Los restos de los dos únicos desaparecidos podrían encontrarse aún en el Costa Concordia
Russel Rebello, miembro de la tripulación del Costa Concordia, aún continúa desaparecido - facebook

Los restos de los dos únicos desaparecidos podrían encontrarse aún en el Costa Concordia

Los responsables de la operación confían en poder restituir a las familias los cuerpos de la pasajera Maria Grazia Trecarichi y del miembro de la tripulación Russel Rebello

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Dos familias aguardan con el corazón en un puño a que culmine con éxito la titánica operación para reflotar el «Costa Concordia». Ajenas a los datos técnicos del mayor rescate naval de la historia, esperan que las condiciones meteorológicas permitan enderezar la nave encallada frente a la isla del Giglio para recuperar los restos de sus seres queridos, 21 meses después de la tragedia. La pasajera Maria Grazia Trecarichi y el miembro de la tripulación Russel Rebello aún permanecen desaparecidos desde aquel fatídico 13 de enero de 2012 en el que otras 30 personas perdieron la vida.

Entre los cientos de curiosos que contemplan los trabajos desde el Giglio la mole semihundida de 114.500 toneladas, se encontrará Elio Vincenzi, el marido de Maria Grazia Trecarichi. «Quiero llevarla a casa, a su tierra de Sicilia. Confío mucho en que al enderezar la nave encuentren a mi mujer», dice este profesor de Matemáticas de 64 años que aún se lamenta de no haber atendido la llamada telefónica de su mujer aquel día. «No escuché la llamada de teléfono porque ya estaba dormido. Quién sabe cuántas veces he mirado la pantalla del móvil con esta llamada perdida», relata en La Repubblica. Maria Grazia le contaba que su hija Stefania ya había embarcado y ella estaba esperando para subir a otro bote con el chaleco salvavidas. La llamada se interrumpió con un «Dios, Dios, estamos cayendo al agua»

Vincenzi regaló el crucero a su mujer por su 50 cumpleaños porque «amaba viajar». Fue con su hija Stefania, el novio de ésta y una amiga. Todos se salvaron, salvo Maria Grazia, que regresó un momento al camarote para coger algo de abrigo en lugar de embarcar en la lancha con su hija. A ésta llegó a tranquilizarla diciendo que estaba en un bote. No era verdad. Aunque apareció por error en la lista de supervivientes, cuatro días después del naufragio su nombre pasó a la lista de desaparecidos.

Hoy solo figura en esa lista junto a Maria Grazia Russel Rebello, uno de los 200 miembros de la tripulación del Costa Concordia de origen indio. De 33 años y padre de una niña de dos años, había comenzado a trabajar en el crucero solo tres meses antes del naufragio. Aquel día se encontraba con fiebre en su cabina, situada en el costado de la nave que chocó contra las rocas. El humo y el agua lo despertó y salió en camiseta y calzoncillos. Un amigo le prestó unos pantalones y unos zapatos y se apresuró a ayudar en la evacuación de pasajeros de la cuarta planta. Llevaba chaleco salvavidas, pero se lo dio a un pasajero, según relató su hermano al Telegraph. «Mi hermano se quedó para ayudar a otros», señaló su hermano Kevin, que no perdonaba al capitán Francesco Schettino que hubiera abandonado el barco antes que su tripulación. Una página en Facebook mantiene vivo el recuerdo de Russel Rebello.

Horas antes de que comenzara el rescate del buque, el jefe de la Protección Civil italiana recordaba a las 32 víctimas del naufragio y en especial a Maria Grazia Trecarichi y Russel Rebello, cuyos cuerpos se espera que puedan ser recuperados con el reflote. «No queremos que se convierta en un espectáculo. Buscamos todavía dos cuerpos que tienen que ser restituidos a sus seres queridos», subrayó Gabrielli, que desde hace tiempo señala que éste ha sido «el mayor tormento».