Ofensiva policial contra los indigentes

Ofensiva policial contra los indigentes

Ocho de los «sin techo» de la calle del Cobre se instalan de forma indefinida ante el Ayuntamiento

CARLOTA FOMINAYA | MADRID
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De nuevo a la intemperie, pero esta vez con una pareja de policías que registra cada paso que dan. «Nos tratan peor que si fuéramos delincuentes», cuenta José Carlos, uno de los ocho compañeros de la pareja fallecida en el incendio de su chabola en la calle del Cobre el pasado día 12 en Leganés.

Sus vidas han cambiado mucho desde entonces. Aquella fatídica noche este grupo de «sin techo» perdió sus chamizos, que era el único techo que tenían, y ayer tuvo que abandonar el hostal que el Ayuntamiento de la localidad les había estado pagando hasta el momento.

Con la diferencia de que antes por lo menos tenían donde resguardarse, dicen, y ahora se encuentran «en la puta calle», prosigue indignado José Carlos. «Era mejor estar en la chabola, allí por lo menos teníamos un techo y podíamos protegernos del frío». «Y encima, vigilándonos de forma perenne como si fuéramos delincuentes que han cometido un delito. Yo creo que eso es anticonstitucional», añade.

«Parece que somos un problema de seguridad. Nos han advertido de que a la mínima proceden a desalojarnos. Que no protestemos de ninguna forma ni en la puerta de la sede de Asuntos Sociales, ni en los dos Ayuntamientos, ni en la Casa del Reloj, dándonos a entender que en ese caso utilizarían la fuerza».

Según denunciaron ayer fuentes del Partido Popular del municipio, varios agentes de la Policía local estuvieron a lo largo del día pendiente de todos los movimientos de estas personas. «En total hasta seis policías han estado pendientes de nosotros. Han hecho turnos. Los primeros llegaron hacia las 12:00, después hicieron el cambio a las 15:00... ¿Quién está detrás de esto?», se preguntaba José Carlos. «Es una humillación. Les hemos oído decir, con bastante desprecio por cierto, «estamos aquí con los personajes estos». ¿Y la educación de esta gente?».

Esta situación, continuó, les perjudica enormemente. «Los vecinos están viendo a la Policía pegada a nosotros y van a pensar que somos una banda organizada, o que nos han pillado con algo ilegal entre manos, y nada más lejos de la realidad. Somos personas inocentes y libres y podemos estar donde queramos. No puede venir la policía a echarnos si sólo estamos sentados en un banco. Estamos seguros de que va contra la ley», se queja. Sin embargo, fuentes de la Concejalía de Seguridad Ciudadana negaron ayer a Ep que se haya destinado efectivo alguno «a seguir o controlar a estas personas».

Inasequibles al desaliento

La intención de estos «sin techo» es dormir a las puertas del consistorio de forma indefinida hasta que los servicios municipales les busquen una solución a su problema. «No nos iremos de aquí. Hemos elegido Leganés para vivir, y aquí nos vamos a quedar. Como cualquier ciudadano, somos libres de elegir dónde queremos estar», apunta a su lado Tomás, inasequible al desaliento.

Este polaco explica cómo desde que sucediera el fatal accidente que le costó la vida a la pareja de indigentes, se han sucedido los despropósitos. «Nos han ofrecido acudir a varios centros de desintoxicación, pero menos una persona, todos los demás estamos limpios. También nos han sugerido irnos a un centro de acogida en Móstoles, donde no hay dormitorios, sino sillones para descansar un rato y de donde te echan a las ocho de la mañana. Por último nos han propuesto que nos marchemos a nuestros lugares de procedencia. Lo que es evidente es que de ninguna de las maneras nos quieren en Leganés».

Ayudas personalizadas

Fuentes municipales corroboraron a Ep que se les ha ofrecido «programas personalizados» para que puedan salir de su situación, «dependiendo de las circunstancias de cada uno», pero que «poco se puede hacer si rechazan la ayuda que se les ofrece».

La versión de Tomás y de José Carlos es otra. «A nosotros, como han visto que somos los portavoces de Dario, de Casimiro, o de Andrés, entre otros muchos, y que nos movemos, nos han ofrecido plaza en distintos albergues, pero nos han advertido que no se lo digamos a los otros. Es ridículo, además de una barbaridad. Aquí o todos iguales o ninguno. De ninguna manera vamos a abandonar a nuestros compañeros», aseguran.

Por último, hacen una reflexión en la dura noche de febrero. «Nos encontramos en una situación de indefensión tremenda. Disponemos de cuatro mantas para pasar la noche y de mucha incertidumbre ante nuestro futuro», lamentan.