Así se enfrentó Angela Merkel a la corrupción en su partido
De izquierda a derecha: Konrad Adenauer (CDU), Ludwig Erhard (CDU), Georg Kiesinger (CDU), Willy Brandt (SPD), Helmut Schmidt (SPD), Helmut Kohl (CDU) and Gerhard Schroeder (SPD) y Angela Merkel (CDU) - EPA
donaciones ilegales

Así se enfrentó Angela Merkel a la corrupción en su partido

El asunto «Spendenaffare» destapó la existencia de donaciones irregulares a la cúpula de los dos principales partidos y acabó con el suicidio de un miembro del Bundestag y la dimisión de Helmut Kohl

eva pastrana
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«Yo sólo quería servir a mi partido», dijo Helmut Kohl para justificarse después de meses mintiendo a su país. Apabullado por la presión social y ante las cámaras de la televisión nacional alemana, el hombre que había liderado al país durante la ruptura del muro admitió haber recibido 100.000 marcos (más de 50.000 euros) en dinero negro para su partido. Era 16 de diciembre de 1.999 y Angela Merkel, su protegida, acababa de ser nombrada secretaria general de la CDU. Tenía 45 años.

Un extesorero y un maletín en Suiza

El 4 de noviembre de 1999 estalló el caso «Spendenaffäre», el escándalo de corrupción más grave de la historia de Alemania.

El extesorero de la CDU (Unión Democrática Cristiana), Walther Leisler Kiep, admitió ante la Justicia que el 26 de agosto de 1991 había recibido un maletín lleno de dinero en Suiza. El benefactor era un conocido comerciante de armas, Karlheinz Schreiber, que donaba un millón de marcos en efectivo a la CDU solo unos días antes de que el Gobierno de Kohl diera luz verde a la exportación de 36 tanques «Fuchs» a Arabia Saudí.

El Bundestag (la cámara federal) creó una comisión especial para investigar al partido. Al principio Kohl no admitió nada, pero pocos días después, Heiner Geissler, antiguo secretario del partido, confirmó que había cantidades de dinero que no figuraban en la contabilidad de la CDU, algo que Helmut Kohl sabía. El 30 de noviembre Helmut Kohl admitió ante su partido la existencia de una contabilidad secreta. La entrevista en televisión sería 2 semanas después.

A partir de ahí, las demandas contra el artífice de la unificación alemana comenzaron a amontonarse en los escritorios de la Fiscalía de Bonn.

Más tarde, la investigación rastreó la entrega de 100.000 marcos (50.000 euros) de la CDU a la agrupación democristiana de Ludwigshafen, ciudad de origen de Helmut Kohl.

El 3 de enero, la Fiscalía Federal del Estado inició formalmente una investigación para descubrir si había motivo o no para procesar al ya entonces ex canciller y la propia CDU le interrogó durante seis horas. La trama terminaría afectando a prácticamente todo el partido.

Kohl admitió públicamente haber recibido 2,1 millones de marcos (1 millón de euros), de una serie de donantes de la Alemania del Este, a quienes todavía hoy se nega a identificar. El Tribunal de Bonn accedió a dar carpetazo al asunto a cambio de que Kohl pagara una multa de 100.00 marcos. Helmut Kohl nunca pisó la cárcel.

Víctimas y supervivientes

El 20 de enero Wolfgang Hüllen, responsable de Finanzas y Presupuestos del CDU durante 16 años, apareció ahorcado en su domicilio.

Holger Pfahls, antiguo ministro de Defensa del gobierno de la CDU, fue detenido en julio de 2004 en Francia, tras cinco años como prófugo «número uno» de las autoridades alemanas. Su larga persecución policial empezó en Taiwán, en 1999, y terminó en un hotel de París.

Sin embargo, hay miembros del partido aún resisten. Wolfgang Schäuble, entonces presidente, fue acusado por la oposición de tener conocimiento de una donación irregular a la CDU de cerca de 1 millón de marcos. Pero como sabemos, el actual ministro de finanzas sobrevivió a la matanza. Y no fue el único.

«La chica de Kohl»

Angela Merkel, o la protegida de Kohl como era conocida en los círculos de la CDU, fue subiendo peldaños en una trayectoria política sigilosa. Echó los dientes como ministra de Mujer y Juventud y luego pasó por la cartera de Medio Ambiente.

En 1998 en medio del huracán accedió a la Secretaría General del partido y consiguió salir intacta. En un movimiento arriesgado, Angela Merkel mandó al periódico de referencia de su partido un artículo que bien podía haberle costado el cargo. El «delfín» de Helmut Kohl pedía abiertamente su dimisión en las páginas del «Frankfurter Allgemeine Zeitung», el periódico de referencia del partido.

«Después de una trayectoria tan larga como la de Kohl, quizás sea exigir demasiado que se retire totalmente de la política de hoy para mañana y dejé así camino libre a los más jóvenes», insinuó. «Queda claro que ya nada volverá a ser como antes. La época de Kohl ha terminado de forma irreparable», sentenció Merkel.

Aunque traicionó» a su padrino en la política, la jugada no podía haberle salido mejor. En el año 2000, con solo 45 años, la formación le concedió la presidencia por aclamación popular. Y aunque su bisoñez le costó no pocas batallas internas, en 2005 encabezó la lista que llevaría a la CDU a un Gobierno de coalición. Cada vez quedaba menos para liderar a toda Europa.

Aprender del error

Alemania comprendió pronto que era lo que la había llevado a su actual situación. Era improrrogable una reforma en la financiación de los partidos políticos, que acabara con el vacio legal en su regulación interna.

En la modificación se estableció como punto más importante que «la financiación pública no puede ser superior a la privada». Es decir, aquello que el Estado aporte al partido nunca puede superar aquello que los afiliados hayan generado con sus cuotas.

Además las donaciones recibidas por los partidos deben ser públicas, transparentes y nunca superar determinado umbral. Los donantes y las cantidades deben identificarse y hacerse públicos. En Alemania sigue habiendo corrupción, como en todas partes, pero en general disfrutan de una democracia más sana y más fuerte.