El español Pablo Ibar, la semana pasada durante el juicio
El español Pablo Ibar, la semana pasada durante el juicio - Efe

Un miembro del jurado que declaró culpable a Pablo Ibar tuvo acceso a información que no debía

La defensa del español sospecha que estuvo contaminado por prejuicios y pide al juez que le permita interrogarle

Otro miembro del jurado se retracta y abre la vía a la anulación del juicio

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Uno de los miembros del jurado que emitió el pasado sábado un veredicto de culpabilidad contra Pablo Ibar llamó el martes a primera hora de la mañana en los juzgados del condado de Broward, en Florida. Allí es donde se ha ventilado el juicio al ciudadano español durante los últimos seis meses, acusado de un triple asesinato en 1994. Esta persona, cuya identidad se desconoce, informó a los juzgados de que se retractaba de su decisión, que fue tomada por unanimidad por el jurado, como es preceptivo.

La retractación llegó tan pronto como la pudo sustanciar el miembro del jurado. El veredicto se produjo el sábado por la mañana, con los juzgados abiertos para permitir la deliberación del caso. Tanto domingo como lunes, que es festivo nacional en conmemoración del nacimiento de Martin Luther King Jr., el juzgado estuvo cerrado y el martes el integrante del jurado llamó a las 8.35 de la mañana, cinco minutos después de que abrieran las oficinas.

Después de haber sido declarado culpable, estaba previsto que Ibar, su defensa, la acusación y el jurado volvieran a verse las caras el próximo 25 de febrero. Será entonces cuando el mismo jurado decida la sentencia del ciudadano español: las opciones son cadena perpetua o pena de muerte.

Pocas probabilidades

No es probable que la retractación de un jurado cambie el rumbo de los acontecimientos para Ibar. No es extraño que un jurado, especialmente en casos graves que llevan a condenas duras, tenga dudas sobre su decisión, se arrepienta y lo exponga ante el juez. En el caso del veredicto a Ibar, la defensa pidió que se preguntara a cada uno de los miembros del jurado sobre si la decisión sobre la culpabilidad del acusado era la que cada uno de ellos había tomado. «Sí», respondieron uno a uno.

Es poco corriente, según explicó a este periódico Benjamin Waxman, uno de los abogados de Ibar, que el juez acceda a cambios en el veredicto después de una retractación de este tipo.

El cambio de opinión, sin embargo, sí podría tener importancia para el caso por otra revelación conocida ayer: un miembro suplente del jurado reconoció haber tenido acceso a información que no debía. Durante las siete semanas dedicadas a la presentación de pruebas en contra y a favor de Ibar, había dieciséis miembros del jurado en la sala. Doce de ellos serían los encargados de deliberar y llegar a un veredicto y otros cuatro eran suplentes. Pero, hasta el momento del comienzo de la deliberación, ninguno de ellos sabía quién era titular y quién suplente. Se lo comunicó el juez tras acabar las conclusiones de las partes y les informó de que no podían buscar información sobre el caso ni discutirlo con nadie, las mismas obligaciones que tuvieron durante el resto del juicio.

La defensa de Ibar, sin embargo, sospecha que uno de ellos sabía demasiado. Es un hombre, de apellido Black –cuando se convierten en suplentes, se desvela este dato–, y la defensa alegó ayer en un escrito al juez que discutió con otras personas datos de la historia procesal que no podría tener. Al parecer, Black es empleado de los juzgados de Broward y escuchó una conversación sobre el juicio a Ibar entre un juez y una abogada poco después de que comenzaran las deliberaciones. Ambos discutían la posibilidad de que Ibar tuviera uno u otro veredicto y el juez dijo -de forma incorrecta- que el español había sido condenado dos veces. Fue cuando Black les dijo que era un jurado suplente, que no debería escuchar ese tipo de información. Cuando la abogada pidió disculpas, Black respondió que no pasaba nada y que no era «nada que no hubiera escuchado antes». Esa era información que el jurado no debería saber, porque se considera un prejuicio. Los miembros del jurado fueron elegidos teniendo en cuenta de que no sabrían ese tipo de información. «Si este jurado tenía información prejuiciosa, le influyeron de forma negativa o sabía cosas que no debía saber… ¿pasa lo mismo con el resto de miembros del jurado? ¿ocurre lo mismo con el que se retractó?», se preguntaba ayer Waxman.

Esa es la razón por la que la defensa ha pedido al juez interrogar a ambos jurados para descubrir si esa información estaba dentro del jurado, cuándo llegó y cómo afectó al veredicto. El juez decidirá hoy a las 9 de la mañana (tres de la tarde en España) si lo permite o si, como defenderá la fiscalía, no hay motivos para hablar con los jurados. Si las averiguaciones determinan que hay sospechas de que el jurado estuvo contaminado por prejuicios, podría ser una razón para que el juez decretara la anulación del juicio y el proceso contra Ibar volvería a empezar desde cero.