Egipto - joanna pollonais

Las pintadas de la Primavera Árabe

Casa Árabe expone más de doscientas fotografías de los grafitis y caricaturas que desafiaron la represión de los dictadores

jaime g. mora
madrid Actualizado:

«14.01.2011». Trazada en cualquier pared del mundo, esta fecha se podría referir a tantas cosas: al «yo estuve aquí» que muchos necesitan demostrar. Al comienzo de una historia de amor, de desengaño, de amistad... En Túnez es principio y final. Adiós a la dictadura de Ben Alí y hola a una prometedora etapa. «Democracia, mi amor», dice otra pintada. «Te amo Túnez», «Libertad», «Viva la libertad»… [ Pincha aquí la galería de imágenes a pantalla completa]

Hablan las paredes con letras rojas: murales del color de la emergencia. El de la sangre derramada en la bandera de Túnez. La misma que provocó la huida de un poderoso durante 23 años y desfallecido en su retirada. El tunecino Ben Alí veía por última vez lo que dejaba de ser su territorio mientras su mujer le recriminaba: «¡Sube, imbécil! ¡Toda mi vida tendré que soportar tus gilipolleces!». Y el rojo se convertía, otra vez, en el color de la revolución.

«Ningún opresor ha durado eternamente»

Porque «ningún opresor ha durado eternamente -dice la letra de un rap sirio- cumpliremos nuestros sueños de libertad incluso aunque nos cueste sangre». De Túnez a Siria pasando por Casa Árabe, en Madrid. La exposición «Las pintadas de la revolución. Política y creación ciudadana» reúne, hasta finales de febrero, más de doscientas imágenes que recuerdan los gritos silenciosos de los muros de la Primavera Árabe: pintadas, caricaturas o retratos.

Como dice Gema Martín Muñoz, directora general de Casa Árabe, la libertad de expresión «impulsa también una nueva primavera de creación». El arte de la disconformidad como arma contra la tiranía. «Los signos dibujados interpelan al transeúnte, lo exhortan a unirse a la lucha de todos», en palabras de Yves González-Quijano, investigador del Instituto Francés de Oriente Medio (IFPO, por su siglas en francés). «Y el diálogo ha prendido».

Más de 200 fotografías de las pintadas en las calles árabes

La exposición se divide en cinco apartados, tantos como países han cambiado la cara durante 2011. El color rojo de Túnez tiene continuidad en Egipto, donde se observa un paso más en la calidad de los grafitis. Lemas: «Nuestros mártires lo han escrito con su sangre y nosotros lo dibujamos con nuestros colores». Arte urbano: a lo Banksy, un ciclista encara a un tanque. Y retratos: homenajes de los grafiteros a los protagonistas del proceso revolucionario.

El Facebook y Twitter de las paredes egipcias, redes sociales, saltan al coloso Google -un «doodle» de hormigón- en Libia, para acabar con otro gigante: Gadafi. «La revolución de los libres. 17 de febrero», el comienzo del levantamiento, recuerda una pintada en un rincón perdido del lugar donde ocurrió el primer bombardeo aéreo de la historia, allá por 1911, cuando un subteniente italiano lanzaba desde su aeroplano cuatro granadas con sus propias manos. Cien años después lo hacían las fuerzas aliadas para destruir la autoridad de la «rata» Gadafi. Así lo dibujaban los revolucionarios para los ojos de los transeúntes: «Libia libre», «Independencia libia».

Escribe el ensayista Octavio Paz en «El laberinto de la soledad» que «despertar a la historia significa adquirir conciencia de nuestra singularidad». «La máscara del viejo -hablemos del dictador Salé- es la historia de unas facciones amorfas, que un día emergieron confusas». Y en Yemen encontraron su sitio en la Plaza del Cambio: jóvenes artistas dispuestos a combatir con su pincel un régimen beligerante. Puños inyectados en sangre directos al mentón de las caricaturas de Salé. Un «lárgate» de los «Jóvenes por la libertad y la justicia» desprovisto de complejos. «Un tuteo democrático coreado por las multitudes», afirma González-Quijano.

Con Ben Alí fugado, Mubarak juzgado, Gadafi asesinado y Salé apartado, los focos apuntan al sirio Al Assad. Y en Casa Árabe espera una pared en blanco: «Espacio reservado a las pintadas de Siria (cuando se puedan realizar y fotografiar en las calles de las ciudades sirias)».