Las excavadoras arrastran los escombros del antiguo Colegio Alemán, en Concha Espina
Las excavadoras arrastran los escombros del antiguo Colegio Alemán, en Concha Espina - GUILLERMO NAVARRO

Derriban el antiguo Colegio Alemán de Concha Espina

Tras cambiar de sede en 2015, el Hospital San Rafael ampliará sobre él su oferta docente y sanitaria

MadridActualizado:

Cuando estaban a punto de cumplir 120 años, el Colegio Alemán abandonó su conocida sede en la avenida de Concha Espina, 32, para mudarse al barrio de Montecarmelo. Ahora, cinco años después de aquel primer adiós, el silencio rotundo que quedó tras el vaciado de sus aulas fue interrumpido, ayer, por los empujes de las piquetas y las excavadoras, que comenzaron a borrar su legado material en el corazón de Chamartín.

En Concha Espina, el Colegio Alemán encontró su segundo hogar. Tras instalarse en la calle de Fortuny a finales del siglo XIX, el Ministerio de Hacienda de la antigua República Alemana encargó en 1957 su diseño a los afamados arquitectos germanos Alois Giefer y Hermann Mäckler bajo la dirección de Willi Schoebel Ungría.

Compuesto por cuatro edificios principales unidos por un cuerpo sobre pilotes a modo de patio cubierto, era un paradigma del Movimiento Moderno. «Dado que el avance tecnológico español era menor que el alemán, las instalaciones generales y el mobiliario se importaron completos de Alemania», recoge la memoria de la Fundación Docomomo. «Es destacable la vidriera de hormigón armado de la capilla, ejecutada en Berlín por Paul Corazolla», señalan en la reseña. El complejo fue adquirido en 2010 por la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios con el objetivo de extender las actividades que hoy realiza en un edificio cercano, el Hospital de San Rafael, en la misma Concha Espina esquina a Serrano.

Revisión del catálogo

A pesar de su simbolismo, el antiguo Colegio Alemán de Concha Espina no es Bien de Interés Cultural ni Patrimonial. Tampoco se llegó a incluir en el catálogo de bienes protegidos del Ayuntamiento de la capital. «El edificio no se encuentra catalogado a pesar de que es un claro ejemplo de arquitectura contemporánea y, a pesar de que Ciudadanos pidió en el anterior mandato la revisión del catálogo de edificios protegidos para incluir la arquitectura contemporánea e industrial de la Ciudad», lamentan a ABC fuentes del área de Desarrollo Urbano, que critican que «el anterior equipo se limitó a convocar mesas de discusión que durante un año sin llegar a conclusión alguna y sin empezar la revisión».

Al no estar protegido, afirman desde la concejalía que dirige Mariano Fuentes (Ciudadanos), la demolición se puede concederse con un trámite sencillo, a través de la Declaración Responsable. Precisamente, la reclamación del delegado de Desarrollo Urbano coincide con la de asociaciones como Madrid Ciudadanía y Patrimonio (MCyP), que tachan el derribo de «pérdida irreparable para la arquitectura contemporánea de la capital».

«No está en el catálogo de Bienes Protegidos del Ayuntamiento, pero sí habíamos pedido su inclusión porque está recogido en la guía del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid y también lo destaca la Fundación Docomomo», explica a ABC un portavoz de MCyP Álvaro Bonet.

El edificio constituyó un precedente en la arquitectura escolar por su calidad y funcionalidad, con espacios abiertos dentro del conjunto general. «Este nuevo derribo se suma al que hace muy poco sufrió la capital con la desaparición del Colegio Hispano-Mexicano de la Ciudad Universitaria, también obra de Schoebel Ungría», lamentan desde la asociación en defensa del Patrimonio.

Su creación, como destaca el arquitecto Alberto Sanz Hernando -del servicio histórico de la Fundación del Coam-, «supuso un revulsivo educativo, ya que se planteaba mixto y su organización arquitectónica, con la libertad y flexibilidad espacial, indicaba un ideario de gran modernidad para una sociedad conservadora».