Planta de la escopolamina
Planta de la escopolamina - ABC

Prisión para el «rey de la burundanga»

La Policía Judicial de los Juzgados de Plaza de Castilla le arrestó ayer por «dormir» a sus ligues para robar

MADRID Actualizado: Guardar
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La Unidad de Policía Judicial Adscrita a los Juzgados de Plaza de Castilla no para de cosechar éxitos. Tras varios meses deteniendo a miembros de la asociación Infancia Libre, cuatro mujeres acusadas de sustracción de menores e incumplir el régimen de visitas de los padres, ahora han dado caza a uno de los delincuentes más buscados de Madrid. Se trata de Abdelillah T., de 35 años, más conocido como «el rey de la burundanga». Como adelantó ayer este periódico, este hombre de origen marroquí fue arrestado a primera hora de la mañana.

El sujeto en cuestión, apodado «El Toui» entre sus cercanos, se dedica a drogar a gente con la que liga en zonas de copas del centro de Madrid. Recientemente, la Unidad Adscrita, que ya le había echado el guante con anterioridad, obtuvo informaciones de que se le había vuelto a ver haciendo de las suyas por Huertas o Chueca, las zonas de diversión que más frecuenta. Los investigadores pensaban que se encontraba en prisión desde su última detención, adelantada por este periódico, pero se dieron cuenta de que le habían dejado libre en marzo, pese a su peligrosidad. Le constaba una orden de ingreso en prisión de un juzgado de Leganés y otras dos reclamaciones de jueces madrileños. Eran fruto de las denuncias interpuestas por otras tres víctimas, y van una docena en total, aunque podrían ser muchas más que no han querido poner el asunto en manos de la Policía por vergüenza o por miedo.

Los agentes, que han resuelto el caso en apenas cuatro días, le hicieron la «troncha» (vigilancia, en el argot) durante toda la noche anterior en las inmediaciones de su casa, en Fuenlabrada. Hasta que ayer, entre las 7.30 y 8.30 de la mañana, le vieron salir y le dieron el alto. No llegó a declarar ante la Policía. Pasó al juzgado de Leganés y fue trasladado a prisión.

Con«popper»

Se da la circunstancia de que en los casos por los que ahora se le acusa no utilizó la burundanga o escopolamina, sino el «popper», una sustancia utilizada sobre todo en el mundo homosexual, por lo que sus víctimas podrían ser hombres a los que embaucaba con su simpatía y su atractivo físico. El «popper», bebido, puede provocar una cianosis y dejar sin conciencia a su consumidor.

En estos casos se le buscaba por estafa y por robar en las casas de sus víctimas, tras dejarlas privadas de sus capacidades volitivas y mantener relaciones sexuales con ellas.

En la detención de marzo, se le imputó por robo con violencia, estafa y hurto, pero ya contaba con antecedentes por hurto, estafa, lesiones, tráfico de drogas y robo con fuerza. Se llevaba hasta los televisores y bicicletas. También, por supuesto, teléfonos móviles, tabletas, ordenadores, joyas, dinero en efectivo, tarjetas de crédito... Para trasladar todo este material contaba con una furgoneta, una Citroën Berlingo. También poseía un vehículo de la marca SsangYong. Vivía con su esposa e hijo.