Entrada a un salón de juegos en Madrid
Entrada a un salón de juegos en Madrid - Guillermo Navarro

Bocadillo a tres euros y desayuno a uno: las jugosas ofertas de las casas de apuestas para captar clientes

Los establecimientos especializados en el juego ofrecen comida a precios muy bajos, acompañada con la programación de eventos deportivos, con el objetivo de fidelizar adeptos

MADRIDActualizado:

Sándwich mixto a tres euros, hamburguesa a cinco, tarta a tres y medio, y un café con un bollo a tan solo un euro... Estos son los precios, sin descuentos, que ofrecen las casas de apuestas para captar y fidelizar clientes de todas las edades. Para los mayores, ternera; para los jóvenes, pizza. Todo eso pudiendo disfrutar del juego y también de los partidos de fútbol o carreras deportivas más importantes de la temporada. Por eso hay quien cada vez pasa más tiempo dentro de estos locales que fomentan la ludopatía.

En cinco años, las salas de juego han crecido un 636% en la capital, abriendo cada vez más establecimientos en los barrios más humildes, conscientes de la facilidad que a los dueños les supone aumentar el negocio en estas zonas. Casinos, bingos, salones de juego y casas de apuestas... no hay ningún tipo de local que no se decida a abrir en la Comunidad de Madrid. El auge se sitúa, sobre todo, en los dedicados a las máquinas de azar y a las apuestas deportivas. Solo en las casas de apuestas, la capital pasó de tener 14 establecimientos en 2003 a los 103 registrados en enero del pasado año. Los datos hablan por sí solos. Los responsables tienen un objetivo común: gente humilde y joven con rentas muy bajas y zonas con alta presencia de inmigrantes latinos.

Los expertos coinciden en que esta es «la droga del siglo XXI». En muchos de ellos, además, incumplen los horarios de cierre, permiten la entrada a menores e impiden el juego a aquellos que más ganan. Las familias acuden a diversas asociaciones a pedir ayuda para intentar que sus hijos se desenganchen.

Carta de comida de un local de apuestas deportivas
Carta de comida de un local de apuestas deportivas

En las casas de apuestas solo hay una máxima: que el cliente disfrute porque así, «el local nunca pierde». Ya no solo se trata del juego, sino que se han convertido en una auténtica experiencia en la que disfrutar de un evento deportivo sentado en un sofá mientras se toma algún tentempié, se juega a la ruleta, a las máquinas tragaperras o se comprueba si el resultado apostado es el mismo que con el que finaliza el partido y se vuelve a casa con el peligro de poseer unos euros de más en el bolsillo que algún día, seguramente, llevarán a perderlo todo.