Cada vez son más frecuentes los hogares en los que cada miembro dispone de su prioa pantalla
Cada vez son más frecuentes los hogares en los que cada miembro dispone de su prioa pantalla

Pautas para «desintoxicarse» de las pantallas

Fórmulas «detox» para fomentar de nuevo el diálogo perdido en la familia

«Hay que explicar a los niños que contar con 800 seguidores en redes sociales no es tener 800 amigos»

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Para cuatro de cada diez padres y madres, el uso de las pantallas supone una fuente habitual de conflicto con los hijos. Al menos así se desprende del estudio «El impacto de las pantallas en la vida familiar», realizado por Empantallados y GAD3.

No cabe duda de que los hijos quieren acceder, cada vez a edades más tempranas, a las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías. Según el psiquiatra Fernando Sarráis, los padres tienen, en este sentido, un papel educador muy importante. «Es recomendable que establezcan un modelo de convivencia familiar que sea un buen entorno para que sus hijos sean maduros. El uso excesivo de pantallas en el hogar, como ocurría con el uso excesivo de la televisión, no es una conducta racional y libre, puesto que tiene como objetivo principal sentirse bien y evadirse de sentirse mal».

Explica que los padres, por ser el modelo a imitar por los hijos, «han de ser los primeros en practicar el autocontrol de las pantallas en casa. También han de enseñar a dialogar, que es el modo de mostrar el funcionamiento de la propia razón y un buen método para estimular a los hijos a usar la razón». Por ello, este experto aconseja prescindir de las pantallas en determinados momentos de la convivencia familiar.

En la misma línea se manifiesta Fernando Alberca, escritor, profesor y orientador educativo, al resaltar que «hemos de intentar que nuestro ejemplo y reacciones ante lo tecnológico sean educativas: no entrando en casa con el móvil pegado a la oreja sin saludar a quienes están alrededor, no dormirnos consultando la tablet, y aprendiendo algunos consejos que palien los posibles efectos negativos de la tecnología en nuestros hijos».

En este sentido, desde Empantallados proponen las siguientes pautas para «desintoxicarse» de su uso:

La mesa de las cenas y comidas

Las cenas entre semana o las comidas de los fines de semana suelen ser lugares de encuentro de la familia. Si cada uno está pendiente del móvil desaprovecha la oportunidad de conversar y no está atento a lo que come. Según los nutricionistas, una de las principales causas de obesidad es comer delante de una pantalla, ya que distrae nuestra atención y la sensación de saciedad llega más tarde.

La habitación

Dormir con el móvil al lado favorece que lo cojamos por la noche para entrar en internet, o que estemos pendientes de los mensajes que llegan.

Si lo usas como alarma, puedes sustituirlo por el clásico despertador. También puede ser bueno que nuestros hijos dejen "aparcado" su móvil fuera de su habitación durante el tiempo de estudio para que nada les distraiga.

El coche

Aunque no se considere un espacio más del hogar, el coche es un medio de transporte familiar en el que a veces pasamos mucho tiempo. Dejar el móvil en la guantera y conectarlo por bluetooth evita que lo mires en un semáforo o que contestes un WhatsApp. Es un buen momento para hablar con tus hijos y que te cuenten lo que han hecho en el colegio.

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