Martin Schulz, esta mañana tras ser elegido nuevo presidente del Parlamento Europeo - efe
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Martin Schulz, el eurodiputado al que Berlusconi comparó con un delincuente pronazi

Azote del popular Durao Barroso en la Comisión Europea, este librero alemán de 56 años recordará desde la tribuna de la presidencia su célebre enfrentamiento con el entonces primer ministro italiano en julio de 2003

corresponsal en bruselas Actualizado: Guardar
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Haga lo que haga Martin Schulz (1955) como presidente del Parlamento Europeo, pocas cosas pueden ser más recordadas que su célebre enfrentamiento con el entonces primer ministro Silvio Berlusconi, en julio de 2003. El italiano empezaba su gestión como presidencia semestral y ante las críticas de Schulz, portavoz del grupo socialista, le ofreció un papel de «kapó» (presos comunes con poder) en una película sobre un campo de concentración.

Ese escándalo ha sido probablemente uno de los momentos más embarazosos de toda la historia de la Cámara y cuando esté sentado en la tribuna de la presidencia, este librero alemán que empezó desde abajo en el partido socialdemócrata (SPD) probablemente recordará aquel incidente desde otro punto de vista.

Librero de profesión, este alemán empezó desde abajo en el partido socialdemócrata

Schulz procede de la pequeña localidad alemana de Eschweiler, cerca de Aquisgrán, en esa zona de paso que forman las fronteras con Holanda, Bélgica, Luxemburgo y Francia. Para él, el concepto de la Europa de los ciudadanos tiene un mayor sentido que para muchos de sus predecesores aunque no sea más que por el hecho de que viene de una región que ha cambiado constantemente de fronteras. Llegar a ser presidente de la Eurocámara puede ser la culminación de su carrera política.

Algunos de sus correligionarios dentro del grupo de Socialistas y Demócratas del Parlamento Europeo no han ahorrado críticas a su carácter a veces volcánico, que puede jugarle una mala pasada ahora que su papel es el de mantenerse en una estricta neutralidad dentro de la Cámara. Es posible que otros echen de menos sus vehementes discursos y su oposición casi visceral contra el actual presidente de la Comisión Europea, el popular José Manuel Durao Barroso, al que ha intentado por todos los medios hacerle la vida imposible. Por ahora, las cosas le vienen de buen grado, con una presidencia semestral en manos de un gobierno socialdemócrata, como el de la danesa Helle Thorning-Schmidt.