Suleimani, el temible agente de élite que los iraníes han enviado a defender Bagdad
Qassem Suleimani, en el centro, flanqueado por sus compañeros de la Guardia Revolucionaria iraní, en un acto en Teherán - AP

Suleimani, el temible agente de élite que los iraníes han enviado a defender Bagdad

Está al frente de las fuerzas Qud, los hombres mejor entrenados de la Guardia Revolucionaria iraní, y lleva años siendo la pesadilla de los servicios occidentales

Actualizado:

Su perfil es uno de los más siniestros de las bases de datos de los servicios de inteligencia occidentales y David Petraeus, quien fuera comandante de las fuerzas estadounidenses en Irak, lo describió como una «figura verdaderamente maléfica». Se llama Qassem Suleimani, es uno de los agentes más temidos de la guerra secreta en Oriente Próximo y el régimen iraní lo ha enviado a Bagdad al frente de un grupo de soldados de élite para apoyar al Gobierno de Nuri al-Maliki en la defensa de la capital iraquí ante el avance de los insurgentes del EIIL.

El general Suleimani es el más alto mando de las fuerzas Qud, un grupo seleccionado de la Guardia Revolucionaria iraní. Con ellas está en Bagdad, donde, después de años de lucha clandestina contra estadounidenses y británicos, podría convertirse paradójicamente en su aliado. Washington y Londres insinúan estos días un acercamiento a Irán frente a la rebelión suní después de decenios de hostilidad.

En los años de la enemistad entre occidente y el Irán de los ayatolás, Suleimani fue, según creen los servicios occidentales, el cerebro de numerosos ataques contra objetivos británicos y estadounidenses en la región. A Suleimani se le atribuye el entrenamiento de los grupos guerrilleros chiíes que combatieron a las tropas ocupantes tras la invasión angloamericana de Irak en 2003. Al militar iraní se le relaciona con el adiestramiento del grupo Asaib Ahl al-Haq, organización vinculada a la milicia libanesa de Hizbolá, que en 2007 inició su ola de ataques al terminar con la vida de cinco militares en la base norteamericana de Kerbala.

En respuesta a esta acción las SAS, fuerzas especiales británicas, capturaron al líder del grupo, Qais al-Khazali, y a otros cabecillas. Pero Asaib Ahl al-Haq secuestró a un consultor británico y a cuatro escoltas en Bagdad. El consultor fue devuelto con vida a cambio de la liberación de Al-Khazali. Los cuatro guardaespaldas fueron asesinados a sangre fría durante su cautiverio y sus cadáveres más tarde intercambiados por otros presos de la organización.

Plan contra el embajador saudí

En 2011, el Departamento del Tesoro norteamericano incluyó a Suleimani en la lista de personalidades sancionadas en Irán por su supuesta participación en el plan para asesinar al embajador de Arabia Saudí en Washington. Un año más tarde, su rastro se detecta en Siria, donde llevó a cabo labores de asesoramiento a las fuerzas de Bachar Al Assad en su lucha contra los rebeldes.

Fuentes diplomáticas describieron a este oscuro personaje para el Thames londinense como «uno de los agentes más calculadores y con más sangre fría de toda la región». Su influencia se percibe en Afganistán, Siria, Irak y Líbano». Ahora, los diplomáticos y servicios de espionaje tendrán que evaluar hasta qué punto este archienemigo puede convertirse en un aliado en Irak.