El Gobierno iraquí pide a Estados Unidos que bombardee a los yihadistas
Soldados kurdos, en una carretera cercana a la ciudad de Mosul - efe

El Gobierno iraquí pide a Estados Unidos que bombardee a los yihadistas

Los insurgentes atacan la principal refinería de petróleo del país con el apoyo de varias tribus suníes

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Después de tanto renegar de Estados Unidos y de su pasada invasión del país, el gobierno iraquí pidió ayer a Washington que lance ataques aéreos contra los yihadistas que se han apoderado de gran parte del territorio de Irak. Así lo anunció ayer el ministro de Exteriores, Hoshiar Zebari, quien señaló que «Irak ha solicitado oficialmente la ayuda de Washington en virtud del acuerdo de seguridad acordado (con EE.UU.) para que se lleven a cabo ataques aéreos contra los grupos terroristas».

El Ejecutivo iraquí hizo este desesperado llamamiento de ayuda al mismo tiempo que los yihadistas del Estado Islámico de Irak y Levante (EIIL), con el apoyo de las tribus locales y grupos vinculados al antiguo partido Baaz, lanzaran ayer una operación militar para intentar apoderarse de la refinería de Baiji, la más importante del país que se encuentra 200 kilómetros al norte de la capital. Los ataques comenzaron de madrugada y las fuerzas de seguridad fueron incapaces de repeler la ofensiva contra el que es uno de los núcleos vitales de la economía nacional iraquí, lugar también estratégico debido a que se encuentra a medio camino entre Mosul, la ciudad conquistada por los insurgentes el martes pasado, y Bagdad. Al final de la jornada el 75 por ciento de las instalaciones estaban en manos de los insurgentes, según señalaron fuentes oficiales iraquíes citadas por las agencias internacionales.

«Triángulo suní»

Baiji se encuentra dentro de lo que los estadounidenses denominan «triángulo suní» –región iraquí que no existía antes de la invasión de 2003, que se convirtió en un infierno para las tropas norteamericanas por las emboscadas en ciudades como Faluya, Tikrit, Ramadi, Samarra o Baquba–, donde la oposición y el resentimiento suní contra el Gobierno siempre ha sido muy fuerte. Según los medios locales los opositores lograron penetrar en las instalaciones del complejo y algunos depósitos se incendiaron.

El primer ministro, Nuri al Maliki, se dirigió a la nación a través de las cámaras de televisión, y admitió que las diferencias políticas propiciaron «un ambiente adecuado» para el actual conflicto, pero aseguró que derrotarán al terrorismo y que sus tropas solo han sufrido «un revés» pasajero. Después de estar una semana hablando en exclusiva de la amenaza yihadista del EIIL, Al Maliki al fin reconoció ayer la importancia del apoyo de las tribus y del disuelto partido Baaz, que dirigía Sadam Husein, en el levantamiento contra su Gobierno.

El avance hacia Bagdad prometido por los portavoces del EIIL parece ralentizarse y los yihadistas se conforman ahora con ser la punta de lanza de las milicias locales suníes que poco a poco van haciéndose con el control de las zonas donde la mayor parte de la población es de esta secta.

Las fuerzas iraquíes, con el apoyo de los voluntarios chiíes que acudieron a la llamada a filas lanzada por el Gran Ayatolá Alí Sistani, lograron detener el avance insurgente en Baquba –ciudad situada unos sesenta kilómetros al noreste de Bagdad– y en la zona de Bachir, en la provincia de Kirkuk. Sin embargo, perdieron Multaqa, también en la región de Kirkuk, y la mayor parte de Tal Afar, ciudad situada 60 kilómetros al oeste de Mosul, cerca de la frontera siria.

Ayuda a Maliki

Desde el estallido de esta segunda gran crisis sectaria que sufre el país árabe desde 2003 todas las miradas están puestas en Estados Unidos e Irán, que tienen al mismo tiempo abierto el frente de la negociación por programa nuclear. Desde Washington, Barack Obama repite que «todas las opciones están sobre la mesa», pero no mueve ficha.

En Teherán su homónimo, Hasán Rohani, concretó un poco más sus planes y aseguró que «el gran pueblo iraní hará todo lo posible para proteger los lugares santos de los imanes chiítas» frente a «los terroristas». Desde el lado suní se acusa a la república islámica de seguir la misma política que en Siria y enviar unidades de la Fuerza Quds para ayudar al primer ministro interino Nuri Al Maliki, brazo armado para operaciones en el extranjero de la Guardia Revolucionaria.

Ataques a hospitales

Cuando el Ejército y los voluntarios chiíes no pueden entrar por tierra piden cobertura aérea y desde hace una semana se repiten los bombardeos sobre barrios de Mosul o Tikrit. La organización Médicos Sin Fronteras (MSF) hizo hoy un llamamiento a las partes enfrentadas en el conflicto en Irak para que cesen los ataques contra las instalaciones de salud, el personal médico y demás civiles. El coordinador general de MSF en Irak, Fabio Forgione, señaló en un comunicado que «los ataques directos o indirectos sobre el personal y las estructuras de salud dificultan gravemente la prestación de asistencia médica». La organización internacional denunció el ataque que sufrió su hospital en Tikrit en el bombardeo que hubo en la ciudad el viernes.