Jean-Claude Juncker en Bruselas
Jean-Claude Juncker en Bruselas - Reuters

Juncker convoca a Francia, España, Alemania y otros países para una cumbre informal sobre migración

El presidente de la Comisión Europea reune a los líderes de ocho Estados miembros este domingo

Corresponsal en BruselasActualizado:

Los responsables europeos se han lanzado a una actividad febril para evitar una catástrofe como la que tendría lugar si la cumbre de la semana que viene no logra resultados concretos en el control de la inmigración. El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, convocó hoy a una reunión este domingo a los jefes de Estado o de gobierno de Francia, Alemania, España, Italia, Grecia, Bulgaria, Austria y Malta, en un intento de forjar un frente común que permita escenificar después algún avance.

El martes, Juncker estuvo en Alemania, hoy recibió a Édouard Philippe, primer ministro francés, que le ha informado de la reunión entre la canciller Angela Merkel y el presidente francés, Emmanuel Macron. Por su parte, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, ha viajado en las últimas horas a Estocolmo y Madrid, Roma, Viena, Budapest y finalmente Berlín, mientras que el presidente del Parlamento, Tajani, acaba de volver de Viena.

Esta actividad tiene mucho que ver con la situación política en Alemania, donde la propia canciller Angela Merkel está bajo la presión de sus aliados más estrechos, los socialcristiano de Baviera (CSU), que a su vez reaccionan ante la tendencia creciente del partido ultraderechista Alternativa por Alemania (AfD) para las elecciones regionales de Octubre.

Después de unas horas de rumores, la Comisión Europea publicó hoy a mediodía un comunicado en el que anunciaba que «el presidente Juncker ha convocado una reunión informal de trabajo sobre migración y cuestiones de asilo en Bruselas el domingo para trabajar con un grupo de jefes de Estado y de Gobierno de los Estados miembro interesados en encontrar soluciones europeas de cara al próximo Consejo europeo». La parte más extraordinaria de esta reunión es precisamente que haya sido convocada por Juncker y no por Tusk, que es a quien correspondería este tipo de gestos. El hecho de que no haya sido Tusk quien ha convocado esta cumbre revela que existen importantes tensiones con los países del llamado «Grupo de Visegrado» (Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia) que le incapacitaban para ello. En caso de que hubieran acusado al presidente del Consejo de falta de neutralidad, habría sido más complicado evitar el colapso de la cumbre.

A última hora de hoy, los representantes al más alto nivel de al menos ocho países ya habían confirmado su asistencia. Entre ellos figura el nuevo presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, que realizará así su primer viaje a Bruselas. En caso de que el formato se revele útil para avanzar en la espinosa cuestión migratoria, se contempla incluso la posibilidad de volver a convocar una reunión al margen de la cumbre de los días 28 y 29 para marcar más visiblemente el aislamiento de los países reticentes a abordar la reforma del reglamento de Dublin que es la regla que regula la gestión de los refugiados y demandantes de asilo.

Según fuentes europeas, de todos los contactos que se han realizado hasta ahora, incluyendo países como Italia, ahora gobernado por una coalición de eurócríticos y con un ministro del Interior abiertamente xenófobo como Matteo Salvini, se puede dar por hecho que habrá un acuerdo muy vistoso en la parte externa de la gestión de la inmigración. Es decir, un mayor control de las fronteras exteriores, incluyendo un despliegue más visible de la agencia europea Frontex. También se prevé que se aprobará la propuesta de crear una especie de campos de acogida en países terceros, especialmente Libia, aunque para ello haya que intentar reconstruir este país devastado por la destrucción que causó la operación de derrocamiento del dictador Gadaffi. Esos campos deberían estar bajo el paraguas de la ONU y aún así no es fácil que sean aceptados por muchas organizaciones humanitarias, que no están de acuerdo con esta externalización del control del flujo migratorio.

Sin embargo, sobre el asunto estratégico de la reforma de Dublín, las posiciones siguen profundamente divididas. Hay teorías que supone que en el Consejo se podría dar luz verde a la propuesta aprobada por el Parlamento en noviembre pasado en una votación por mayoría cualificada. Pero eso sería poco menos que una ruptura con esos cuatro países, seguramente con efectos catastróficos para la estabilidad de la UE.

Estreno

Para Pedro Sánchez será la ocasión de conocer en persona a sus colegas del Consejo Europeo, que sin duda le van a preguntar por sus planes concretos en la materia, teniendo en cuenta la posición estratégica de España.

El Gobierno precedente ha podido justificar siempre su contribución modesta en la acogida de refugiados porque lleva a cabo una gestión impecable de la frontera en su zona de influencia. El modelo que ha gestionado históricamente España, de cooperación con los países de origen y de tránsito para reducir los movimientos de población ha sido alabado generalmente. Sin embargo, elgesto de hacerse cargo de los inmigrantes rescatados en la proximidad de las agudasd libias por el buque Aquarius sin haberlo consultado previamente ni con Italia ni con Francia ni con la Comisión, representa un cambio cuyos efectos están aún por analizar.