Chabelita
Chabelita - Gtres

La desolación de Isa Pantoja en la presentación de su primera canción

Ni rastro de su madre, Isabel Pantoja, ni de su hermano, Kiko Rivera. Mientras, la joven miraba al palco buscando a la tonadillera constantemente

Madrid Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

Chabelita Pantoja (23 años) ha sabido cómo rentabilizar su imagen desde muy joven. Al cumplir la mayoría de edad, la hija de Isabel Pantoja (63) se separó de la bata de cola de su madre y se convirtió en una habitual de la prensa rosa. Y ahora, la televisiva quiere demostrar que sirve para algo más que contar todos los entresijos del clan en un plató e intenta hacerse un hueco en el mundo de la música con su primera canción: «Ahora estoy mejor», que presentó ayer por la tarde en la sala de conciertos Kapital, en Madrid.

Al estilo de Rosalía

Vestida con un provocativo mono de látex rojo, con unas larguísimas uñas de gel al más puro estilo de Rosalía y rodeada de coches de lujo, la joven presentó la semana pasada el videoclip de su primer single. Una canción de reguetón con toques de trap y una letra que no ha dejado indiferente a nadie con frases como «Yo fui tu Rihanna y tú la gasolina que prendía en llamas» o «Hiciste una partida y me pasé el juego. Quisiste volver, se marchó tu vuelo».

El pasado mes de julio, y a través de una exclusiva concedida a la revista «Lecturas», Chabelita anunció que quería conseguir el éxito por sí misma y decidió desvincularse de su familia al elegir el nombre artístico de «Isa P»: «Todo el mundo sabe que lo soy. Quiero quitarme el apellido totalmente», aseguró.

Desconsolada

Ni rastro de la tonadillera ni de su hermano, Kiko Rivera, en la presentación. Mientras, la joven esperaba en el interior del recinto a que apareciese su madre en el último minuto para apoyarla en este sueño que tiene desde niña y miraba al palco buscando a su madre constantemente. «Me hace muchísima ilusión que estéis aquí. Gracias a mis amigos, a mi novio y a todos los medios de comunicación que habéis venido a apoyarme. A los que no han venido...», dijo tras su actuación. Fue entonces cuando el silencio inundó la sala, se le quebró la voz y no pudo contener las lágrimas.

Esta mañana han comentado las grandes ausencias en «El Programa de Ana Rosa». Alessandro Lequio fue el encargado de ir a cubrir el concierto y consiguió hablar con la protagonista justo antes de su actuación: «No tengo móvil, ella sabe que es aquí y que puede contactar con cualquier persona que este aquí» y aseguró que « lo de mi hermano me lo esperaba, aunque me duele más que no venga mi madre porque habíamos organizado todo esto para que no hubiese nadie que la pudiese incomodar, de hecho he quitado a gente para que pudiese venir ella y se sintiese a gusto», dijo la joven en referencia a Dulce -la exniñera con la que tiene un duro enfrentamiento la tonadillera- y Aneth -la amiga de la joven con la que la cantante acabó muy mal en «Supervivientes»-.

Beatriz Cortázar ha asegurado que «cuando se enviaron las invitaciones, el representante de Isabel Pantoja le contestó y le dio los números de DNI tanto suyo como el de la madre, por lo tanto estaban acreditados», y piensa que «debería haber ido, sobre todo cuando la madre ha asistido a todas las presentaciones de su hijo».

Ni acudió, pero tampoco publicó ningún mensaje de apoyo a través de las redes. No hizo lo mismo con su sobrina, Anabel Pantoja, quien se enfrentó anoche a Irene Junquera en la primera expulsión de «Gran Hermano VIP». Antes de conocer el nombre de la expulsada, el programa dejó a la primera hablar con su hermano Jorge durante unos minutos por teléfono; antes de hacer lo propio con Anabel, que recibió la llamada de Isabel Pantoja (con la que estuvo hablando bastante más tiempo del que Irene charló con su hermano, por cierto). «Pase lo que pase, para mí eres mi ganadora. Estamos muy orgullosos de ti», comentó la tonadillera, que sin querer, filtró que sería su sobrina la que se marcharía de «GH VIP». «Es una pena que no nos hayan dejado verte más tiempo ahí dentro», comentó sin quererlo, en un momento de la conversación.