Una mujer ejerce su derecho al voto este viernes en Teherán
Una mujer ejerce su derecho al voto este viernes en Teherán - EFE
ELECCIONES IRANÍES

La esperanza de cambio en Irán choca con el poder de los ayatolás

La República Islámica cuenta con fuertes recursos para frenar a los reformistas

Enviado Especial a TeheránActualizado:

Felicidad y resignación se mezclaron en los colegios y mezquitas durante la larga jornada electoral de este viernes, en la que los iraníes votaron un nuevo parlamento y una nueva Asamblea de Expertos, órgano formado por clérigos que tiene la capacidad de designar al Líder Supremo de la república islámica.

A las seis de la tarde, hora marcada por las autoridades para el cierre de las urnas, la afluencia masiva de votantes obligó a ampliar en cuatro horas el plazo, algo habitual en los procesos electorales en un país en el que la gente se anima tarde a votar. «Todo el mundo debe votar, todos aquellos que aman Irán, la República Islámica, la grandeza y la gloria de Irán», dijo el Líder Supremo, Alí Jamenei a primerísima hora al depositar su papeleta.

Un mensaje que en Teherán siguieron al pie de la letra los partidarios del presidente Hasan Rohani, los más visibles en los centros de voto de la capital. Un voto con esperanza de cambio exterior e interior que choca con la realidad de un sistema donde los sectores más conservadores tienen la última palabra como se demostró durante los mandatos del expresidente reformista Mohamed Jatami, que no pudo cumplir sus promesas ni cuando tuvo el Parlamento a su favor.

«Nada va a cambiar aunque reformistas y moderados saquen muchos escaños, pero es un primer paso»

Lo que para unos era «una oportunidad para el cambio» tras la firma del acuerdo nuclear, para los otros era «un disparo a la arrogancia global», según declaraciones de Mohamed Reza Naghdi, responsable de la milicia de los basiyíes, a la agencia Fars. La Guardia Revolucionaria y la milicia basiyí se encargan de custodiar los valores de la revolución.

La alta participación (que según las autoridades iraníes ha alcanzado el 60%) se veía a un lado como «un mensaje a la comunidad internacional para mostrar al mundo la solidez del apoyo de los iraníes al Gobierno», en palabras del ministro de Exteriores y negociador nuclear, Javad Zarif, pero en los medios conservadores se traducía como el apoyo firme de los iraníes a los principios del régimen islámico. Al final el sistema gana y cuando parecía agotado, ha encontrado en la figura de Rohani una nueva puerta a la esperanza para movilizar a una población desencantada.

En mezquitas como Huseini Ershad, al norte de la capital, hubo colas durante toda la jornada. Elnaz Hadad, agente de seguros, esperaba pacientemente su turno consciente de que «nada va a cambiar aunque los reformistas y moderados saquen muchos escaños en el Parlamento, pero al menos pensamos que es un primer paso». Una sensación compartida por decenas de entrevistados a pie de urna, para quienes «lo importante es evitar que el sector más conservador vuelva al poder y aísle de nuevo al país, queremos un Irán amigo de Occidente», señalaba Saghad Aghapour, estudiante de Física. «La línea que separa ambas corrientes es muy estrecha, después de miles de candidatos vetados estamos ante una lista más moderada que reformista, pero es la única esperanza de seguir avanzando por el camino abierto por el acuerdo nuclear. No hay que olvidar que ni el propio Rohani se considera reformista…», aclaraba un analista iraní que pidió mantener el anonimato.

Los expresidentes Mohamed Jatami y Hashemi Rafsanyani se mantienen como grandes referencias de un reformismo que se recupera tímidamente tras las protestas post electorales de 2009, que terminaron con los entonces candidatos a la presidencia Mir Husein Musavi y Mehdi Kerrubi en arresto domiciliario. En señal de protesta, tres años después, los reformistas decidieron boicotear las elecciones parlamentarias lo que dejó la cámara en manos de conservadores y ultraconservadores. Musavi y Kerrubi mostraron a través de familiares su deseo de votar y señalaron que la alta participación «demuestra que las tácticas para vetar a los reformistas no son efectivas», según palabras de Kerrubi difundidas por la web Kaleme.

Voto a mano

«Cuanta más gente vote, más fuerte es el sistema», era el lema que se repetía en cada centro de voto junto a la foto de Líder. Canciones patrióticas acompañaron a unos votantes que en Teherán tenían que escribir a mano dos papeletas con los 30 nombres de sus candidatos al Parlamento y otros 16 para el consejo de sabios. «Hay que venir con tiempo y paciencia e intentar tener buena letra. ¿Qué pasará con el recuento? Solo ellos lo saben, pero ahora el Ministerio de Interior está en manos del Gobierno de Rohani, así que confiamos en que sean transparentes», confesaba Ali Reza, profesor de la Universidad de Teherán que se mostraba «esperanzado» con los nuevos aires introducidos por Rohani.

El presidente declaró que veía «una inmensa confianza» entre los votantes y garantizó un proceso «legítimo y sano». El proceso de recuento no es tan rápido como en las presidenciales y los primeros resultados provisionales no se esperan hasta este sábado por la tarde. Como en los anteriores comicios legislativos será necesaria una segunda vuelta para terminar de aclarar la composición final de la Cámara.

La prensa extranjera no tuvo problemas para trabajar en el centro y norte de Teherán, pero en el sur de la capital era complicado lograr el acceso a los centros de voto y se pedían permisos adicionales a los entregados por el Ministerio de Cultura y Guía Islámica. «Vengo por obligación, no tengo ilusión alguna pero soy funcionario y, aunque no te lo dicen directamente, es mejor que uno tenga el sello que acredita que ha votado», señalaba Ali a la salida de una mezquita próxima a la estación de tren de la capital, al final de la interminable calle Valiasr. Le falta un año para jubilarse y añora «la etapa de Ahmadineyad donde recibíamos más subsidios del Gobierno. Al menos aquel presidente era sincero, Rohani promete mucho, pero no hará nada porque en realidad no tiene poder, aquí el único que manda es el Líder».