<a href="http://www.abc.es/fotos-moda/20111117/maria-esperanza-tienen-turno-1502065086607.html">María y Esperanza tienen turno a las 13.00 horas</a> - AMAIA ODRIOZOLA

Dormir en la calle por un Versace (para H&M)

Cientos de personas hacen cola durante la madrugada ante las tiendas seleccionadas de la cadena sueca para conseguir una pieza de la colección

AMAIA ODRIOZOLA
MADRID Actualizado:

Esta madrugada, miles de personas hacían cola frente a las 300 tiendas H&M seleccionadas en todo el mundo para ser los primeros en comprar la colección que Donatella Versace ha diseñado para la cadena sueca. Una «histeria lowcost» a la que se apunta un público de lo más heterogéneo: hombres, mujeres, adolescentes, maduritos, admiradores de la firma italiana y algunos despistados.

En Madrid, el epicentro estaba en la tienda de Gran Vía 32. Desde la una de la madrugada, fans de Versace han acampado frente al local, como si se tratara de un concierto de los Rolling.

A las 9.55 horas la tienda abría sus puertas y solo aquellos que tuvieran su pulsera de acceso podían pasar a comprar. El sistema es redondo: las primeras 280 personas que lleguen a la tienda consiguen una pulsera identificativa, de diferente color según la hora a la que pueden acceder a la compra. Entran de 20 en 20 y tienen 10 minutos para escoger lo que quieran. Eso sí, solo se permite comprar una unidad por pieza de la colección. Todos aquellos que no tengan pulsera, podrán acceder después, posiblemente a primera hora de la tarde, pero la cadena no asegura que haya stock de la colección completa.

Este esquema asegura cierto orden, evita bolsazos y además le da un tinte de exclusividad que incluso H&M necesita para hacer de estas colaboraciones «algo más especial», según nos contaba Margareta van den Bosch, creativa de H&M, la pasada semana en Nueva York.

La primera de la fila

Rocío llegó ayer a la 1 de la madrugada para hacer cola. Se le ve encantada se ser la primera clienta que sale del reservado con sus compras: el vestido de seda negro, a 129 euros, y un bolsito. También Marina llegó a esa hora y tiene un tope de 300 euros para comprar uno de los bolsos de «estampado Miami», un cinturón de plástico con dibujos orientales y la chaqueta tipo bomber en leopardo neón: «Vengo dispuesta a comprar pero esto me ha pillado un poco justa, a mediados de mes», dice.

También las hay que han dormido en casa pero han madrugado para llegar a la tienda: es el caso de Romina, acompañada por su madre, que a las 8 de la mañana ya hacía cola. Ha conseguido un turno de mediodía, así que mientras tanto, se ha comprado un gorro de chico, colección para la que no hacen falta pulseras, turnos ni madrugones: se accede sin más.

Quien pueda pensar que esto responde a que los hombres están menos interesados, está equivocado. Esta mañana había muchos, y gastando mucho. Adrián, de 21 años, ha llegado a las 8.30 para estar preparado: había «fichado» la chaqueta negra de piel con tachuelas (299 euros) y la ha conseguido. Accede encantado a enseñarnos cómo le queda su nueva adquisición.

Más cargado iba Kley, brasileño, con tres bolsas de las grandes repletas de prendas. «¿Cuánto dinero has gastado?» «Bastante», responde riéndose, sin querer especificar cuánto.

Pero, ¿hay tanto joven admirador del Versace de los 90? Donatella Versace nos comentaba en Nueva York que esta es su manera de llegar a las nuevas generaciones, que los adultos «ya conocen Versace». María y Esperanza, que rondan la veintena, tienen turno para las 13.00 y mientras hacen tiempo, compran «para un hermano y un amigo» la colección masculina. «No conozco mucho Versace, pero mi madre tiene unas pulseras que compró en tienda y las que he visto dentro se parecen un montón», dice María.

En cualquier caso, todos ellos viven hoy una experiencia única. Se pueden permitir comprar prendas de un icono al que muy posiblemente no tienen el mismo acceso fuera de H&M, y además, todos viven su momento de fama, ante la enorme cantidad de periodistas desplegados por la tienda. En algún lugar, Donatella estará frotándose las manos.