El actor Casper Van Dien junto a Catherine Oxenberg y su hija, India
El actor Casper Van Dien junto a Catherine Oxenberg y su hija, India

Catherine Oxenberg relata por primera vez cómo salvó a su hija de la secta sexual NXIVM

La actriz de «Dinastía» ha publicado un libro en el que narra cómo se enfrentó al culto, en el que las mujeres eran abusadas sexualmente y marcadas con las iniciales de los líderes

ABC
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Catherine Oxenberg pasó de ser conocida por su papel en «Dinastía» a convertirse en una madre coraje por luchar contra la secta NXIVM para salvar a su hija, India. Ahora, la intérprete relata por primera vez cómo fue aquella lucha, en la que asegura que llegó a temer por su vida.

Oxenberg, que acaba de publicar un libro titulado «Captive», asegura que su hija se encuentra en perfecto estado y que está tranquila ahora que el fundador de la secta, Keith Raniere y su cómplice, la actriz Allison Mack, están bajo custodia a la espera de juicio por, entre otros delitos, tráfico sexual y violación. Raniere se encuentra en prisión mientras que Mack, conocida por su papel en la serie «Smallville», tiene renstringido salir de su domicilio.

«Eran peligrosos, arriesgué mi vida para ser testigo de lo que le hacían a las personas. También desubrí que soy el tipo de madre que está dispuesta ponerse entre su hijo una bala», relata la actriz en conversación con el diario británico «The Sun».

La intérprete asegura que lo vivido ha sido «un infierno» hasta que su hija ha vuelto a su lado. Madre e hija contactaron con NXIVM en el año 2011, cuando acudieron juntas a un seminario sobre herramientas empresariales en California. Mientras Catherine descubrió pronto que se trataba de una secta, su hija había sufrido un proceso de lavado de cerebro y entró de lleno en el grupo.

A sus 20 años, India gastó miles de dólares en cursos de NXIVM y dejó su casa en Malibú para mudarse a Albany y estar más cerca del cuartel general de la secta. Allí, entró de lleno en el grupo DOS, formado por mujeres esclavizadas sexualmente que recibían palizas y pasaban largas jornadas sin comer como penitencia.

Cada mes, las mujeres debían enviar a los líderes fotografías desnudas, repetir sus votos de obediencia y grabar cintas con los secretos más oscuros de sus familias. Eran precisamente los documentos gráficos con los que la secta amenazaba a las jóvenes si querían abandonar el grupo. Además, eran obligadas a mantener relaciones sexuales con el líder e incluso eran marcadas con las iniciales de Keith Raniere y Allison Mack en sus zonas íntimas.

Una víctima, su primera cómplice

«Cuando me enteré de la verdad me volví loca», confiesa Catherine, «no me gustaba lo involucrada que estaba India con NXIVM, pero no tenía ni idea de lo que pasaba en realidad. Me abrió los ojos una chica que había escapado, se acercó a mí y me dijo que salvara a mi hija».

Allison Mack a sus salida de los juzgados
Allison Mack a sus salida de los juzgados - GTRES

Gracias a esta joven, Oxenberg conoció cómo funcionaba la secta por dentro. «Decían a las mujeres que entrarían a formar parte de un grupo de empoderamiento femenino y en realidad todas las prácticas del grupo, controlado por Keith Raneire, consistían en la decepción y la manipulación», denuncia la actriz.

Si las mujeres eran las «elegidas» para mantener relaciones con el líder, se las sometía a dietas muy estrictas en las que apenas consumían 500 u 800 calorías al día. «Luego descubrí que las marcaban y me horrorizó. Si no fuera suficientemente cruel lo que hacían con ellas, matarlas de hambre y amenazarlas con publicar sus imágenes desnudas para que reclutaran a más víctimas encima las marcaban como al ganado».

En sus indagaciones, Catherine descubrió que cada mujer debía reclutar entre cinco o seis esclavas más. «Ellas mismas sujetaban a las mujeres para que fueran violadas y marcadas. No quiero ni pensar que mi hija haya participado en eso, me duele demasiado».

Amenazas de muerte

Para salvar a su India de «un ambiente de abuso y crueldad contra las mujeres», la intérprete contó con la ayuda de Frank Parlato, antiguo publicista de NXIVM que fue el primero en denunciar que el grupo funcionaba como una secta.

Juntos arriesgaron en varias ocasiones la vida, recibiendo amenazas de muerte: «Querían denunciarnos para que fuéramos a la cárcel. Nos avisaron que no fuéramos a Mexico porque contratarían a sicarios».

Con valor y haciendo oídos sordos a los ataques de la secta, lograron juntar las suficientes pruebas para que los líderes de la misma fueran arrestados. El culto se vino abajo, India volvió con su madre, encontró trabajo en un restaurante vegano de Nueva York y actualmente se encuentra enamorada e intentando recomponer su vida en su casa de Malibú.

«Que quede clara una cosa: esto no era 50 Sombras de Grey, no eran adultos que consentían estas prácticas. NXVIM era un grupo peligroso que explotaba a las jóvenes y había que pararlo», sentencia Oxenberg.