Coche fúnebre con los restos de Montse entrando al cementerio
Coche fúnebre con los restos de Montse entrando al cementerio - GUILLERMO NAVARRO
Tiroteo mortal en Aranjuez

Tregua en el entierro de Montse, la segunda víctima del tiroteo de Juanín

La presencia de los patriarcas pidiendo calma en el duelo hizo que no se registraran altercados ni insultos

MADRIDActualizado:

Ayer solo hablaron el dolor, las lágrimas y la desolación por la tragedia que el domingo sacudió a la familia de los Fernández Jiménez del clan de los Pelofino de Aranjuez. Los insultos y las amenazas de muerte que han proferido los allegados de las dos víctimas mortales quedaron aparcados después de tres días en los que la tensión y la crispación han sido la tónica.

La tranquilidad imperó en el tanatorio del Carmen, donde se velaron los restos mortales de Montserrat, de 23 años, que perdió la vida el pasado martes tras ser alcanzada en el abdomen por el disparo de su excuñado Juan Mendoza Jiménez «Juanín», de 38, del clan de los Nito. Fue el domingo cuando trataba de proteger a su hermana Liset, de 35 años, que recibió el primer impacto de la escopeta de caza y perdió al vida casi en el acto. El último tiro lo recibió la madre de ambas en una pierna cuando acudió a ayudarlas.

La presencia de varios patriarcas, el agotamiento y el hecho de que el reo esté ya en prisión pudieron contribuir a que la jornada tuviera como protagonista el duelo. Unas doscientas personas, la mayoría de etnia gitana, algunas procedentes de otros puntos de la geografía española, acudieron a dar el último adiós a la fallecida y a acompañar a sus familiares. Dos furgones de la Unidad de Intervención Policial (UIP), los denominados «antidisturbios» y otros tantos de la Policía Local custodiaban el cementerio en prevención de incidentes como los del martes, cuando la rabia contenida contra Juanín y los suyos estalló.

Adrián, el viudo de Montse, destrozado, fue llevado en volandas por sus íntimos. Su llanto era incontenible. Tiene dos hijas de 3 años y once meses, y según informó Telemadrid, su mujer estaba embarazada de un mes. Así lo indicaron algunos allegados. Liset deja también dos hijos y a su marido Juanma desolado. Este tendrá que responder ante el juez por haber sorteado el cordón de los juzgados en los que iba a declarar su excuñado político por conducción temeraria.

El luto riguroso predominaba en las mujeres y los comentarios de: «Vaya ruina la que ha provocado Juanín» o «que se pudra en la cárcel». Eso, junto a la sospecha de que «lo tenía todo premeditado y nadie de su entorno ni del ámbito judicial lo impidió a pesar de que tenía una orden de busca y captura». Ese era el convencimiento de los parientes de los Pelofino que repetían como un mantra.

Pilar Heredia, la portavoz de la asociación Yerbabuena, puso también el acento en que «si se hubiera aplicado la ley nada de esto habría ocurrido, puesto que ese señor tenía una orden de detención e ingreso en prisión» manifestó a Telemadrid.

Protocolo antisuicidio

Además, explicó que «el estado de desesperación de la familia es comprensible», y recordó que «los crímenes pasionales no los inventaron lo gitanos». Heredia recalcó que «los ánimos se van a clamar y nadie va a tomarse la justicia por su mano».

No obstante, a pesar de que el ambiente ayer era mucho más tranquilo, algunas personas incidían ante los medios de comunicación en el ojo por ojo que marca su ley: la del Talión.

Juanín pasó su primera noche en la prisión de Valdemoro donde se le aplica el protocolo antisuicidios. Tiene un preso sombra que le vigila constantemente para evitar también que sea agredido. La juez decidió que ingresara en ese penal porque en el de Aranjuez hay familiares de las mujeres a las que disparó desde el balcón de su casa movido por los celos y el despecho porque su mujer le dejó por un cuñado.

. La dirección del centro penitenciario estudia a qué módulo le trasladarán para evitar que su seguridad corra riesgos. No se descarta que sea conducido a otro recinto más alejado.