Yanis Varufakis
Yanis Varufakis - afp
Grecia

¿Por qué Varufakis acusa al Gobierno griego de rendirse con el acuerdo?

El exministro de Economía heleno ha publicado un polémico post donde desgrana sus impresiones tras la aprobación del tercer rescate («un nuevo tratado de Versalles») entre Atenas y Bruselas

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La última «estrella del rock» en Europa, el ya exministro de Economía heleno Yanis Varufakis, quiere hacerse oír tras el acuerdo griego con la Troika de durísimas condiciones. En solo una semana la Grecia del No ha pasado a ser « un vasallo del Eurogrupo, obligada por un golpe de Estado financiero». Pero a quién señala Varufakis, ¿Europa, Alemania... Tsipras?

Varufakis ha sido dibujado y caricaturizado en multitud de ocasiones por la televisión alemana. En un vídeo de gran éxito lanzado por la pública «ZDF» ( « V for Varoufakis» tiene cerca de dos millones y medio de visitas en YouTube), el profesor griego es el enfant terrible de la Economía, quien se viste con chaquetas de cuero con piel de cachorros de pastor alemán, pero también el justiciero heleno que pretende derrocar al país que ha provocado dos guerras mundiales que «casi» gana.

Pese al carácter satírico del sketch, precisamente la política y el revanchismo han sido las causas alegadas por Varufakis para presentar su dimisión. En una entrevista para « The New Statesman», realizada poco antes del Sí de Tsipras al Eurogrupo, el profesor de Economía asegura que, cada vez que pretendía aportar argumentos económicos al debate con sus colegas de la zona euro, lo único que provocaba era el silencio del resto.

Tras las primeras palabras para un medio escrito tras su dimisión, Varufakis publicó ayer un post titulado «Primeras impresiones» explicando todo esto y más en su blog tras el acuerdo griego:

«Está pensado como una declaración que confirma que Grecia acepta convertirse en un vasallo del Eurogrupo», escribe Varufakis tildando el acuerdo como un «nuevo Tratado de Versalles», dictado por Alemania esta vez. Añade que el documento resultante de la cumbre del Eurogrupo tiene poco que ver con Economía, sino más bien corresponde a una simple y pura manifestación política de humillación a su país. Considera que los términos del acuerdo son los de la capitulación griega por resultar imposibles de cumplir, causantes de una futurible y aún más profunda crisis griega.

Para concluir, Varufakis recurre a la manida acusación de golpe de Estado y recuerda el golpe de Estado a Grecia en 1967, «cuando los tanques utilizados por potencias extranjeras acabaron con la economía griega». Esos poderes externos, dice, son los acreedores de su país que han utilizado a los bancos griegos para torpedear el futuro de Grecia y su deuda interminable, así como una posible salida del país heleno de aquí a cinco años a propuesta del ministro de Economía alemán, Wolfgang Schaüble, que tenía visos de cumplirse para aislarlo de la escena internacional.

«El referéndum nos dio un impulso increíble, que habría justificado este tipo de respuesta enérgica contra el BCE», agregó en la entrevista para «The New Statesman». Pero él no pudo convencer a Tsipras a seguir su ejemplo. Tenía un plan pero no fue escuchado: emitir pagarés, recortar los bonos griegos emitidos al BCE en 2012, reducir la deuda de Grecia y tomar el control del Banco de Grecia por parte del BCE.

Pero el primer ministro griego no confió en él ni en un futuro de su país fuera del euro, desoyó las recomendaciones del catedrático de la Universidad de Atenas, basadas en teorías nunca aplicadas y de muy difícil eficacia. Tsipras quiso evitar la incertidumbre de un posible apocalipsis y de una caída del último bastión europeo frente al inestable Oriente Próximo.

Varufakis no pudo garantizar que el Grexit funcionaría y el líder de Syriza cedió. Para el ala dura del partido, marxista, el Gobierno y el primer ministro han claudicado. Para sus socios europeos, Tsipras es un líder «valiente». Entretanto, las reformas recogidas en el acuerdo, que penalizan más de lo pensado al pueblo griego antes del órdago del referéndum, se están discutiendo en el Parlamento griego para ser aprobadas; y además se esperan unas posibles elecciones anticipadas antes de fin de año por la crisis interna que vive Syriza.