coliseo del rock O2 Arena, durante siete horas. El ambiente en Londres es tranquilo y la ciudad nunca ha perdido su pulso ni ha mermado su ambiente comercial. Pero se da por hecho que no se podrán evitar todos los ataques. El anterior primer ministro, David Cameron, había reconocido que acabará habiendo un atentado en suelo británico.