Hallan más restos óseos en el Costa Concordia
Un equipo de rescate participa en labores de búsqueda de los restos de dos víctimas del naufragio - efe

Hallan más restos óseos en el Costa Concordia

Las familias de Maria Grazia Trecarichi y Russel Rebello aguardan los resultados del ADN para recuperar a sus seres queridos casi dos años después de la tragedia

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«Quiero llevarla a casa, a su tierra de Sicilia», decía Elio Vincenzi, marido de Maria Grazia Trecarichi que desapareció aquel fatídico 13 de enero de 2012 en el Costa Concordia al igual que el miembro de la tripulación Russel Rebello. Su agónica espera podría estar llegando a su fin.

Los submarinistas han encontrado más restos en las proximidades del crucero que naufragó frente a la isla italiana del Giglio. Se trataría, según los primeros exámenes, de una vértebra. El director de Protección Civil, Franco Gabrielli, confirmaba en la apertura del Festival de Protección Civil de la provincia de Montignoso que «se han encontrado más restos humanos que se están sometiendo a pruebas de ADN. Estamos esperando el resultado de los análisis científicos».

«Habrá que esperar a los resultados» porque «solo ellos nos darán la certeza», ha añadido con prudencia Gabrielli sin aportar más información sobre si estos restos podrían pertenecer a Trecarichi o Rebello. Ya el pasado 26 de septiembre, se hallaron restos óseos en la popa, a la altura del cuarto puente del barco. «Es casi un milagro», consideró entonces el director de Protección Civil.

Por «la posición y la primera impresión» se trataría «de los restos de las personas que estábamos buscando», añadía Gabrielli. Sin embargo, de acuerdo con las últimas informaciones recogidas por el diario Il Corriere della Sera, estos restos podrían ser de animales.

Los familiares de Russel Rebello y Maria Grazia Trecarichi, que ya han sido informados del hallazgo de estos nuevos restos, aguardan ahora el informe de Medicina Forense. El enderezamiento del buque el pasado 17 de septiembre azuzaba las esperanzas de encontrar por fin a los dos desaparecidos, «el mayor tormento» según subrayaba entonces Gabrielli.

Tras un año de trabajos y en una titánica operación que se prolongó más de 19 horas, el coloso de 114.000 toneladas recuperaba la verticalidad, mostrando las heridas que dejaron las rocas en su flanco. Los 26 cables de acero con una fuerza de tiro de 60 toneladas empleados en el «parbuckling» lograban colocar el buque sobre la plataforma submarina construida para tal fin. Ahora los operarios tratan de estabilizar el Costa Concordia para que resista los meses de invierno. Después, se colocarán en el lado dañado los cajones de acero llenos de aire comprimido con los que se reflotará el barco antes de remolcarlo a un puerto italiano aún sin determinar para ser desguazado. El proceso podría durar otro año.