Tesoros salvados de la catedral de Notre Dame - REUTERS

La estructura y la mayoría de las joyas de la catedral de Notre Dame sobreviven al incendio

El fuego acabó con la aguja, el crucero y dos terceras partes de la techumbre

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Después de haber sobrevivido a guerras, revoluciones y otros desastres a lo largo de sus más de ocho siglos de historia, el incendio del pasado lunes ha dejado una devastadora huella en la catedral de Notre Dame. Tras extinguirse las últimas llamas, ayer se hacía balance de los daños.

La icónica aguja que se añadió al templo en el siglo XIX se desmoronó tan solo una hora después de desatarse el incendio. El gallo con el que estaba rematada, y que alberga tres reliquias, fue encontrado ayer. La enorme pira en que se convirtió el templo parisino se llevó por delante dos terceras partes de la techumbre, realizada con una estructura de madera y recubierta de plomo, con lo que ha dejado al aire la nave central. También han desaparecido el crucero y la parte norte del transepto (la nave transversal).

La estructura general del edificio, así como la fachada y las dos imponentes torres que la flanquean, han resistido los embates del fuego. Así mismo, los tres principales rosetones del siglo XIII -uno en la fachada principal de 13 metros de diámetro y los situados en las fachadas norte y sur del transepto- se han salvado, sin que el humo y las llamas hayan causado daños irreparables. Más perjudicadas han quedado otras vidrieras del siglo XIX y de menor valor.

El tesoro del templo

Las grandes joyas que componen el tesoro de la catedral pudieron ser rescatadas por los bomberos durante la extinción del incendio y trasladadas al Ayuntamiento de París. Entre ellas se incluyen las reliquias más sobresalientes de Notre Dame, la Santa Corona y la túnica que perteneció al rey San Luis.

También ha sobrevivido al incendio otro de los elementos más valiosos de la catedral, su órgano principal, con cinco teclados y casi 8.000 tubos, así como medio centenar de los cuadros conocidos como los «Mays», algunos de los cuales pudieron ser trasladados al Ayuntamiento, mientras que el resto se quedaron en las capillas laterales de las naves. Solo presentan daños por el humo, que se repararán en el museo del Louvre. Además, las estatuas de los doce apóstoles y los cuatro evangelistas que rodeaban la aguja tampoco han sufrido daños gracias a que habían sido retiradas la semana pasada para su restauración.