Recreación del «nuevo» Santiago Bernabéu; a la derecha, vista aérea del Vicente Calderón
Recreación del «nuevo» Santiago Bernabéu; a la derecha, vista aérea del Vicente Calderón - ABC

2018, un año clave para el futuro de los estadios Santiago Bernabéu y Vicente Calderón

Los dos grandes estadios toman rutas opuestas: el del Real Madrid cambiará por completo, mientras que el del Atlético será derribado

MADRIDActualizado:

Separados por solo siete kilómetros, pero con una rivalidad histórica e inquebrantable, los dos estadios de fútbol más emblemáticos de la capital, el Santiago Bernabéu y el Vicente Calderón, romperán para siempre sus destinos a lo largo de 2018. Mientras el coliseo del Real Madrid experimentará una compleja renovación, el del Atlético será derribado para dejar paso a un parque que podría ser bautizado con el nombre del equipo rojiblanco.

Como ha venido informando ABC en el último año y medio, el club de Concha Espina ultima un proyecto que en principio no incluirá hotel, como inicialmente estaba previsto, pero si colocará al futuro Bernabéu entre los estadios más exclusivos del mundo. En noviembre, el Real Madrid solicitó al área de Desarrollo Urbano Sostenible la licencia para llevar a cabo el grueso de la obra, cuyo inicio está previsto al término de la actual temporada.

Pese a que Ipic (International Petroleum Investment Company), el fondo de inversión al que pertenece Cepsa, anunció meses atrás la retirada de los 400 millones que iba a inyectar para financiar la reforma, el club blanco ha seguido adelante con un plan que considera capital para el desarrollo de la institución. Hasta el punto de acometer la remodelación con fondos propios, en caso de no encontrar un nuevo patrocinador para el recinto que satisfaga las exigencias del Real Madrid.

El club ampliará el museo y lo dotará con más contenidos y nuevas tecnologías, en una especie de parque de atracciones para uso y disfrute de todos los aficionados. Aunque no habrá centro comercial, la familia madridista contará con una gigantesca tienda oficial y un espacio exclusivo de restauración. Además, la implantación de una cubierta retráctil -la altura del Bernabéu crecerá entre diez y doce metros- y la nueva fachada exterior del estadio dotará a toda el enclave urbano de mayor protección acústica y lumínica.

El templo deportivo no será el único activo que se modernice, ya que el entorno acogerá una transformación integral, en la que el broche de oro será la zona ajardinada de 6.000 metros cuadrados de la plaza de los Sagrados Corazones, donde se ubica actualmente La Esquina del Bernabéu.

Zona peatonal

En el aparcamiento principal ubicado entre el estadio y la Castellana se levantará una gran zona peatonal, que incluirá un vuelo de 2.000 metros cuadrados a modo de entrada principal, así como la remodelación de la calle de Rafael Salgado y la ampliación de aceras en la avenida de Concha Espina. Precisamente, la renovación del las calles aledañas servirá al Ayuntamiento como punto de partida para impulsar un extenso pasillo verde entre la avenida del General Perón y la conexión de la calle de Ramón y Cajal con la M-30, a lo largo de la propia avenida de Concha Espina.

A orillas del río Manzanares, en cambio, el ya vetusto Vicente Calderón no correrá la misma suerte. A mediados de diciembre, la Comunidad de Madrid dio luz verde a la Operación Mahou-Calderón, después de que el Ayuntamiento corrigiese en un pleno extraordinario los errores «sustanciales» detectados. Tras superar este escollo, la idea es que el derribo del antiguo estadio rojiblanco se realice el próximo verano.

Las claves para acometer la actuación pasan por una reducción sustancial de la edificabilidad -el plan saldrá adelante con 147.050 metros cuadrados edificables, unas 1.400 viviendas-, en la que se incluyen mayores dotaciones, así como la ampliación de las zonas verdes y las parcelas de los dos colegios ubicados en el entorno. También habrá espacio para otra parcela dotacional, donde se baraja la apertura de un centro de menores. Los bloques levantados contarán con una media de ocho alturas y no veinte como inicialmente estaba previsto.

Con tal configuración, el espacio ocupado por el Calderón pasará a formar parte de Madrid Río una vez desarrollada la obra, mientras que el tramo colindante de la M-30 se cubrirá con una pantalla atirantada en lugar de soterrarse. Una operación sensiblemente más barata -alrededor de 60 millones-, que pagará sólo el Gobierno local y no a medias con los inversores privados, según lo fijado en el proyecto original. De esta forma se compensa a los promotores tras rebajar la edificabilidad de 175.000 metros cuadrados a 147.050, lo que repercute directamente en el número de pisos proyectados y los ingresos derivados de los mismos.

Sobre el suelo del Vicente Calderón, se ha diseñado una pradera con montículos que podría llevar el nombre de «Parque Atlético de Madrid». También se baraja el título de «Parque del Río», aunque esta posibilidad ha perdido fuelle en los últimos meses.

Demolición en curso

«Si todo va bien, es posible que se pueda empezar este verano. Si no diera tiempo a conceder la licencia, habría que esperar seguramente al que viene para hacer el grueso de los trabajos», declaró el concejal de Desarrollo Urbano Sostenible, José Manuel Calvo, al término de la comisión extraordinaria del pasado 5 de diciembre, donde se abordaron los errores detectados por la Comunidad.

Entonces, el propio Calvo señaló que este tipo de trabajos de demolición «es conveniente realizarlos en época estival para que las molestias tanto al tráfico como a vecinos y centros del entorno sean las menores posibles». Una declaración de intenciones con la que, tras el visto bueno del Gobierno de Cifuentes, los residentes del barrio de Pirámides dirán adiós este año a su vecino más ilustre.