Juanín, en el centro, y dos de las víctimas del tiroteo: Liset (izq.), la fallecida y Montse (dcha)

Crimen de Aranjuez: los celos de Juanín desataron el tiroteo mortal a su familia

Acabó con una escopeta de caza con la vida de su cuñada y dejó muy graves a su suegra y a otra hermana de su mujer

Tiroteo en Aranjuez: muere la segunda víctima del crimen

MADRID Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

«Ha destrozado a dos familias». «Este asunto se le ha ido de las manos a Juanito». «¡Qué barbaridad!». Eso acertaban a decir ayer, consternados, los vecinos de la barriada de Las Aves de Aranjuez. Aludían a la espiral sangrienta que se desencadenó la noche del domingo y que acabó con una víctima mortal a causa de un tiroteo. Otras dos mujeres, madre y hermana de la fallecida, se debatían entre la vida y la muerte al cierre de esta edición. Los protagonistas, de etnia gitana, parientes entre sí, han clamado venganza. Ayer, los allegados del presunto homicida habían abandonado la zona.

Los hechos que estallaron el día 9 ocurrieron poco antes de las 22 horas, cuando Juan Mendoza Jiménez, de 38 años, apodado como Juanín, estaba en la casa de sus padres. Está situada en el número 4 de la calle de Victoria Kamhi, justo enfrente de la de sus suegros, que residen en el número 3. Ahí había regresado, a raíz de que su mujer, a la que todo el mundo llama Celes, con la que tiene cinco hijos que les han hecho abuelos dos veces, le abandonara hace unos meses.

Policías en el portal del presunto homicida. Las víctimas estaban en el patio interior
Policías en el portal del presunto homicida. Las víctimas estaban en el patio interior - GUILLERMO NAVARRO

Discusiones y malos tratos

¿El motivo? Las constantes discusiones y los malos tratos que él, supuestamente, le infligía. Así lo indicaron los vecinos de la pareja, que relataron que llamaron muchas veces a la Policía, pero ella no le denunció. Desde la ruptura, las relaciones del presunto homicida con su familia política no eran buenas, entre otras cosas, porque la culpaba de la separación, a decir de los residentes del barrio de viviendas sociales construidas hace unos 25 años. Todo empeoró al enterarse de que su ex, con la que se fugó cuando eran unos críos, había iniciado una relación con el hermano del novio (ambos payos) de una de sus cuñadas, Montse Fernández, de 23 años. Quizá, enfurecido por ello, explotó.

Tal vez por eso, por venganza o porque mantuvo una disputa con Liset, otra de las hermanas de su ex, de 35, sentada al fresco, junto a la madre de ambas, Consuelo, de 50. Él estaba en el balcón del piso, un primero. Tras un cruce de insultos, se agachó y sacó la escopeta de caza de doble cañón, con la que comenzó a disparar. El tiro mortal se lo dio a Liset en el pecho y en el cuello. Luego alcanzó a Montse, que recibió uno en el abdomen, y otro, su suegra, herida de bala en la pierna izquierda. El pánico se apoderó de ellas y de los que estaban cerca. Los intentos de Summa de reanimar a Liset fueron infructuosos, informó Emergencias 112.

Media hora atricherado en casa

El presunto homicida, con una orden detención e ingreso en prisión por un delito de tráfico de drogas y al que le constan numerosos antecedentes por ese hecho, junto a tenencia ilícita de armas -informaron desde la Jefatura Superior- se atrincheró en el piso media hora. Hasta el lugar acudieron hasta cinco dotaciones de la Policía Local que oyeron lo ocurrido por la emisora, y luego dos patrullas de la Nacional. Fue un agente local el que a través de la puerta convenció al agresor para que depusiera su actitud y se entregara. Les abrió la puerta y le dio la escopeta; estaba cargada y con una bolsa llena de munición. Hasta el lugar se concentraron más de un centenar de personas de ambos clanes. La tensión se mascaba y tuvo que acudir la UIP.

El vecindario estaba conmocionado. «Aquí nunca ha pasado nada tan grave. Él debía pensar que su exmujer había venido también a ver a su madre y que iba a salir al oír los tiros. Creí que eran petardos hasta que escuché gritar», afirmaban algunos residentes: «¡Mató a Liset delante de sus dos hijos, sus sobrinos. No tiene corazón!».

Al parecer Juanín estaba amargado y ya ni siquiera tocaba la guitarra, una de sus aficiones. «Todas las mañanas lo hacía aquí, en el callejón. Me extrañó no verle, le pregunté a su padre y me dijo que era porque se había separado y no tenía ganas de nada», agregó otra mujer. Así se enteró de la ruptura.

Consuelo y su marido, Baldomero, tenían una numerosa familia. «¿Cuando te vas a cortar la coleta?», bromeaban sus vecinos cuando eran jóvenes. «Cuando llegue a 11». Así fue. Ahora, la tragedia ha hecho que pierda a una hija y, si nada lo remedia, puede cobrarse otras dos vidas más.