El Rey Salman, cuando aún era Príncipe, en Marbella en 2010
El Rey Salman, cuando aún era Príncipe, en Marbella en 2010 - GTRES

Los celos que separan a Salman bin Abdulaziz de Marbella

Su actual esposa prefiere Tánger como destino vacacional por ser la Costa del Sol la preferida de su anterior mujer, la difunta Sultana

MarbellaActualizado:

En los veranos de antaño, la realeza saudí desembarcaba en Marbella en busca de un refugio dorado. Así era desde que, en los años 70, el Rey Fahd (1921-2005) descubrió en estas costas un retiro para su descanso. Sin embargo, con el paso del tiempo y el peso de los años, su presencia fue disminuyendo.

El actual monarca (desde 2015), Salman bin Abdulaziz, amigo del Rey Don Juan Carlos, también era asiduo a Marbella, sobre todo en sus tiempos de Príncipe. Aunque siempre señaló esta ciudad como el lugar preferencial para sus vacaciones, poco a poco, y al igual que su antecesor, fue alejándose. De no perderse ni un estío, comenzó a espaciar sus visitas a la capital de la Costa del Sol. Las hacía de manera fugaz y por motivos muy concretos: un cumpleaños, una parada para ver a sus hijos y nietos o un paseo por aguas del Mediterráneo a bordo del yate «Shaf of London», atracado en Puerto Banús... hasta que el año pasado ya no se le vio.

Ahora, el Rey Salman y su tercera esposa, Fahda, han elegido Tánger como destino vacacional. «La mujer del Rey prefiere ir a Marruecos, porque era Marbella el lugar donde Salman acudía siempre junto a Sultana, su primera esposa, alguien muy querido en la ciudad», señalan colaboradores de la Familia Real saudí.

Toma de la Mezquita
Toma de la Mezquita- ABC

El paso de Sultana

Sultana, fallecida en 2011, tal vez la mujer más importante en la vida del monarca y a quien muchos definen como «una enamorada de Marbella», contribuyó a que el Rey Salman se convirtiera en un personaje habitual en la Costa del Sol. Aquellos veranos que compartieron juntos coincidieron con la época en la que le realeza saudí hacía gala de su músculo financiero. Cuando el monarca, su familia y su numeroso séquito estaban en Marbella, algunas tiendas cerraban sus puertas para atender sólo a los saudíes.

Su destino favorito en la ruta del derroche era El Corte Inglés de Puerto Banús, aunque ninguna firma de lujo quedaba al margen. Los saudíes compraban y compraban, pagaban y dejaban suculentas propinas. Las prendas de piel estaban entre sus preferidas y por ellas desembolsaban 7.000, 12.000 o 20.000 euros. El gasto era ingente y el cash jamás se agotaba. Tras sus múltiples adquisiciones, grupos de mujeres saudíes salían de los establecimientos con bolsas en la mano, aunque el grueso de sus adquisiciones era trasladado a los hoteles, villas o alguno de los tres palacios del complejo real saudí en la «Milla de Oro» marbellí. De entre todos, destacaba el palacio «El Rocío» del Rey Fahd, donde había espacio para sus numerosos contables. Algunos todavía recuerdan al entonces Príncipe Salman deleitándose con las piedras preciosas de las joyerías más exclusivas y adquiriendo de una sola tacada varios relojes de más de 20.000 euros.

Del restaurante al yate

Salman, Sultana y sus seis hijos (los príncipes Fahd, Ahmed, Sultán, Abdulaziz y Faisal y la princesa Hassa) disfrutaron mucho de Marbella. El por entonces Príncipe Heredero se dejaba ver comiendo pescado en Restaurante Santiago, mientras sus vástagos se entregaban a la dolce vita en Puerto Banús. En la Costa del Sol, además, el Rey y su primera esposa superaron las muertes de sus hijos Fahd, a los 47 años, y Ahmed, a los 43, por sendos ataques al corazón.

Hasta que el destino se llevó a Sultana, en 2011. Desde entonces, el Rey Salman, que cuenta ya con 80 años, se ha casado dos veces. Su última mujer, Fahda, parece haberle devuelto la estabilidad sentimental y junto a ella ha encontrado la tranquilidad veraniega en las playas de Jbilia (Tánger). «En Tánger dispone de una playa privada para pasear y está más tranquilo», remarcan las mismas fuentes. El monarca, aquejado de Alzheimer, cuenta con la complicidad del Rey alauí Mohamed VI, quien cierra la playa de Jbilia para que nada perturbe el descanso del saudí. Junto a las 800 personas que le asisten y con protección del ejército marroquí, sobrelleva la enfermedad sin que trasciendan detalles.

El palacio en el que pasa las vacaciones junto a Fahda y su séquito engloba parte de una antigua propiedad de Felipe González en Tánger. El expresidente del Gobierno vendió parte de los terrenos para la construcción de la residencia real, que en total ocupa una superficie de 200.000 metros cuadrados en uno de los lugares más inaccesibles y bellos de Marruecos. González, tras pasar unos días en el país alauí junto a Mar García Vaquero, traspasó a la Familia Real Saudí los 5.000 metros cuadrados en los que iba a construirse una mansión valorada, a priori, en 2,5 millones de euros.

El yate «Shal» del Príncipe Salman
El yate «Shal» del Príncipe Salman- MARB

Visitas a los nietos

Pese a todo, Marbella sigue acogiendo a parte de la Familia Real Saudí. Los príncipes Sultán y Faisal siguen pasando los veranos, junto a su familia, en el palacio de Al Riyadh, tal y cómo lo hacían cuando la mujer que acompañaba al Rey Salman era su madre, Sultana. De hecho, una de las últimas veces que se ha podido ver al monarca en Marbella fue junto a sus nietos, hace unos años en el mismo Al Riyadh. Se trata de un palacio que Salman bin Abdulaziz acabó de reformar por la faraónica cifra de 120 millones de euros, y en el cual culminó las creación de la mezquita del Rey Abdulaziz Al Saud.

El Rey Salman tiene fama de ser «un abuelazo». En Marbella ha casado a algunas de sus nietas. Precisamente una de ellas, acompañada por el propio monarca, asistió a un concierto de Enrique Iglesias en el Festival Starlite. Se cuenta que, tras el espectáculo, la joven saudí quiso visitar al cantante en su camerino y desde el círculo del artista le pidieron 10.000 euros, para sorpresa del séquito. La situación se resolvió al día siguiente con una visita del mismísimo a Enrique Iglesias a la joven.