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Merkel se reúne con Johnson en Berlín al borde de la ruptura de Reino Unido con la UE

La canciller alemana no parece dispuesta a dejarse intimidar por el último farol de Johnson, eliminar la libertad de movimiento de los ciudadanos europeos

Corresponsal en BerlínActualizado:

Así es como la prensa alemana apoda al primer ministro británico, al que considera uno de los principales culpables del desastre: «Boris Brexit». La suma de las esperanzas que hay puestas en la reunión que esta tarde mantendrá con Merkel en la Cancillería de Berlin asciende a cero. La canciller alemana no parece dispuesta a dejarse intimidar por el último farol de Johnson, eliminar la libertad de movimiento de los ciudadanos europeos, lo que dejaría colgados a 3,2 millones de ciudadanos en su territorio a partir de la mañana del 1 de noviembre y tendría efectos impredecibles todavía para los británicos residentes en el continente.

Inmediatamente antes de la visita, la canciller alemana ha dejado clara su postura sobre la principal reivindicación de Londres, un acuerdo alternativo para la frontera entre las dos Irlandas. Merkel ha reiterado que la salvaguarda irlandesa se podrá eliminar solamente cuando se acuerde la relación futura entre Reino Unido y la Unión Europea y ha advertido a Johnson que no trate de reabrir la negociación sobre la salida de su país del bloque. Mantuvo esta posición ayer en Viðey (Islandia), arropada por los primeros ministros de los países nórdicos y dando por sentado que la UE mantendrá al respecto esta posición en bloque. Ese es precisamente el mensaje que el equipo diplomático alemán que realiza los trabajos preparatorios para la reunión de esta tarde en Berlín se esfuerza en trasladar a los asistentes de Boris Johnson, que de Alemania no va a obtener ninguna otra respuesta que no haya obtenido ya en Bruselas.

La canciller alemana no deja otra puerta abierta que no sea esta: se podrá prescindir de la salvaguarda «en el momento que tengamos un reglamento práctico» que permita, de un lado, «mantener los Acuerdos de Viernes Santo», que trajeron la paz a Irlanda del Norte, y, de otro, definir «los límites del mercado común», pues la República de Irlanda seguirá dentro de la UE mientras Irlanda del Norte quedará fuera.

Por eso, Merkel instará a Johnson esta tarde a buscar soluciones prácticas, en lugar de tratar de «reabrir el acuerdo de salida» de la UE de Reino Unido, algo que el nuevo primer ministro busca desde que llegó al número 10 de Downing Street a finales de julio, pese a las repetidas negativas de Bruselas. La salvaguarda irlandesa, ha dicho la canciller conservadora, «es una cuestión de las relaciones futuras», agregando que los 27 miembros restantes seguirán trabajando «muy unidos» y deseó que las relaciones futuras de la UE con Reino Unido sigan siendo «muy estrechas».

Aproximaciones a EE.UU.

Sobre la posibilidad de que un Reino Unido con Johnson a la cabeza trate de aproximarse al EE.UU. del presidente Donald Trump tras el Brexit, Merkel señaló que «eso es algo que Reino Unido debe decidir» por sí mismo, aunque considera que no hay una verdadera disyuntiva.

«No se trata de con unos o con otros», consideró la canciller, que recordó que todos pertenecen a la OTAN y que mantienen un estrecho vínculo transatlántico. Pero tras este aparente «todos» al que se refiere Merkel con ánimo de apaciguar, en Alemania crece la sensación de bandos enfrentados y el ambiente que se respira hoy es bastante más hostil que el que reinaba en las reiteradas recepciones a la predecesora de Johnson, Theresa May.

Johnson, quien desempeñó un papel destacado y controvertido en la campaña «Leave» en el referéndum del Brexit, quiere revocar el respaldo irlandés, esa cláusula de emergencia en el acuerdo con la UE, que debería evitar la creación de una nueva frontera a través de la isla verde. En Dublín, en ese hipotético caso, existe el temor de una reanudación del conflicto de Irlanda del Norte, con 3.000 muertes en 1998, y el equipo de Merkel está trabajando intensamente con su homólogo irlandés Leo Varadkar para luchar por la preservación de la frontera abierta. Durante su visita a Dublín a principios de abril, la canciller dijo: «Viví 34 años detrás del telón de acero. Sé lo que significa cuando los muros caen, cuando los límites desaparecen».

La posición de Johnson en las últimas horas, por lo demás, ha tomado el tono de la amenaza: o la cláusula de respaldo cae o el 31 de octubre habrá un Brexit sin acuerdo, lo que para la opinión de casi todos los expertos llevaría la economía británica a pagar el precio más alto. Sin embargo, un caos Brexit podría hacer que una nueva frontera irlandesa sea aún más inevitable, porque la UE quiere proteger a toda costa su mercado interno. Los argumentos de Johnson, enumerados el lunes en una carta al presidente del Consejo de la UE, Donald Tusk, se basan en que el respaldo es «antidemocrático» y viola la soberanía de Gran Bretaña. Su propuesta es que sea eliminado del Tratado de la UE y reemplazado por un compromiso con «soluciones alternativas» que no concreta.

«La canciller está deseando recibir al primer ministro británico para conocer de primera mano sus planes», ha dicho el portavoz del Gobierno alemán, Steffen Seibert, sobre la falta de concreción de esas alternativas. Hasta ahora, la UE ha excluido categóricamente la resolución del acuerdo de retirada. Las oportunidades para que Johnson divida a los 27 estados miembros después de tres años de unidad se consideran mínimas. «Su principal preocupación será demostrar que es serio sobre su escenario de no acuerdo, y que sin ninguna disposición de la UE para negociar, sus están atadas», explica Iain Begg, de la London School of Economics, «probablemente Johnson también tratará de disipar las expectativas del lado de la UE acerca de que el parlamento pueda todavía detener un Brexit sin acuerdo».