Las vacaciones de Karl Lagerfeld
El diseñador, apoyado en su coche antes de salir por la noche de marcha - instagram karl lagerfeld

Las vacaciones de Karl Lagerfeld

El diseñador de Chanel pasa sus días de verano entre Saint Tropez y Mónaco trabajando y disfrutando

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Aunque al diseñador Karl Lagerfeld no le gustan las vacaciones, lo cierto es que estos días se encuentra en el sur de Francia disfrutando de un tiempo de relax que aprovecha para seguir trabajando y preparando las próximas colecciones de la nueva temporada. Ese es su modo de vida, sea verano o invierno: trabajar infatigablemente.

El verano no es una excusa para «desmelenarse», ya que mantiene su look habitual. Aunque en la época estival la única concesión que hace es la de utilizar colores más claros en sus estilismos. Pasa parte de julio y agosto en su casa de Mónaco, ya que aunque sea alemán de nacimiento y francés de corazón, Lagerfeld es monegasco de nacionalidad desde hace muchos años. Allí tiene una residencia a la que va con mucha frecuencia, y en la que él asegura sentirse muy seguro. Las mañanas las utiliza para dibujar y atender todos los asuntos del trabajo aprovechando la luz del día de Montecarlo.

Aprovecha muchas tardes para verse con la Princesa Carolina de Mónaco, con quien le une una intensa amistad desde hace más de treinta años, y con la que acude a las fiestas del Príncipado, como la de la semana pasada que organizó Natalia Vodianova en Mónaco,«El Baile del Amor» al que Lagerfeld acudió con la Familia Principiesca del brazo de la Princesa Carolina.

Allí en Mónaco se le ve sobretodo en restaurantes como Yoshi, Rampoldi, La Vigie o Le Grill. Comprando flores en Sorasio y visitando las exposiciones del Grimaldi Forum de Montecarlo. Eso sí, la prensa y revistas también las compra en alguno de los kioskos que hay cercanos a su residencia.

Junto a él le acompaña su «chico para todo», Sébastien Jondeau, un ex boxeador parisino que a parte de ser modelo, haber desfilado y protagonizado campañas -la próxima de Lagerfeld la protagoniza él-, es el asistente personal de Karl Lagerfeld desde hace 14 años. Además de todo eso, es también su chófer, guardaespaldas y confidente. También les acompaña a menudo Baptiste Giabiconi, uno de los que ha sido modelo fetiche del diseñador hasta hace poco, y con el que mantiene una gran amistad, ya que fue él quien le regaló la gata por la que Lagerfeld suspira: Choupette, que por supuesto también está de vacaciones con el Káiser. Baptiste Giabiconi es ahora cantante pop y sus giras por Francia le impiden tener demasiado tiempo libre. Amanda Harlech, otra e las íntimas amigas y consejeras fieles del diseñador también le acompaña por temporadas, al igual que el periodista del Vogue americano André Leon Talley, gran amigo de Karl desde joven y con el que pasa unos días todos los veranos.

Durante el verano, no pueden faltar los días en Saint Tropez, muy cercano a Mónaco y uno de los lugares preferidos de Karl Lagerfeld donde pasea y callejea como uno más, dejandose ver en los restaurantes más chic de la villa pesquera, como Sénéquier, Le Quai Joseph, Le Banh-Hoi, o Le Club 55. Los perfumes, una de sus pasiones los compra siempre en la perfumería Trupheme. Pero si hay un sitio de St. Tropez del que Lagerfeld es asiduo, ese es la discoteca VIP Room y su restaurante La Gioia, donde el diseñador suele acudir de fiesta con mucha frecuencia, ya que es su discoteca favorita, propiedad de Jean Roch y donde suele tomar nota para sus desfiles, de la música que pincha el dj Alexandre Arnault (conocido como Double A). Allí junto a sus amigos ha llegado a pinchar en más de una ocasión con el dj francés Michel Gaubert, desatando el desenfreno entre los asistentes. Y si no tiene ganas de volver o le apetece quedarse más días, se va al Hotel La Réserve.

Lagerfeld, que según reveló hace unos meses a una publicación francesa, tiene 78 años -el 10 de septiembre cumple años-, sigue siendo el director creativo de tres casas de moda: Chanel, Fendi, y la suya propia, Karl Lagerfeld. Un trabajo que a parte de las colecciones también contempla múltiples colaboraciones con otras marcas, ya sea libros, revistas, coches, helicópteros, velas o gafas. Se atreve con todo y puede con ello, convirtiéndose así en uno de los diseñadores más longevos y que más proyectos abarca en el mundo de la moda. A este paso se ha convertido en el aunténtico «rey de la moda» gracias a su adicción al trabajo que no conoce límites, y a su obsesión por la modernidad, que sabe compaginar muy bien con el estilo bon vivant de vida que lleva.