Heinz-Christian Strache el exvicecanciller austriaco
Heinz-Christian Strache el exvicecanciller austriaco - REUTERS

La Justicia austriaca abre una investigación al ultraderechista Strache por el «Ibizagate»

Según los últimos sondeos, el Partido Popular (ÖVP) liderado por el excanciller Sebastian Kurz volvería a ser el más votado

BerlínActualizado:

Es la primera consecuencia judicial del escándalo destapado en mayo, el vídeo trampa grabado en Ibiza y que llevó al vicepresidente de Austria, Christian Strache, a dimitir de todos sus cargos en el gobierno y en el partido, la formación de extrema derecha FPÖ. A eso siguió una crisis de gobierno y unas elecciones anticipadas que han sido fijadas ya para el 29 de septiembre, pero el caso no ha llegado a los tribunales hasta que se ha confirmado que, a pesar de todo lo ocurrido, Strache podría ocupar tranquilamente su escaño en el Parlamento Europeo, dado que es escándalo estalló solo unos días antes de las elecciones y su posición en la lista no fue modificada.

La Fiscalía Anticorrupción de Austria ha decidido abrir una investigación contra Strache por sospecha de desfalco, basada el vídeo filmado con cámara oculta en 2017. La noticia ha sido filtrada por el semanario vienés «Profil», según el cual la investigación contra Strache y su protegido en el partido y portavoz del grupo parlamentario, Johann Gudenus, que también estaba presente en las imágenes, fue abierta el pasado 20 de mayo y podría servir para evitar la presencia de Strache en el Parlamento Europeo.

Faltaban solamente tres días para las europeas cuando los medios alemanes «Der Spiegel» y «Süddeutsche Zeitung» publicaron ese vídeo, en el que se ve cómo Strache, por entonces solamente candidato, ofrece contratos públicos y favores institucionales a una falsa millonaria rusa a cambio de financiación ilegal para la campaña en ciernes del FPÖ.

La sospecha de los fiscales se basa en los consejos de los dos políticos a la supuesta millonaria rusa, a la que invitaban a donar ayudas financieras al FPÖ a través de «asociaciones» para evitar el debido control del Tribunal de Cuentas establecido en la ley de financiación de partidos. Strache y Gudenus, que en el momento de la filmación se encontraban en plena campaña electoral para los comicios de octubre de 2017, afirmaron que varios conocidos empresarios austríacos habían ya canalizado a través de asociaciones o fundaciones cercanas al FPÖ entre medio millón y dos millones de euros. Todas las personas nombradas por los dos políticos han desmentido posteriormente haber donado dinero a ese partido, pero la Fiscalía actúa de oficio e investigará qué puede haber de cierto en esas afirmaciones. La fiscalía investigará también al diputado del FPÖ Markus Tschank, después de que el Parlamento accediera finalmente a levantarle la inmunidad, por sus actividades en varias organizaciones cercanas al FPÖ que recibieron diversas donaciones sospechosas.

Legislativas en septiembre

El «Ibizagate» ha desatado la mayor tormenta política en Austria desde la II Guerra Mundial. Poco después de la publicación del vídeo se rompió la coalición de conservadores y ultras, y el Ejecutivo de Kurz fue tumbado por una moción de censura parlamentaria solicitada por un grupo minoritario, la plataforma de izquierda Jetzt, la primera moción de censura exitosa en la historia del país, a lo que siguió la llegada al poder del primer Gobierno de tecnócratas, liderado por la jueza Brigitte Bierlein, que seguirá al menos hasta la celebración de legislativas en septiembre, en las que las encuestas anuncian que volverá a ganar el conservador Sebastian Kurz.

Según los últimos sondeos publicados por la prensa austriaca, el Partido Popular (ÖVP) volvería a ser el más votado con alrededor del 38 por ciento de los votos, inmutable al escándalo y a la crisis de gobierno, mientras que los socialdemócratas del SPÖ oscilan entre el 21 por ciento y el 23 por ciento y el FPÖ, partido responsable de la crisis, obtiene entre el 17 por ciento y el 21 por ciento dependiendo de la encuesta.

Estas encuestas son resultado seguramente de la intensa actividad preelectoral emprendida por Sebastian Kurz, que el mismo día que salió del gobierno escribió un correo electrónico personal a todos los miembros del partido llamando a la movilización. Junto con el que era hasta hace unas semanas su ministro de la Cancillería, Gernot Blümel, ha emprendido una gira por los cantones austriacos que suma a su intensa presencia en las redes sociales. El mensaje que repite insistentemente es que su partido respetará escrupulosamente el tope de siete millones de euros para la campaña electoral, tal y como estipula la ley, y que espera que los demás partidos hagan lo mismo.

Aunque vuelva a ganar las eleciones y salga incluso reforzado en algunos de los cantones, como sugieren los sondeos, Kurz no podrá volver a formar gobierno en solitario. La pregunta en el aire es si volverá a servirse de la extrema derecha para llegar a la Cancillería, donde ni siquiera ha terminado de vaciar su despacho. De algunos de los post en las redes sociales se deduce que no está dispuesto a una gran coalición con el SPÖ. «La mayoría de nuestros seguidores no entenderían la formación de un gobierno roji-azul», ha escrito en Facebook, «nuestra historia no ha hecho más que empezar».