Decepción entre las Damas de Blanco por no haber podido reunirse con el Papa
Berta Soler (en el centro), portavoz de las Damas de Blanco, durante la marcha del pasado domingo junto a la iglesia habanera de Santa Rita - reuters

Decepción entre las Damas de Blanco por no haber podido reunirse con el Papa

Su portavoz, Berta Soler, lamenta que la dictadura «llenara los calabozos de disidentes creyentes y las plazas de las misas con sus seguidores»

madrid Actualizado:

Las Damas de Blanco expresaron este jueves su «decepción» por no haber logrado que Benedicto XVI se reuniese con representantes de esta organización de mujeres familiares de presos políticos que le habían pedido tan solo «un minuto» de su tiempo en Cuba.

Un día después del regreso del Santo Padre a Roma, Berta Soler, portavoz de las Damas de Blanco, declaró a ABC por teléfono que «el Papa se olvidó de tener el contacto de un minuto que le habíamos pedido con la parte oprimida y marginada de su rebaño aunque, a pesar de nuestra decepción, no hemos perdido nuestra fe y nuestro amor por Cristo».

Sin teléfono

La mayor parte de los teléfonos de la disidencia seguían cortados este jueves por la policía política, como ocurría desde que el Pontífice llegó a la isla, por lo que era imposible confirmar si todos los detenidos habían sido liberados.

Algunas fuentes opositoras hablan ya de varios centenares de arrestados o confinados en sus casas, entre disidentes, activistas de derechos humanos, artistas, periodistas independientes y blogueros. Todas coinciden en que la represión ha sido mayor que durante la visita pastoral de Juan Pablo II en 1998, en un momento en que la oposición pacífica era menos numerosa y activa.

Berta Soler y su marido, el expreso político de la Primavera Negra Ángel Moya, permanecieron arrestados en una unidad policial de las afueras de La Habana desde horas antes de la misa en la Plaza de la Revolución hasta el final de la tarde de este miércoles. La Seguridad del Estado prohibió expresamente a los disidentes que asistieran a las misas.

La sucesora de Laura Pollán al frente de las Damas de Blanco también lamentó que la dictadura castrista «llenara los calabozos de opositores creyentes y las plazas donde el Papa ofició las misas con sus simpatizantes comunistas».