Varios carteles que indican la existencia de baños públicos.
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Incontinencia: No, no es normal que se te escape el pis

La incontinencia urinaria afecta a una de cada cuatro mujeres a partir de los 35 años, pero tiene solución

Mejores orgasmos con un suelo pélvico fuerte

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Ni al toser, ni al estornudar, ni al reír, ni al correr, ni al saltar... Que se te escape el pis no es normal y puedes actuar para que deje de pasarte. El responsable de la incontinencia urinaria, que afecta a una de cada cuatro mujeres a partir de los 35 años se llama suelo pélvico. Una parte fundamental del cuerpo que puede resultar dañado tras los partos o que incluso puede debilitarse sin haber tenido hijos, por malos hábitos al orinar o al defecar. La buena noticia es que tiene solución a través de unas técnicas que recoge la CEO de Mamifit, Raquel López, en su libro 'Tu suelo pélvico'.

A lo largo de su experiencia profesional, la experta en rehabilitación pélvica ha visto casi de todo. «Me he encontrado con pacientes que piensan que es normal tener dolor en las relaciones sexuales o prolapsos viscerales que asomen por la vagina. También he hablado con mujeres que piensan que sudaban mucho las bragas cuando en realidad tenían pérdidas constantes y abundantes e incluso con algunas que afirmaron que nunca se habían visto la vulva... Lo peor es que siempre asumimos que tener dolor, molestias e incomodidad es algo natural. Yo insisto mucho en recordar que tener pérdidas de orina no es normal y tiene solución», relata.

¿Qué causa la incontinencia urinaria?

Puede producirse por una debilidad en la musculatura del suelo pélvico, de modo que la vejiga y la uretra desciendan un poco de su lugar original y la función esfinteriana de los músculos que deben ayudar a apretar la uretra para retener el pis no sea suficiente ante los aumentos de la presión abdominal.

También puede darse debido a una contracción exagerada e incontrolada del músculo detrusor, que es el que aprieta la vejiga cuando está llena para producir la micción.

Otra posible causa es la alteración del reflejo que avisa al cerebro del volumen de pis que contiene la vejiga que hace que nos avise demasiado tarde.

Los tipos de incontinencia se clasifican en varios tipos. Según detalla Raquel López, estas son las que ocurren con mayor prevalencia:

• La incontinencia urinaria de esfuerzo: ocurre cuando la pérdida se asocia a un aumento de la presión abdominal como reírse, toser, levantar la voz o hacer un esfuerzo como levantarse de la cama. También es el tipo de incontinencia más común en el embarazo.

• La incontinencia urinaria de urgencia: ocurre cuando sin previo aviso, se siente un fuerte deseo de orinar. Es la que más afecta a nivel psicosocial a la gente que la padece y es más común entre la gente de edad avanzada.

• La incontinencia urinaria mixta (de esfuerzo y de urgencia a la vez).

• La incontinencia por rebosamiento. En esta incontinencia, la persona sufrirá pequeñas perdidas por goteo de orina sin ser consciente de ello ni tener deseo miccional.

Las incontinencias urinarias, no obstante, son multifactoriales, como explica la experta. Lo realmente complicado no es resolver las incontinencias sino dar con todas las causas que pueden producirlas. «No siempre es el tejido muscular o conectivo el afectado, también pueden producirse por una afectación neurológica, en estos casos necesitan tratamientos más especializados y prolongados que cuando la razón viene del tejido conectivo», revela.

Antes era un tema tabú

Hasta hace poco hablar de lo que ocurría en la zona urogenital era un tema tabú. No se hacía referencia a orgasmos, prolapsos ni incontinencia, ni siquiera en las consultas médicas, según cuenta la CEO de Mamifit. Por eso la comunidad sanitaria dio la espalda a este problema durante mucho tiempo mientras que las compañías farmacéuticas y las marcas de belleza aprovechaban para generar productos caros que sirviesen de «parche» para mitigar los efectos de esas pérdidas.

Afortunadamente en la actualidad son muchas las mujeres que hablan con normalidad de sus pérdidas de orina y de la necesidad de reforzar el suelo pélvico, no solo para evitar la incontinencia urinaria, sino también para recuperar el tono y la elasticidad de la zona, mejorar el estreñimiento o incluso disfrutar de unos orgasmos más intensos y duraderos.

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