Beatriz López Doncel, la auxiliar de enfermería de Alcalá - Vídeo: EP

La extrema crueldad de la auxiliar de enfermería de Alcalá que asesinó a dos ancianas

Comienza el juicio a Beatriz López Doncel que se enfrenta a una petición de 40 años de cárcel por parte de la Fiscalía; la acusación particular pide prisión permanente revisable

MADRIDActualizado:

Era 2 de agosto de 2017. Beatriz López Doncel entra, como cada día, en el Hospital Príncipe de Asturias para hacer su ronda. El pasillo B de la quinta planta había adquirido recientemente una imagen siniestra, escenario, dos años atrás, de la muerte en extrañas circunstancias de L. M. S., una anciana de 92 años a punto de recibir el alta médica. Sin ser consciente del sistema de videovigilancia que el centro había instalado a raíz de aquel suceso, López Doncel se introduce en la habitación de C. D. F., de 86 años. Horas después, la paciente, en estado semicomatoso, muere tras ser inyectada una gran cantidad de aire en las venas. El mismo «modus operandi» que en el caso de 2015. Al cabo de tres días Beatriz López Doncel es detenida. Desde entonces, se encuentra ya en prisión preventiva, acusada de ser la autora de dos delitos de asesinato.

Esta mañana ha dado comienzo el juicio a esta auxiliar de enfermería en la Audiencia Provincial de Madrid, que se enfrenta a una petición de cárcel de 40 años por parte de la Fiscalía. Las acusaciones particulares son mucho más duras. Piden prisión permanente revisable y avisan de que la cifra de asesinatos podría no ser exacta. La asociación El Defensor del Paciente, que ejerce como acusación popular, calcula que podría haber hasta siete víctimas, aunque no existen pruebas fidedignas que lo apoyen. «La pena debe ser prisión permanente porque hubo personas indefensas y vulnerables y no fue maltrato, se llegó a la muerte», han afirmado desde la asociación. Además, remarcan el hecho de que la Fiscalía no haya añadido a la acusación el delito de intento de asesinato por una paciente que no llegó a fallecer, algo que sí tuvo en cuenta la juez de Alcalá que realizó la instrucción.

Pillada por las cámaras

Las sospechas comenzaron poco después de la muerte a causa de una embolia gaseosa de L. M. S. en julio de 2015. A raíz de las investigaciones que el centro puso en marcha se descubrió la existencia de al menos otros dos casos similares que coincidían en el «modus operandi». Poco después, el hospital solicitó a la titular del Juzgado de Instrucción número 4 de Alcalá la instalación de un sistema de videovigilancia oculto. Este se puso en marcha el 10 de noviembre de 2015. Todo apuntaba a la acusada, la única del personal sanitario presente en todos los casos. Sin embargo, López Doncel se dio de baja al poco tiempo de colocar las cámaras debido a la rotura de un hueso en un brazo.

En ese periodo no ocurre nada anormal hasta su regreso en mayo de 2017. Fue el día 9 cuando un responsable del Príncipe de Asturias comunicó que la auxiliar se había incorporado tras su larga baja. La vigilancia se prolonga y el 2 de agosto ocurre el fallecimiento de C. D. F. Entonces, en vista de las grabaciones se la detiene. Ella arguyó que «no entendía nada y que no había hecho nada».

Simulaba «rasgos psicóticos»

Los informes sobre el estado mental que se le hicieron a la investigada arrojaron que López Doncel no presenta «patología en su personalidad ni trastorno clínico» pero «sí se observan actualmente algunos rasgos que hablan de falta de empatía, locus de control externo, dureza emocional y cierta suspicacia». Otro aspecto llamativo es que la investigada apenas hablaba de su única hija, fruto de una relación de pareja que se truncó y que no ha superado. Además, los peritos judiciales indicaban que «trataba de simular algún rasgo psicótico que no tiene en realidad».