Vladímir Putin, este jueves durante una reunión en el Kremlin con el presidente de Mozambique - AFP

Europa se niega a readmitir a Rusia en el G-7

Merkel, Johnson y Macron coinciden en que Moscú todavía no merece regresar al selecto club de potencias mundiales

Corresponsal en BerlínActualizado:

En vísperas de la cumbre de este fin de semana en Biarritz, el presidente Emmanuel Macron insistió este jueves en que readmitir a Rusia en el G-7 sin resolver la crisis de Ucrania sería un error y destacaría una debilidad de las potencias occidentales. «Creo que decir que Rusia puede volver a la mesa sin ninguna condición demostraría una debilidad del G-7 –justificó– Macron–, sería un error estratégico para nosotros y la consagración de esta era de impunidad».

El mandatario francés se mostraba así de acuerdo con lo también manifestado por la canciller alemana, Angela Merkel, y señalaba que la crisis de Ucrania tendría que resolverse antes de que Rusia pueda regresar al grupo, independientemente de lo vital que resulte continuar discutiendo las crisis internacionales con Moscú.

Merkel, preguntada al respecto durante la visita el pasado miércoles del primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson, consideró también que no es el momento adecuado para que Rusia vuelva a formar parte del G-8. «Cuando se tomó esa decisión en 2014 fue motivada por ciertas circunstancias que todavía hoy siguen vigentes, y eso es lo que exige que siga vigente la no presencia de Rusia en ese foro», explicó.

Johnson, por su parte, reconoció que ha habido algún movimiento en la posición del presidente ruso, Vladímir Putin, respecto a Ucrania, pero todavía no suficiente para que Rusia vuelva al grupo. El primer ministro británico citó además episodios como el envenenamiento del agente ruso Sergei Skripal en Inglaterra en 2018, que no ayudan precisamente a que las potencias occidentales cambien de parecer.

«Las razones de la expulsión siguen siendo válidas –añadía un alto funcionario de Bruselas consultado en la capital comunitaria por las agencias de información–, la UE sigue pensando que una invitación sin condiciones a Rusia sería contraproducente, una señal de debilidad».

Un grupo de democracias

El presidente del Consejo, Donald Tusk, considera que se trata de «una comunidad de democracias que respetan el Estado de derecho» y que existen otros formatos como el G-20 donde se puede discutir «con países que el bloque respeta, pero que no comparten los mismos valores», sugiriendo que ese es el foro al que sigue correspondiendo la interlocución con Rusia.

Esta postura contrasta con la del presidente de EE.UU., Donald Trump, que este jueves tendió la mano a Putin afirmando que «es mucho más adecuado tener a Rusia dentro del G-7». La maquinaria de propaganda rusa, especialmente activa en medios de comunicación y redes, inundaba internet con unas declaraciones del vicepresidente de Asuntos Internacionales de la Duma de Estado, la cámara baja del parlamento ruso, Dimitri Nóvikov, respondiendo que «una reincorporación al G-7 podría darse solamente en términos de igualdad con el resto de países».

Estas declaraciones leían como una invitación las palabras de Donald Trump y sugerían que el origen de la invitación, formulada a través del presidente estadounidense, provenía originalemente de Europa, punto desmentido por las autoridades europeas.