EFE

Dexit y Swexit: la ultraderecha escandinava insiste en la desconexión

Todos los sondeos de las últimas semanas apuntan a una subida notable del SD, que amenaza con convertirse en segunda fuerza en Suecia

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«Nuestra línea sobre la Unión Europea (UE) es clara. Demócratas de Suecia (SD) quiere abandonarla tras un referendo en que los suecos puedan pronunciarse sobre la unión supraestatal en que se ha convertido y no lo que nos vendieron en 1994», así de contundente se mostraron hace unos días en un artículo los dos eurodiputados del SD, Kristina Winberg y Peter Lundgren. Ad portas de un brexit duro, también el Partido Popular Danés (DF) ha reiterado su apuesta por un referendo para abandonar la UE: la extrema derecha escandinava –xenófoba y euroescéptica (a diferencia de sus pares austriacos); segunda fuerza en Dinamarca y tercera en Suecia– insiste en la desconexión a un año de los comicios europeos y a tres semanas de las legislativas suecas. La propuesta de un Swexit y un Dexit por parte del SD y DF –ambos en el Grupo de Conservadores y Reformistas Europeos con los tories británicos y el polaco Ley y Justicia– no tiene sin embargo apoyo de otras fuerzas parlamentarias ni de la población.

«La UE no es el camino para una mayor cooperación en Europa. Es una unión política supraestatal donde los políticos de países a los que no podemos ni votar ni revocar tienen mayor influencia sobre la legislación sueca de la que yo, diputado en el Parlamento sueco, tengo», lamentaba hace dos días el líder del SD, Jimmie Åkesson, en una entrevista a la emisora pública Radio de Suecia. Todos los sondeos de las últimas semanas apuntan a una subida notable del SD, que amenaza con convertirse en segunda fuerza y acabar con el bloqueo al que lo han sometido el resto de fuerzas políticas en las dos últimas legislaturas por su vinculación con grupos neonazis en sus orígenes. Una encuesta de mayo indica, sin embargo, que el 52,4% de los suecos es partidario de continuar en la UE contra un 18,8 % que quiere dejarla. No muy diferentes números ofrece una encuesta encargada en primavera por la televisión pública danesa: 55% a favor, 28% en contra.