Pablo Ibar, durante el juicio con uno de sus abogados, Joe Nascimento - Efe

«En diez años reconoceremos que se condena por error con pruebas de ADN como la de Ibar»

Los abogados lamentan que una traza mínima de resto biológico fuera decisiva para el jurado

Enviado especial a Fort Lauderdale (Florida)Actualizado:

Con el veredicto de culpabilidad de Pablo Ibar encima de la mesa, el elemento que más parece haber influido en la decisión del jurado es una prueba con una traza mínima de ADN. Fue la única nueva evidencia presentada por la acusación respecto al juicio original del año 2000, que acabó con la condena a muerte de Ibar. Aquel juicio fue anulado muchos años después, en 2016, por el Tribunal Supremo de Florida, que dictaminó que Ibar no tuvo una defensa efectiva frente a pruebas que no eran consistentes.

Esa traza mínima de ADN de Ibar se encontró en una prueba clave del caso: la camiseta con la que uno de los dos asesinos se tapó para golpear y matar a las tres víctimas del crimen de Miramar, en junio de 1994. Una cámara de seguridad recogió la escena y en ella se ve al asesino con la camiseta en la cara. En algunos momentos se la quita y aparece un rostro con un cierto parecido a Ibar, la razón por la que fue acusado del crimen. En su huida, el asesino dejó la camiseta en la escena del crimen.

Durante años, la prenda fue analizada en varias ocasiones. Nunca se encontró en ella ADN de Ibar. Y eso que, en una noche de verano en Florida, se ve al asesino secarse varias veces el rostro y la cabeza con la camiseta. Tampoco se encontraron huellas dactilares de Ibar ni ningún otro rastro físico.

En 2016, sin embargo, la Fiscalía presentó un nuevo análisis, con un resto mínimo de ADN de Ibar. No había rastro del acusado en ningún otro punto de la camiseta. Para la defensa, se trataba de un caso claro de contaminación de la prueba durante la custodia policial y los expertos de los laboratorios constataron que la bolsa que guardaba la prenda no estaba sellada.

En la mayoría de sistemas judiciales, ese análisis no hubiera constituido una prueba, aseguraron. La Fiscalía lo defendió como el resultado del avance científico y le sirvió para repetir hasta la saciedad el nombre de Ibar y conectarlo con la camiseta.

«No entendieron la prueba»

Los principales abogados de Ibar en el caso aseguran a este periódico que el asunto del ADN tuvo gran peso en el jurado. Era algo que se presumía cuando, ya en la deliberación, pidieron que se leyeran los testimonios de dos expertos, uno de la Fiscalía y otro de la acusación. Tras leerse el que aportó la Fiscalía, no quisieron escuchar más.

«Me decepcionó cuando eso ocurrió», reconoce Joe Nascimiento. «Creo que no entendieron la prueba de ADN. Es un asunto realmente complejo. Si lo hubieran comprendido, es difícil que no vieran que hay una duda razonable».

Para Nascimiento, es un problema que va más allá del jurado particular de Ibar. «Por desgracia, nuestro sistema judicial va a ser muy lento para adaptarse y entender los problemas que hay con algunas pruebas de ADN. En diez o quince años, vamos a mirar atrás y entender que cometimos errores por pruebas de ADN. Hay gente, como Pablo, que acabará en la cárcel o en el corredor de la muerte por esto. Ocurrió antes por pruebas que creíamos que eran sólidas, como los testigos visuales o las huellas dactilares. Creíamos que eran las mejores evidencias y ahora sabemos que no. Por desgracia, el sistema judicial va por detrás de la comunidad científica».

Cadena perpetua o pena de muerte

Ahora el horizonte legal es complejo. El 25 de febrero el jurado empezará a decidir la sentencia. Las opciones son cadena perpetua o pena de muerte. En el primer caso, Ibar podrá recurrir ante el tribunal estatal de apelaciones. En el segundo, ante el Tribunal Supremo de Florida.

La paradoja es que quizá la pena capital tenga algunas ventajas para Ibar: «El proceso de apelación sería más rápido. En el caso de perpetua, se trataría como cualquier otro caso de asesinato y sería mucho más largo», explica otro de los letrados del equipo que ha defendido a Ibar, Benjamin Waxman, que fue quien logró que el Supremo estatal anulara la primera condena que se le impuso en 2000.

En cualquier caso, la defensa tendría que demostrar que Ibar no ha tenido un juicio justo. «Lo más probable sería cuestionar las decisiones del juez», dice el abogado. El magistrado, Dennis Bailey, dejó fuera del juicio asuntos como la exoneración de Seth Peñalver, acusado de ser el otro asesino con pruebas igual de débiles, o la desaparición de cintas de vídeo claves y fue muy laxo con la agresividad del fiscal, Chuck Morton, en su alegato final.