El Papa Urbano VIII
El Papa Urbano VIII - WIKIMEDIA

Cuando el Papa obligó a Madrid a suprimir 19 festivos porque había más que días laborables

En 1643 Urbano VIII, preocupado por el descenso generalizado de la producción, decidió emitir un breve para eliminar el exceso de celebraciones en la capital

MadridActualizado:

El Madrid del siglo XVII era una ciudad rica, donde sólo cabía el lujo y las fiestas. Las celebraciones eran tantas, con el pretexto del Santoral, que fue necesario que el Papa interviniera para emitir un breve dedicado únicamente a suprimir varias festividades de la capital: éstas eran tantas que superaban al número de días laborables.

«Llegó a ocurrir con el tiempo que el número de días festivos anuales, incluyendo el medio centenar de domingos, casi otras tantas fiestas de precepto, más las festividades locales y las celebraciones de sucesos jubilosos o rogativas contra calamidades, excedía a los de los días laborables», indica Francisco Núñez Roldán en el libro «Ocio y vida cotidiana en el mundo hispánico en la Edad Moderna». «Tanta festividad trajo consigo importantes repercusiones en el ámbito laboral, en una sociedad en la que pocos fieles se atrevían a eludir el precepto dominical o a trabajar en un día festivo, lo que provocaba un descenso en el trabajo y también en la producción», prosigue el historiador madrileño.

El breve, que tiene fecha del 35 de agosto de 1643, lo dictó el Papa Urbano VIII (Maffeo Barberini), originario de Florencia. Había comenzado su pontificado el 29 de septiembre de 1623, sustituyó a Gregorio XV, y murió el 29 de julio de 1644. Antes de que su tiempo se acabara, Urbano VIII instó por un breve a todos los obispos a que se abstuvieran de introducir en el futuro nuevas festividades.

El mandato del Sumo Pontífice suprimía nada menos que 19 fiestas, que eran: San Fabián (20 de enero), San Sebastián (20 de enero), San Ildefonso (23 de enero), el Ángel de la Guarda (1 de marzo), San Benito (21 de marzo), San Marcos Evangelista (25 evangelista), la Trinidad, Santo Domingo (4 de agosto), Nuestra Señora de las Nieves (5 de agosto), la Transfiguración del Señor (6 de agosto), San Roque (11 de diciembre), San Francisco de Asís (17 de septiembre), San Lucas (18 de octubre), San Eugenio (15 de noviembre), la Presentación del Niño en el Templo (12 de noviembre), la Concepción de María (8 de diciembre), y Nuestra Señora de la O (18 de diciembre).

Pero no había motivo para preocuparse: aparte de los domingos y las fiestas de Corte, todavía quedaban en el santoral muchas otras celebraciones de un Madrid que «verdaderamente se divertía», tal y como recoge José del Corral en la obra «Sucedió en Madrid»: San Isidro, Pascua de Resurrección, Pentecostés, la Asunción, Corpus Christi, Reyes, Circuncisión, Purificación de Nuestra Señora, San Matías, San José, la Anunciación, San Felipe Apóstol, la Invención de la Cruz, San Juan, San Pedro, Santiago Apóstol, Santa Ana, San Lorenzo, San Bartolomé, Natividad de la Virgen, San Mateo, San Miguel, San Simón, San Judas Tadeo, Todos los Santos, San Andrés apóstol, Santo Tomé, Navidad, San Esteban, San Juan, Día de los inocentes y San Silvestre.